“Tasas cuidadas”, el nuevo plan del Banco Central para reactivar el consumo

En una jugada que se gestaba desde hace meses, el Banco Central finalmente anunció que pondrá topes máximos a las tasas de interés que pagan los créditos personales y prestamos prendarios.  El objetivo es reducir de 4 a 7 puntos porcentuales los intereses que las entidades financieras cobran a sus clientes.  Al mismo tiempo, reglamentó nuevas disposiciones respecto de las comisiones y los cargos que cobran los bancos.

Ayer, el BCRA informó  que “las tasas para estas financiaciones no podrán superar el producto surgido de la tasa de corte de LEBAC a 90 días de plazo por un factor multiplicativo, ubicado entre 1,25 y 2,00, dependiendo del tipo de préstamo” y del tipo de banco, lo que da un rango de entre 33% y 54% anual.

Puertas adentro de la entidad se sabe que desde comienzos de este año su presidente, Juan Carlos Fábrega, y el ministro de Economía, Axel Kiccillof, jugaban una férrea pulseada para definir el rumbo de estas tasas de referencia. La intención de este último era morigerarlas ( recordemos que los intereses que cobran algunas tarjetas de crédito alcanzan el 80% anual) para apuntalar la actividad económica, que presenta una fuerte caída desde el último trimestre de 2013. 

Finalmente, la mano del ministro habría sido la más fuerte y la entidad decidió tomar la tasa de corte que les paga a bancos e inversores por colocarles una Letra a 90 días, ubicada actualmente en el 26,8% anual, como un precio de referencia a partir del cual deberán acomodarse y aplicarle a ese valor un multiplicador, que va de 1,25 a 2, al resto de las tasas que los bancos cobran por financiar a individuos, a excepción de las que se aplican a créditos hipotecarios.

Según publicó esta mañana el diario La Nación, la nueva normativa obliga a las entidades financieras  a moverse de ahora en más en un rango de tasas que va de 38,9 a 48,3% nominal anual para los préstamos personales (hoy fluctuaban de 47 a 111% anual) y de 33,5 a 37,5% anual para aquellos concedidos contra la cesión de una garantía prendaria (que actualmente van de 38 a 72 por ciento).

Pero no sólo eso. Como por “efecto dominó” las tasas de interés para la financiación de tarjetas de crédito también descenderán. Esto es así porque los bancos facturan por este tipo de operaciones una tasa que ya está fijada por la ley 25.065, que establece un limite que no puede superar el 25% de lo que cobran por los préstamos personales. Con el tope a estos últimos, el costo financiero descendería por decantación.

Esta mañana, en su conferencia diaria, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, afirmó que “la regulación y el congelamiento de comisiones y cargos que los bancos cobran por los préstamos personales y prendarios,  para evitar que las tasas que cobran perjudiquen el consumo, al quitarle al usuario parte de su ingreso”.

Sin embargo, en la City descreen que la medida pueda reactivar el consumo mediante el crédito. Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, desestimó que el límite establecido por el Central logre hacer mella en la actividad económica. “No creo que se logre aumentar la demanda de crédito”, dijo y aclaró: “Para eso tiene que haber dos cosas; confianza por un lado y estabilidad por el otro. Y hoy no hay ninguna de las dos.  Además, el Gobierno debería enfocarse en políticas para bajar la inflación que es la madre de todos los problemas”.

Los prinicpales afectados por este nuevo tope serán sin duda los bancos, que habían sido marcados como los “ganadores de la década ganada”. De hecho,  banqueros afirmaron esta mañana que se encarecerá la oferta de crédito, especialmente para clientes con alto riesgo.

Dos cosas pueden preverse en este nuevo escenario. Por un lado, y a nivel bursátil, que las acciones de los bancos, que habían tenido un rally importante en los últimos doce meses, se resientan. No hubo que esperar mucho para ver este resultado: esta mañana, al inicio de la jornada los papeles bancarios comenzaron a operar en rojo.

Por otra parte, puede esperarse que las entidades bancarias no se resistan a perder y trasladen este recorte a otros conceptos que afectarían al costo financiero total.

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