¿Cómo varió la actividad industrial bajo la administración Kirchner?

Los períodos históricos se pueden definir teniendo en cuenta diferentes variables. Una de ellas, es la de la actividad económica, y dentro de ésta, la pata industrial se vuelve muy relevante.

En un artículo publicado en el diario Clarín, Diego Koatz, economista jefe del Centro de Estudios de la UIA, hace un balance de la dinámica industrial de los últimos doce años y muestra que la post convertibilidad no fue un período homogéneo.

Según este especialista, que eligió la actividad industrial para caracterizar diferentes etapas, se podría dividir la administración kirchnerista en tres momentos: “Reindustrialización y generación de empleo”; “Crisis internacional, caída y recuperación de la industria nacional”; y “De la sintonía fina al estancamiento productivo”.

Sin embargo  para Koatz no es la única división posible, otros estudios permiten identificar dos períodos -bajo la administración kirchnerista- con rasgos muy distintos: un lustro inicial con un desempeño macroeconómico notable, cuyo cierre puede situarse en la intervención del INDEC a comienzos de 2007 (aunque en algunos aspectos importantes se prolonga alrededor de un año más), seguido por otro que abarca el resto de la década.

En este segundo período el desempeño macroeconómico desmejoró perceptiblemente. El conflicto entre el gobierno y los productores agropecuarios en torno a los impuestos de exportación, y el impacto de la crisis global, jalonan también el inicio de ese segundo lapso.

En el año 2013 se completó una década desde el inicio del gobierno de Néstor Kirchner.  Sin embargo, el análisis de la economía argentina debe enfocarse en una “década larga” que comienza en 2002, puesto que los principales pilares del esquema macroeconómico inicial de las administraciones kirchneristas ya se habían establecido antes de mayo de 2003.

En el corto período que mediara entre el estallido de la convertibilidad y la asunción de Néstor Kirchner se produjo un conjunto de hechos decisivos que configuraron un nuevo escenario, radicalmente diferente del anterior a la crisis. Pocos días después de que, a fines de diciembre de 2001, se decidiera la suspensión parcial de los pagos de la deuda pública, se abandonó la paridad fija “uno a uno” del peso con el dólar, que había estado vigente durante poco más de diez años, y se avanzó hacia la adopción de un nuevo régimen cambiario.

Siguiendo el punteo propuesto por Diego Koatz de la UIA, la primera etapa se caracterizó por un crecimiento de la industria y la recuperación acelerada del salario. Tras los cambios macro se fortalecieron la demanda interna, la inversión y la productividad. La política económica tenía como eje vector la reindustrialización a partir de la política cambiaria de flotación administrada y la implementación de retenciones, reintegros, y algunos subsidios cruzados en materia de energía, dadas las diferencias de productividades sectoriales.

Por otro lado, se recuperó parcialmente la política comercial externa. Argentina pasó de concesiones permanentes en materia internacional a una posición negociadora y activa, tanto en la OMC como en el Mercosur.

Sin embargo, desde el año 2007 en adelante, la segunda etapa, caracterizada por la crisis internacional, caída y recuperación de la industria nacional tuvo lugar. El financiamiento, energía, crecimiento acelerado de las importaciones, costos logísticos (transporte) comenzaban a ser parte la agenda. A nivel macro, la inflación y la creciente demanda de divisas (tanto para importar como para ahorrar) reflejaban esa agenda como coyuntura (financiamiento externo) y como estructura (límites en la matriz productiva).

Frente a esto, el Gobierno implementó un conjunto de políticas activas que, si bien no fueron un plan integral, dio lugar a una fuerte recuperación industrial. La actividad industrial acumuló un crecimiento del 20,7% en 2010 y septiembre de 2011. El crecimiento, como sugiere la paradoja histórica de la Argentina, encendió nuevamente, pero de forma más acelerada, los temas estructurales pendientes.

Hacia fines de 2011, la necesidad de hacer “sintonía fina” ante los nuevos desafíos emergía entonces como punto clave de la agenda económica, y este fue el objetivo que caracterizó al tercer período. Era hora de emprender una agenda sectorial con hincapié en temáticas de tecnología, pero lo que entró en colisión fue el trazo grueso de la política económica –cepo cambiario, inflación, dolarización de carteras, etc.–, lo que derivó en un estancamiento de la actividad industrial. 

Las proyecciones para todo el año 2014 reflejan una contracción que oscila entre 2% y 2,5% producto de una reducción del mercado interno y del magro desempeño de la industria brasileña. Además, la suba de las tasas de interés, necesaria para dar aire a la presión cambiaria, dificulta aún más la operatoria de las firmas, principalmente la de las PyMEs industriales.

Si desea recibir un informe completo sobre el desempeño de la economía argentina en el período kirchnerista, no deje de suscribirse a nuestro Newsletter gratuito de Inversor Global. Además, nuestros expertos lo podrán asesorar para que usted realice las mejores inversiones teniendo en cuenta esta coyuntura. Si todavía no lo recibe, hágalo con un click aquí.

Deja tu respuesta