¿El Barça evalúa vender a Messi?: el error del inversor enamorado

Saber invertir y Messi

¿En qué se basan las inversiones acertadas? Parece una pregunta difícil, pero no lo es. La buena inversión consiste en apostar por algo que se cree que tiene valor y que lo tendrá durante el tiempo. En otras palabras, el arte de invertir con tino reside en las expectativas presentes y futuras que se tienen sobre un activo; y si las proyecciones son malas, el éxito dependerá de desprenderse de este a tiempo.

En esta línea, y según publicó El Cronista, el Barcelona no cree que Messi tenga un futuro prometedor. Por un lado, el Club considera que el año pasado el jugador tuvo un bajo desempeño. Además, a diferencia de lo que piensan muchos en la Argentina, para los catalanes la actuación del rosarino en Brasil 2014 no fue la esperada. Como la cotización del jugador -aunque mínimamente- descendió, el Club teme que siga bajando si “”el mejor del mundo”” no levanta.

Saber invertir consiste en tener en cuenta la importancia que tiene el “timming” en las inversiones, que es sumamente relevante a la hora de comprar o vender la apuesta que elegimos o queremos elegir. Sin embargo, y aún teniendo esto en cuenta, la persona puede cometer el “error del inversor enamorado”.

Esta afección hace referencia al comportamiento equivocado de aferrarse al activo que se adquirió. El inversor, en vez de desprenderse de este cuando está en auge, se afianza esperando que su valor siga creciendo en el futuro. El problema es que esto no siempre sucede, y de hacerlo, se podría llegar a perder mucho dinero.

Se podría hacer un paralelismo entre el vicio del inversor enamorado y la lentitud con la que el Barcelona toma una decisión sobre el futuro de Messi. En estos términos, el jugador rosarino significó una gran inversión para el Club, sin embargo, en la actualidad, los dirigentes del equipo catalán no piensan igual y tardar en accionar puede hacerles perder millones de dólares minuto a minuto.

Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global explica que una de las cosas que distinguen a un inversor inteligente del promedio es “no sólo saber cuando comprar una acción sino también saber cuando venderla. En este sentido, lo que le recomiendo al inversor, es evitar enamorarse de los activos ya que muchas veces ese sentimiento impide ver los cambios de realidad en una acción mediante el agotamiento del negocio de una compañía”.

Y ejemplifica con un caso concreto: “En 2012, cuando la acción de Apple estaba en su apogeo en torno a los 600 dólares, los analistas señalaban que alcanzaría el nivel de 1000 dólares en tan solo unos meses. Un año después, la acción valía 450 dólares”, por eso “hay que saber distinguir los rendimientos que dio una acción en el pasado de los que puede dar en el futuro”.

Por eso, si el Barcelona hubiese sido un inversor inteligente, debería haber negociado a Messi cuando estaba en su apogeo y no postergar su venta al futuro incierto. Ahora, que el Club cree que el 10 no va a rendir, su precio bajó, pero también lo hicieron sus expectativas (que eran claves a la hora de ponerle valor al activo en cuestión).
Obviamente el desempeño de Messi está sujeto al gusto y consideración de cada uno, pero la anécdota es interesante ya que dado el caso, “vender cuando está caro” es mejor que lamentar las pérdidas después, ya que puede suceder que la acción no vuelva a ser lo que era.
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