El mercado bajista puede haber llegado

Bill Bonner

La Bolsa ha caído con fuerza esta semana. Las noticias nos cuentan que los inversores estaban preocupados por unas ventas minoristas más débiles de lo previsto en Estados Unidos y por unos pobres precios de la producción. Estas dos noticias, combinadas con unos bajos precios del petróleo, hacen que una crisis al estilo europeo se cierna sobre todo el mundo.

Pero, ¿qué esperaban? Es otoño, los días cada vez duran menos y de repente el frío y la lluvia llegan.

Todo llega de forma repentina, como cuando cumples 60 años y de repente te das cuenta de que eres mortal. No ganarás una cantidad infinita de dinero en tu vida; de hecho, con esa edad ya has ganado la mayor parte de lo que alguna vez ganarás.

No beberás un número infinito de martinis o tendrás un número infinito de amigos o escucharás un número infinito de recitales.

Por el contrario, los números en tu vida son limitados y probablemente ya estás sufriendo cierta escasez. Tu altura, tus ahorros, los años que te quedan o el número de fiestas y celebraciones son limitadas.

Los mercados alcistas no son ilimitados tampoco; tienen ciclos. Sus días están contados incluso desde antes de que empiecen. Y si esto no es el principio del fin de este mercado alcista, entonces debe ser el final del principio. El mercado bajista espera, calcula cuándo entrar y se pregunta cuántas almas desesperadas se llevará por delante.

Los inversores comprueban sus carteras de inversión y se preguntan qué hacer con el dinero que les queda.

Un solo día no constituye un mercado bajista, pero cuanto más de cerca miras al mercado estadounidense peor aspecto tiene.

Primero, está sencillamente sobrevalorado. Ned Davis sitúa el ratio precio/ganancias cíclicamente ajustado (CAPE) en 23, muy por encima de nuestro límite de 20. Mebane Faber lo calcula de forma diferente y lo sitúa en 25. Star, con otro ratio CAPE, lo calcula en 26.

Con esta medida, las acciones estadounidenses son el doble de caras que las británicas, por ejemplo. El ratio en el Reino Unido es de 12.

Y comparado con Rusia, las acciones estadounidenses son de cuatro a cinco veces más caras en estos términos. El CAPE de Rusia es de tan solo 5.

Si usted no supiera nada más (que es más o menos lo que nosotros sabemos), llegaría a la conclusión de que las acciones en Estados Unidos están altas y en Rusia están bajas. Y si siguiéramos la más simple, antigua y segura regla de inversión, saldríamos de la Bolsa estadounidense y entraríamos en la rusa.

“Compre barato, venda caro”: ¿Puede ser más claro?

Pero, de repente, el maravilloso mercado bursátil estadounidense parece débil y vulnerable. Así lo reportó MarketWatch:

En términos no técnicos, el rally del 8 de octubre fue un engaño. Puede que haya animado a inversores aficionados, pero en realidad éste se ha convertido en uno de los mercados más peligrosos desde 2008.

Los hechos son difíciles de disputar pero fáciles de tergiversar. El Russell 2000 ya está de camino a una corrección del 10%. A juzgar por su historia, el Dow Jones y el S&P 500 no deberían andar muy lejos. Una corrección importante o un crash serían la prueba definitiva de que este mercado es muy vulnerable.

Los rallies fallidos son extremadamente significativos. Anteriormente, ya hubiera mayores o menores ventas, comprar barato era una buena estrategia ante un cambio en la dirección del mercado. En un gráfico, usted vería una distintiva “V” en cuanto los compradores superaran a los vendedores en número. Este patrón se ha seguido durante meses… hasta ahora.

Durante los peores días del mercado, la Reserva Federal convenientemente aparecería con un nuevo QE o una promesa de mantener los tipos de interés bajos durante un tiempo considerable. Pronto, sin embargo, estos apaños ya no servirán. Los rallies fallidos significan que la fiesta casi ha terminado y que un mercado bajista se está acercando (o que incluso ya haya llegado).

Sí, querido lector, el mercado bajista puede que haya llegado. O no. Pero llegará.

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “FinancialReckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. 

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