¿Quiere invertir en compañías de alta calidad?

¿Quiere invertir en compañías de alta calidad?

Entre los múltiples consejos sobre finanzas personales que recibe, hay uno que siempre tiene que tener en cuenta: como inversor minoritario, no puede aplicar la misma estrategia para invertir en startups, empresas de tecnología o de construcción, empresas en crecimiento, entre otros. Enfocarse en compañías de alta calidad puede ser una metodología simple pero muy efectiva para generar sólidos retornos y mantener los riesgos del portafolio en niveles acotados.

Aunque las diferentes estrategias de inversión tienen sus matices, no pueden realizarse divisiones completamente objetivas y tajantes entre las diversas metodologías que se aplican a la selección de activos. Pero existen algunas características diferenciales que son más pronunciadas en algunos casos.

  • Los inversores de crecimiento, por ejemplo, suelen invertir en firmas altamente innovadoras, con ventas en rápida expansión y atractivas oportunidades de mediano plazo.
  • Los inversores de valor muchas veces se posicionan en activos que consideran subvaluados debido al excesivo pesimismo de mercado.
  • Lo que buscan los inversores de calidad es estar seguros de que la empresa va a poder seguir incrementando sus ventas y ganancias a largo plazo, es decir, que el valor del activo aumentará en el tiempo.

El factor central a tener en cuenta en las inversiones de calidad es la solidez y fortaleza del negocio desde el punto de vista fundamental. La calidad debe analizarse desde diferentes ángulos, no solo en base a las variables financieras y los estados contables de la compañía, sino también sus aspectos cualitativos, que hacen a la solidez del negocio y su equipo de gestión.

En cuanto a las características cualitativas del negocio, resulta vital que cuente con herramientas vigorosas para protegerse de la competencia. Las ventajas competitivas pueden basarse en factores de escala, una marca diferenciada o patentes sobre diferentes tecnologías, por ejemplo. De hecho, es habitual que las empresas de alta calidad combinen diferentes clases de ventajas competitivas al mismo tiempo.

La idoneidad de equipo gerencial es otra de las variables importantes. La idea es que los directivos de la firma tengan una amplia trayectoria de éxito dentro de la misma, para garantizar que conozcan la cultura y dirección estratégica de la empresa, para así evitar cambios de rumbo inesperados.

Es importante tener en cuenta que estos factores se ven reflejados en el retorno de los activos a largo plazo, es decir, con el correr de los años. Por lo tanto, los inversores de calidad suelen tener una actitud paciente y una mentalidad estratégica a la hora de gestionar sus posiciones.

Podría decirse que el inversor de calidad toma sus decisiones de compra basado en consideraciones similares a las que podrían tenerse en cuenta para invertir en un negocio real, a diferencia de las operaciones de corto y mediano plazo que muchas veces son las más habituales en el mercado.

Los rubros en donde operan este tipo de compañías son de bajo riesgo: salud, servicios públicos o consumo. Las firmas tienen un tamaño considerable, con una alta participación de mercado y un saludable grado de diversificación, tanto geográfica como su portafolio de productos. Esta clase de acciones, entonces, son menos vulnerables a recesiones o crisis económicas.

Las acciones de alta calidad suelen tener además una buena trayectoria de pagos de dividendos y recompra de acciones, lo que demuestra que las ganancias son transparentes y que el negocio genera el efectivo suficiente para financiar sus operaciones y además distribuir fondos a sus accionistas. Otra ventaja que también hay que tener en cuenta.

En estos casos el corto plazo no tiene ninguna importancia, ya que las inversiones de calidad generalmente no brindan retornos explosivos en este rango de tiempo. Si usted es un inversor que busca algo para dentro de cinco o más años, esta opción puede serle atractiva.

Fuente: Sala de Inversión

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