La Presidenta Bachelet y su afán por no ahuyentar las inversiones

Michelle Bachelet, quien cumplió recientemente 100 días como presidenta de Chile, tiene varios desafíos por delante luego de que retomara el poder después de ser elegida nuevamente como jefe de Estado, luego de los cuatro años de la administración de Sebastián Piñera.

Debido a su carácter a favor de las políticas socialistas, muchos inversores temen que sus reformas vayan en contra de los intereses y del capital que pueda entrar y que se destine a proyectos locales.

Pero la preocupación de los inversores no es el único problema, ya que Chile estaría actualmente en una etapa de ralentización de su economía. Para evidenciar la posible tendencia que se presenta, el Producto Interno Bruto chileno aumentó 2,6% en el trimestre de enero a marzo, comparado con el mismo período del año pasado, uno de los niveles más bajos de los últimos cuatro años, además de ser también inferior a la cifra del trimestre inmediatamente anterior, que había quedado en 2,7%.

Lo que agrava un poco más la situación es que el crecimiento que se dio en el Producto se basó en las exportaciones de productos y servicios, mientras que la demanda interna fue la que se desaceleró, especialmente debido a la falta de inversión que se habría presentado en esos tres primeros meses del año. Por fortuna el consumo también presentó un estado positivo.

La Presidenta entregó declaraciones al sitio financiero Financial Times, al cual le confirmó que está determinada a cumplir con sus promesas de campaña en los sectores educativo y fiscal y que lo hará de forma gradual y razonable.

Para poder revertir la falta de inversión, la Presidenta debe tratar de eliminar esos temores que tienen los inversores, que están reacios ante los movimientos que vaya a hacer Bachelet. Por ahora estarán atentos a las medidas que ha anunciado recientemente, entre ellas la de una reforma fiscal que está debatiéndose en el Congreso por estos días.

Una de las estrategias que ha decidido llevar a cabo será el impulso a un mayor gasto público en 2014 para así beneficiar un mejor ritmo de crecimiento. Además, la semana pasada lanzó tanto un programa a favor de la productividad y otro para energía.

En una reciente declaración, la Presidenta chilena enfatizó en su compromiso social, que podría chocar con sus planes de mejora de la expansión económica. Es por esto que varios analistas han pronosticado que estos dos factores harán que sus promesas no puedan cumplirse, a menos de que logre sincronizar los esfuerzos entre un beneficio a favor de la igualdad social y la entrada de inversiones al país.

Otro de los inconvenientes que se le presentan de frente a la Presidenta son los fondos que tendrá que destinar a los desastres que han ocurrido desde que comenzó su mandato, sobre todo para la reconstrucción de ciertas zonas azotadas por el terremoto de abril y la tragedia ocurrida en Valparaíso con el incendio que dejó damnificados a más de 12.000 personas.

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