Volvió el tango de la brecha (cambiaria)

La situación cambiaria comienza a recalentarse nuevamente, a la luz de una devaluación de enero que perdió efecto al no contar con medidas que –en contrapartida- contuvieran la situación.

En el momento en que estoy escribiendo estas palabras, el dólar oficial sube a $8,10 y el blue se mantiene estable en $ 11,40. Eso quiere decir que la brecha –aquel indicador que meses antes de la famosa “Pax Cambiaria” mirábamos como si fuera la sensación térmica- volvió a niveles preocupantes del 40,1%.

Resulta alarmante que esto suceda en momentos en que las cerealearas están liquidando un promedio de US$ 140 millones por día –producto de la cosecha de soja y de los altos precios internacionales del commoditie– algo que debería menguar la presión contra el peso.

Es decir, estamos jugando contra Bolivia en el Monumental. ¿Qué va a suceder cuando tengamos que ir a los 3.650 metros de La Paz? Algo así puede llegar a pasar en el segundo semestre cuando -no sólo no contemos los soja-dólares, el saldo comercial sea menor y aumente la importación de energía- sino que además el Banco Central deba afrontar un pago por US$ 3.000 millones.

Las reservas son el activo a proteger este año. El Gobierno se puso este objetivo. Luego de que tocaran los US$ 27.000 millones en marzo, en los últimos dos meses lograron subir en US$ 1.400 millones.  No se ve como un logro muy destacado, en un contexto de liquidación de cosecha y en momentos en que entraron US$ 1.000 millones por la emisión de YPF.

¿Por qué nos cuesta tanto acumular reservas?

Fíjese la respuesta que da la consultora Analytica, que comanda el economista Ricardo Delgado:

La restricción externa se relaciona más con una cuestión de oferta que de demanda de divisas del sector privado potenciada porque el sector público utiliza los dólares del BCRA para pagar deuda en moneda extranjera.

De hecho, previo al cepo, el resultado del mercado cambiario era prácticamente neutral, dado que la oferta y demanda de divisas eran del orden de US$ 105.000 millones por año (la oferta se concentraba en US$ 80.000 millones de exportaciones, US$ 11.000 millones de préstamos financieros y US$ 3.500 millones de flujos de Inversión Extranjera Directa, mientras que la demanda se concentraba en importaciones por US$ 64.000 millones, US$ 22.000 millones de salida de capitales del sector privado y US$ 11.000 millones entre utilidades y servicios).

Con el cepo, la demanda se redujo en US$10.000 millones (se eliminó la compra para ahorro, pero no para el gasto) pero la oferta cayó el doble, porque se pasó a cancelar deuda y las exportaciones cayeron US% 5.000 millones. Dicho de otra manera, se derrumbó el saldo comercial y aumentó la salida neta de capitales.

Esta situación, se ve claramente en el siguiente gráfico:

El panorama no varió sustancialmente este año. De acuerdo a los datos del BCRA, durante el primer trimestre de 2014, el mercado cambiario tuvo un déficit de US$ 2.200 millones. La oferta de divisas cayó más que la demanda: 11% contra 5% interanual, respectivamente.

En un contexto en que las exportaciones caen, la economía se muestra con menor dinamismo y las importaciones son a dedo, alcanzar el objetivo del Gobierno de culminar el año por sobre los US$ 30.000 millones asoma complicado.

La apuesta oficial parece apuntar a bajar el riesgo país para salir a buscar financiamiento externo a una tasa conveniente, similar a la de países de la región como Uruguay y Brasil. No obstante y más allá del acuerdo alcanzado con el Club de Paris, el Ejecutivo deberá seguir trabajando para no perder más credibilidad internacional de la que ya se perdió.

Recordemos que el viernes, la calificadora de riesgo, Standard & Poor’s marcó como “positivo” el pacto logrado con el Club, pero afirmó que no subirá la calificación hasta que hayan avances significativos con los holdouts en Nueva York.

De estos movimientos, dependerá que el Gobierno logre obtener financiamiento barato, para restarle presión a la cotización local que con volver al tango de la brecha (cambiaria).

Hasta el próximo lunes.

Saludos,

Ignacio.

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