La importancia de ahorrar cuanto antes

Cuando tenía 8 años, poco tiempo después de hacer la primera comunión, a mi padre le regalaron en su banco una alcancía de plástico con la apariencia de un cerdito rosa.

Mi padre me la regaló y me sugirió que podía meter en el chanchito no solo el dinero que me habían dado por mi primera comunión, sino todo lo que me sobrara de lo que me fueran dando mis padres, tíos y abuelos.

Ahorrar se convirtió en algo excitante. Ver cómo la alcancía se llenaba de monedas y de billetes de mil pesetas me llenaba de alegría y cuando salía el último videojuego (lo admito, pertenezco a la primera generación de adictos a los videojuegos) no tenía que esperar a mi cumpleaños o a navidad para comprarlo.

Desde entonces tengo el hábito de ahorrar siempre que puedo y es algo de lo que me alegro profundamente. Seguro que ya ha oído esta historia antes, pero los beneficios de ahorrar no sólo son notables a nivel financiero, sino también a nivel personal gracias a la tranquilidad que otorga tener unos ahorros holgados.

Me ha parecido oportuno dedicar mi columna de hoy a este tema porque está circulando por Internet un artículo de Business Insider que compara los efectos de empezar a ahorrar a los 25 años y empezar a los 35 años.

Lo leí y me pareció que merecía la pena que compartiera sus enseñanzas con ustedes para que juzguen por sí mismos la importancia que tiene empezar a ahorrar cuanto antes.

LA OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO

“El interés compuesto es la octava maravilla del mundo”, Warren Buffett.

El interés compuesto refleja las ganancias acumuladas por un capital inicial que rinde a un interés determinado. La principal diferencia con el interés simple radica en que, en el caso del interés compuesto, las ganancias se añaden al capital invertido y esto permite aumentar las ganancias exponencialmente.

Imagine que usted invierte 10.000 euros en una inversión que rinde un 10 por ciento al año. Cada año obtendrá una rentabilidad de 1.000 euros. Si usted aparta esas ganancias, en 30 años habrá ganado 30.000 euros. Simple, ¿no?

Ahora imagínese que usted no aparta esos 1.000 euros cada año, sino que los revierte en la misma inversión que rinde un 10 por ciento al año.

El primer año le rendirá 1.000 euros, por lo que su capital invertido será de 11.000 euros. Pero el segundo año le rendirá 1.100 euros, con un capital invertido de 12.100 euros (11.000 + 1.100). Al cabo del tercer año obtendrá 1.210 euros, y así sucesivamente.

Como decíamos antes, con el interés simple al cabo de 30 años habrá ganado 30.000 euros con la inversión. ¿Sabe cuánto habrá ganado con el interés compuesto? 164.494 euros.

Sí, lo ha leído bien y mis cálculos son correctos. Una inversión de 10.000 euros a 30 años a un interés anual compuesto del 10 por ciento rinde 164.494 euros.

Lo puede ver gráficamente a continuación:

La diferencia entre el interés simple y el compuesto es mayor a medida que pasa el tiempo, por ello es una herramienta fundamental para alcanzar un objetivo financiero a largo plazo como puede ser la jubilación.

Sin embargo, el tiempo que se destina a cada inversión también es un aspecto fundamental.

Comparemos en este caso a tres ahorradores que invierten los 10.000 euros de los que hablábamos antes, con un interés compuesto anual del 10 por ciento, con 25, 35 y 45 años y que planean jubilarse con esos ahorros con 65 años.

Alguien que invirtió 10.000 euros con 25 años con las características que estamos utilizando en nuestro ejemplo ganó 442.592 euros cuando cumplió 65 años.

Fíjese como las ganancias descienden hasta los 164.494 si comenzó a invertir con 35 años; y hasta los 57.275 euros si comenzó con 45 años.

No creo que haga falta decir mucho más. Con mirar a los gráficos, uno ya se da cuenta de la importancia de comenzar a ahorrar cuanto antes.

NO ES DEMASIADO TARDE

Si ya tiene muchos más años y aún no ha podido empezar a ahorrar no se desespere, no es el fin del mundo. Pero eso sí, va a tener que ponerse manos a la obra cuanto antes.

Para empezar elimine todos los gastos superfluos que tenga, alargue la vida útil de su coche todo lo que pueda, en vez de irse de vacaciones todos los años váyase una vez cada dos años, etc.

Sin embargo, aun haciendo todo esto puede que no sea suficiente. Si el tiempo se le ha echado encima la única manera de garantizar una jubilación holgada es incrementando la rentabilidad de sus inversiones.

Incrementar la rentabilidad no es algo fácil, en absoluto. La búsqueda de una mayor rentabilidad a menudo implica asumir unos riesgos excesivos, sobre todo si el dinero que invierte es una parte fundamental para asegurar su bienestar en el futuro.

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Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Inversor Global España

 

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