¿El INDEC lo hizo de nuevo?

No hace mucho tiempo, el Gobierno presentó –con bombos y platillos- el IPCNu. El nuevo índice, que contaba con el visto bueno del Fondo Monetario Internacional, venía a lavar la cara de un INDEC que era cuestionado por la calidad de sus estadísticas.

Ya pocos pensaban que era un tema de capacidad técnica. Se leía una intención de ocultar la fuerte inflación que sufría el país. Tal es así que 2013 cerró con un aumento del costo de vida –según las cifras oficiales- del 10,9%. Mientras que para las consultoras privadas, se ubicaba en torno al 28,3%.

Con la llegada del nuevo índice y números que se acercaban a los que la gente entendía como reales, renació el optimismo. No existe una enfermedad que pueda ser curada sin antes contar con un diagnóstico acertado, pensaría la gente.

Así, los bonos que ajustan por inflación (CER) bajaron el freno de mano y se dispararon. Los analistas volvieron a incluirlos dentro de sus recomendaciones, vetados desde la intervención del INDEC en 2007.

Cambio de frente

En momentos en que todos tienen la mirada en lo que pueda suceder en Nueva York con los fondos buitre, hay algo que está pasando acá mismo, en el barrio.

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, adelantó ayer que la “tendencia en el índice de precios al consumidor (IPC) se manifiesta declinante” y que seguramente –para el mes de junio- será por primera vez este año “menor al 1%”.

Si bien el funcionario advirtió que los precios están bajando incluso “para aquellas consultoras privadas cuya metodología cuestionamos”, indicadores como el de M&S Consultores ubican el aumento del costo de vida de junio por encima del 2%. La CGT que comanda el otrora amigo del Gobierno y flamante presidente del Rojo –Hugo Moyano- sostuvo que la inflación del sexto mes del año cerró en 2,11%, 34,87% anual y un 19,82% para lo que va del año.

Visto de esta manera, es cierto que hablan de una desaceleración, pero a niveles muy diferentes de los que exhibe el Gobierno.

La consultora de Orlando J. Ferres y Asociados pronosticó que para el cierre del año, el costo de vida habría aumentado un 42,1%. Acá no estaría presente el escenario de ralentización.

El costo de la confianza

Después de años de estadísticas difíciles de creer, el camino por delante es complejo. La confianza es uno de los pilares de toda relación y, como tal, es difícil de reconstruir.

El hecho de que comiencen a notarse las discrepancias entre las cifras oficiales y las privadas enciende ciertamente las alarmas, aunque no asegura una tendencia. Habrá que esperar los siguientes anuncios para ver qué evolución toma el IPCNu.

También es cierto que la inflación debe entrar en una desaceleración natural producto del freno a la actividad que se registra. Preste atención a lo que sucedió con la industria en el último tiempo.

Como ve, durante los primeros cinco meses del año, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en niveles que no se veían desde 2004.

Esto no es un hecho casual. La economía entró el en freezer. De acuerdo con los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas cayeron un 8,8% en junio.

“La retracción en la demanda se sintió todo el mes. Lo único que elevó el nivel de ventas fue el Día del Padre y el entusiasmo generado por el Mundial de Brasil 2014, que por momentos impulsó mayores compras de alimentos y bebidas, televisores, camisetas y pelotas de fútbol, y todos los accesorios que se comercializan alrededor de una de las competencias más populares del mundo”, agrega el comunicado.

A seguir de cerca esta situación. La solución no depende de Thomas Griesa, sino de lo que hagamos con el gasto público nacional.

Hasta la próxima semana.

Saludos,

Ignacio.

Deja tu respuesta