Letra chica: ¿qué es la cláusula RUFO y por qué es la clave para terminar con el conflicto buitre?

¿Qué sería de la Argentina sin la astucia de los abogados? Probablemente, sin ella, el país ya tendría que haberse declarado en default, entre otras cosas.

Sin embargo, las herramientas jurídicas pueden utilizarse a favor o en contra de las distintas posiciones y justamente eso es lo que sucede con la cláusula RUFO.  Algunos creen que ésta es un impedimento para acordar con los fondos buitre y otros piensan que oficia de “as bajo la manga” en esta misma pelea. Pero, ¿de quién?

En el litigio que involucra a los holdouts y la Argentina, hay intereses encontrados. Una de las partes, los fondos buitre, quieren cobrar la totalidad de los bonos adquiridos luego de haber rechazado entrar en el canje de deuda que el país propuso en el 2005 y 2010.

La otra parte, el Gobierno argentino, está en problemas ya que si llega a pagar esa suma a a los bonistas, debería darle el mismo tratamiento a los que habían entrado al canje.

Esto es así porque los bonos adquiridos contienen una cláusula determinada: la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers), que les permite a los bonistas que entraron a los canjes de 2005 y 2010 reclamar si es que alguien recibe una oferta mejor que la que en su momento aceptaron ellos.

La cláusula RUFO de las que disponen los bonos entregados en los canjes del 2005 y 2010 estipula  que cualquier mejora voluntaria que la República Argentina realizase sobre ofertas futuras de canje de deuda defaulteada deberá ser reconocida a quienes posean bonos de los entregados originalmente en los canjes del 2005 y 2010.

Para el economista Germán Fermo, “queda claro que a esta altura de los acontecimientos la reestructuración de deuda del 2005 lejos está de ser todo lo exitosa que originalmente se pensaba, nos ha dejado herencias y cláusulas gatillo de muy largo alcance entre ellas: a) cláusula RUFO, b) el bendito cupón atado al PBI”.

Si bien muchos analistas coinciden en que esta cláusula entorpece las negociaciones con los fondos buitre; también podría ser la que salve al país de un escenario de default. Esto es así porque, una vez vencida, no hay reclamo que valga. Entonces, el país debería conseguir tiempo hasta que ésta caduque y recién ahí efectuar el pago a los holdouts.

Sin embargo, Fermo insiste en que la cláusula es una traba e ilustra con un ejemplo: “Si llegara a pasar que los holdouts se compraron los dos tipos de bonos; los que se defaultearon en 2001 y los bonos performing o sea, los que se entregaron en los canjes del 2005 y 2010, ¿qué pasaría si se sientan a negociar y cierran un acuerdo con la Argentina? En este caso, los bonos muertos terminaron generando un sustancial retorno positivo para ellos.”

Pero además, Fermo explica que podría suceder que luego de darle la mano a la Argentina como cierre definitivo del litigio holdouts le digan que ahora van a iniciar una segunda ronda de litigio por una sencilla razón: “tenemos también bonos performing y los mismos tienen cláusula RUFO”. Entonces, cerrar con ellos antes de enero 2015 por los bonos viejos paradójicamente activa las RUFO por lo que ahora litigarían por las RUFO de los bonos nuevos.

Para Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, la cláusula RUFO es un impedimento para llegar a un arreglo con los holdouts en breve. “Es un tema delicado desde lo legal y debe negociarse meticulosamente en el plano judicial para evitar nuevos reclamos de los acreedores”, asegura.

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  1. Víctor Ignacio Ortiz
  2. Emanuel Rodriguez

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