Analistas perciben una aceleración de la inflación en Argentina

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La inflación en Argentina es un problema que aqueja no sólo a las personas que ven como su dinero cada vez vale menos sino también de los gobernantes y economistas que intentan descifrar cómo frenarla. La mayoría de los especialistas cree que el causante de que persista este nivel de suba de precios tiene que ver con la caída en la demanda de dinero. Una tendencia que puede acentuarse y perpetuar la inflación si el Gobierno no toma las medidas correctas.

Ayer, se dio a conocer el indicador inflacionario que realizan los legisladores de la oposición. Según este, en septiembre la inflación en Argentina experimentó un aumento del 2,48% en los precios, es decir, una suba del 29,7% en lo que va del año. “La inflación llegó al 41% y ya todos la sufren en alimentos, alquileres y servicios”, dijo la diputada Patricia Bullrich, en la presentación del indicador.

Según publicó el diario El Cronista, el economista Federico Muñoz explicó en su último informe que se da una suerte de “tenacidad inflacionaria”, pese a que “desde hace meses están operando al menos tres poderosas fuerzas anti-inflacionarias”.

“El proceso inflacionario adquirió en los últimos trimestres ciertas características que cambiaron (aceleraron) su dinámica”, afirmó Muñoz. “La inercia inflacionaria se fue arraigando con fuerza creciente y poniéndole un piso cada vez más alto al ritmo de aumento de los precios”, destacó.

En esta línea, el dato novedoso -ya que la inflación en Argentina es alta hace varios años- es que en la actualidad, además, disminuyó el interés de la gente en quedarse con pesos. Según el Estudio Broda, la demanda de dinero descendió entre el 10 y 15% en lo que va del año. Y la inflación ascendió de un 26% el año pasado al 42% de este año.

“La devaluación de enero y las turbulencias financieras del verano han provocado un quiebre en el comportamiento del público, que ha tomado mayor conciencia de la virulencia del proceso de subas de precios y de su impacto erosivo sobre sus tenencias de activos líquidos”, confirmó Muñoz.

Este reconocimiento ha propiciado una caída sensible en la demanda de dinero; o lo que es lo mismo, la aceleración notoria de su velocidad de circulación.

Diego Giacomini, economista de Economía & Regiones (E&R), coincidió en que la devaluación de enero hizo bajar la demanda de dinero, pero la expectativa de una futura también la hace bajar: “La gente se anticipa: caen los plazos fijos y aumenta la compra de dólar blue”.

Según E&R, si la base monetaria creciera al 20%: si la demanda de dinero cayera 15%, la inflación ascendería al 45% anual. Si la demanda de dinero bajara 20%, la inflación treparía al 54%. Y si llegara a caer al 25%, la inflación subiría al 64%.

El gran incógnito es si desde las líneas oficiales se impulsarán políticas para cambiar este espiral inflacionario. ¿Qué alternativas le quedan a Alejandro Vanoli en el BCRA, cuando le resta emitir entre 80 y 100 mil millones de pesos más a fines de año y el mercado espera otra devaluación si la situación se mantiene como hasta ahora?.

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