Martín Tetaz: “No creo que haya ninguna chance de negociar con Griesa”

Martín Tetaz, economista especializado en la Economía del Comportamiento y autor del libro “Psychonomics; la economía está en tu mente”, conversó con Inversor Global sobre la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos y la respuesta del Gobierno argentino. El especialista cree que el país está entre la espada y la pared ya que no serviría de nada cambiar la jurisdicción de los bonos y que inevitablemente llevaría al “default técnico”. A continuación, conozca qué otras implicancias debería tener en cuenta el equipo oficial:

Inversor Global: ¿Qué conclusiones se pueden sacar de la conferencia de prensa que brindó ayer el ministro de Economía, Axel Kicillof?

Martín Tetaz: Básicamente, el discurso fue más para la tribuna que para indicar lo que en realidad va a hacer el Gobierno con respecto a los Buitres. El panorama es muy concreto, hay una sentencia de 1.300 millones de dólares que hay que cumplir y Kicillof ayer planteó dos cosas: la primera es que hoy se va a juntar con los jefes de los bloques de la oposición – y obviamente tiene que ver con una ley nueva que permita cambiar la jurisdicción de pago de los bonos- y la otra es que va a mandar a los abogados de la Argentina a charlar con el juez Thomas Griesa.

IG: ¿En que serviría cambiar la jurisdicción de los bonos?

MT: Antes que nada, el cambio de jurisdicción de pago que se quiere llevar a cabo ya presenta problemas desde su concepción porque con que haya solamente un bonista de los que están en la deuda performing que no acepte el cambio de jurisdicción, habría que mandarle la plata al Bank of New York para pagarle como corresponde y la plata la van a embargar y técnicamente se entra en default.

IG: ¿Por qué un bonista no querría cobrar en la Argentina?

MT: Se podría pensar que eso no tiene mucho sentido, ya que ¿por qué un ahorrista no querría cobrar acá’ Sin embargo, podría pasar que, por ejemplo, los fondos buitre tengan alguno de esos bonos o podría pasar que los ahorristas que tienen certificado de default  también podrían tener unos de esos bonos, por lo tanto, se asegurarían cobrar el seguro de default si Argentina entra en este. En otras palabras, la manera de “zafar” mediante el cambio de jurisdicción de los bonos es inviable para esquivar el default.

IG: Por eso los abogados argentinos se reunirán con Griesa, ¿esto va a servir de algo?

MT: Conociendo al juez Griesa, es decir, teniendo en cuenta su accionar posterior y lo que viene declarando públicamente, no creo que haya ninguna chance de negociar nada con él. Lo que va a decir es que hay una sentencia de 1.300 millones de dólares, que si se puede pagar -que efectivamente sí se puede pagar porque las reservas del país son de 28 mil millones de dólares- primero hay que hacer eso y después se podría discutir pero primero hay que pagar esos 1.300 millones de dólares. 

IG: ¿A qué se refería Kicillof cuando dijo que “si pagamos los 1.300 millones de dólares no son 1.300 sino que son 15 mil millones”?

MT: Este fue otro razonamiento erróneo de Kicillof. Es correcto que no son 1.300 millones de dólares y que son 15 mil millones de dólares, pero es incorrecto que eso venga si ellos pagan o no pagan. Los 15 mil millones de dólares ya vienen porque salió la sentencia en contra de la Argentina. Como los Buitres tienen sentencia firme, aquellos acreedores que no habían entrado a litigar (el 7% que queda) ahora van a litigar. No importa si la Argentina paga o no paga, es irrelevante. 

IG: ¿Cómo queda parada la Argentina frente al mercado internacional?

MT: Si Argentina paga la sentencia como corresponde y empieza a buscar financiamiento en los mercados extranjeros va a quedar bien parada. Sino, esto va a impactar de manera absolutamente negativa porque no van a ingresar inversiones, se va a frenar el financiamiento y se va a trabar el comercio internacional. Asimismo, como van a escasear muchísimos los dólares se va a disparar su cotización, y el inversor se va a volcar totalmente al dólar y por “profesía autocumplida” va a generar una disparada todavía más grande de la divisa. Prácticamente es imposible pensar en un dólar por abajo de los 15 pesos si la Argentina entra en default. El 2014 iba a terminar con un oficial de 9 pesos y un paralelo de 13 y con el escenario de default, se termina con un dólar oficial de 10 o 11 pesos y un dólar paralelo de 15 a 16 pesos.

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