¿Cuál es el plan de Detroit para salir de la quiebra?

Una lenta y larga agonía llevaron a Detroit, potencia y símbolo de la industria automovilística, a convertirse en la primera gran ciudad en declarar la bancarrota en la historia de los Estados Unidos.

Tras varias décadas de desempleo, inseguridad y abandono que provocaron la Gran Recesión y las transformaciones en la industria automotriz, Detroit no tuvo otro camino que declarar la quiebra ante una deuda que actualmente oscila entre los 18 mil millones de dólares y 20 mil millones de dólares.

Sin embargo, la antigua potencia económica tiene un plan para salir de la crisis en la que se encuentra inmersa. Este, de acuerdo con el sitio de noticias BBC Mundo, está en manos de un tribunal que el próximo 3 de noviembre determinará si es realista y si no favorece a unos acreedores por encima de otros.

Pero en primer lugar, Detroit debe resolver un serio problema de ingresos. El rojo fiscal de la ciudad fue agravado por la crisis del 2008, la reducción de su planta industrial y una menor recaudación tributaria consecuencia de que mucha gente emigró hacia otros lugares.

En este sentido, algunos expertos han opinado que Detroit debe recurrir a las “joyas de la familia” para usarlas como activos en caso de que el tribunal decida que el plan de salida de bancarrota necesite más ajustes. A continuación, le contamos cuáles son:

La mayor isla-parque del país

Ubicada entre EE.UU y Canadá, Belle Isle es una inmensa isla al frente de Detroit. Cada año, miles de personas la visitan en forma gratuita para disfrutar de eventos al aire libre o para dar un paseo por sus coloridos jardines.

Detroit decidió a principios de año cedérsela al estado de Michigan para su gestión, pero la isla todavía pertenece a la ciudad y estará manejada durante 30 años por el estado. De este modo, se estima que Detroit podría percibir ingresos anuales por 8 millones de dólares.

Además, las mejoras implementadas por el estado de Michigan le ahorrarán a Detroit entre 4 y 6 millones de dólares anuales.

Pero otra propuesta, proveniente de un empresario local con el respaldo de inversores y políticos, está bajo la mira de todos: vender la isla por 1.000 millones de dólares para convertirla en un bastión privado del libre mercado y capitalismo.

En este sentido, existen otros terrenos municipales que también son vistos con interés por acreedores dispuestos a aceptarlos como pago para desarrollar emprendimientos urbanísticos, lo que ayudaría a revitalizar la abandonada zona.

¿Qué hacer con dos aeropuertos?

El aeropuerto Internacional Coleman A. Young es uno de los activos que están bajo la mira de quienes buscan resolver los problemas financieros de la ciudad.

Situado a nueve kilómetros de Detroit, el aeropuerto se encuentra “infrautilizado”, según Keyvn Orr, encargado de la aplicación del plan de recuperación.

También conocido como City Airport, sólo es utilizado para vuelos privados y de carga, mientras que los habitantes de Detroit suelen utilizar otro que se encuentra a más de 30 kilómetros de la ciudad.

De acuerdo con declaraciones del ingeniero especialista en transportes Michael Farren, la localización del aeropuerto podría servir para atraer muchos negocios relacionados con el tráfico aéreo funcionar como aeropuerto central.

Por otro lado, quienes se oponen a ese plan, sostienen que la venta del aeropuerto generaría la devolución de subvenciones por 10 millones de dólares que la terminal ha recibido en los últimos años.

La concesión de un túnel

El túnel que comunica a Detroit con la vecina Windsor, al lado canadiense de la frontera, también es un activo requerido por algunos. Su concesión podría ser una excelente manera de recobrar efectivo en el corto plazo para los expertos.

Una impresionante colección de arte

Entre las opciones sobre cómo pagar la multimillonaria deuda de la ciudad, una que encendió la polémica fue la posible venta o cesión, parcial o total, de su inmensa colección de arte.

El gerente de emergencia, Keyvn Orr, reconoció que estudiaría la posibilidad de recurrir a las 60.000 obras que alberga el Instituto de Arte de Detroit (DIA), aunque destacó que no era su “su mayor prioridad”.

Considerada como una de las mayores colecciones de propiedad pública en los Estados Unidos, reúne cuadros de Picasso, Matisse, Juan Gris, un autorretrato de Van Gogh de 1887 y un fresco del mexicano Diego Rivera. La mayoría de ellas legadas desde los tiempos más opulentos de la primera mitad del siglo XX.

Sobre esta iniciativa, existe un gran debate respecto a la propiedad de las obras y al derecho que se  puede tener sobre ellas. Por su parte, el DIA sostiene que la ciudad no puede venderlas porque pertenecen a un fondo benéfico que le pertenece al pueblo de Michigan y están protegidas por leyes estatales.

Según quien lo mida, se estima que el valor de la colección va de los 850 millones de dólares a los 4.600 millones de dólares.

Muchos coleccionistas y casas de subastas están alertas al tema e incluso algunos acreedores acreedores han acusado a Detroit de subvalorar su propio arte para restarle atractivo como medio eficaz para la cancelación de las deudas.

Si el próximo 3 de noviembre el juez no aprueba los planes de la ciudad  para salir de la bancarrota y decidiera que Detroit apele a todo lo que tenga para saldar sus deudas, el DIA afirmó estar preparado para ofrecer resistencia y defensa legal a la colección de obras de arte.

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