Una casa a medio hacer

Ya he vuelto de mis vacaciones en Argentina, más endurecido pero más confundido que nunca.

Tal vez la caída que sufrí de mi caballo la semana pasada me haya dejado así de confundido. Desde luego me ha vuelto más fuerte físicamente. Ha sido durante estas vacaciones cuando he comprobado la dura vida del ganado en los Andes.

En lo alto de las montañas están los pastos. Ahí vive el ganado, casi en un estado salvaje. Es el ganado de los nativos del lugar, pero los animales son tan salvajes que son casi imposibles de vender y apenas consiguen sobrevivir.

Gustavo me lo explicó: “La mayoría de los terneros mueren. Los matan los pumas o los cóndores. Los cóndores son los peores. Atacan en grupo y mientras la madre protege a uno de los terneros el resto de los cóndores ataca al resto. No los intentan matar, simplemente se los comen mientras aún viven. Atacan primero a las partes más suaves y terminan con las más duras cuando el ternero ha muerto.”

Negocios, inversiones, clima, comida… todo es un poco más duro en los Andes.

Incluido el mercado inmobiliario local. Imagine que quiere comprarse una casa. En los pueblos de Argentina, como en otras partes del mundo no desarrolladas, se empiezan muchas casas pero nunca se terminan.

Cerca de Molinos hay docenas de casas sin tejados, puertas o ventanas. En Cafayate también hay casas que parecen ir por partes. Se erigen las paredes, pero luego el tejado se construye años después.

¿Por qué? Por la falta de crédito. La gente no puede pedir prestado para comprar o construir. En su lugar, construyen cuando tienen dinero en efectivo.

El crédito posibilita construir más eficientemente. Pides el dinero prestado, construyes tu casa y luego vas pagando el préstamo durante los próximos 20 o 30 años. O nunca lo devuelves.

Lo puedes refinanciar o se lo puedes vender a alguien que quiera comprar el préstamo. Aquí es cuando se pone interesante. Efectivamente, el prestatario es el propietario pero le paga el “alquiler” al prestamista en forma de cuotas por la hipoteca.

Lo más curioso de todo esto es que los bancos, que son los encargados de prestar, realmente no tienen el dinero que prestan. El sistema, desarrollado por los bancos centrales y por el sector financiero, permite a los bancos conceder créditos sin tener las reservas o depósitos que respalden estos créditos.

No están prestando dinero. Cuando prestan, en realidad están creando dinero; un dinero que no existía antes. Y durante los últimos 30 años, la economía de Estados Unidos ha llegado a depender de ello.

Este crédito ayuda a que la economía se expanda. Permite a los prestatarios conseguir los recursos que necesitan para construir sus casas. Normalmente lo que se presta está limitado en función de los depósitos y ahorros disponibles. Pero no en la economía del crédito. ¡El cielo es el límite!

Y entonces, o los prestatarios le devuelven al banco lo que el banco nunca tuvo realmente o los bancos se convierten permanentemente en rentistas. Los bancos acumulan los pagos de sus créditos y desde que poca gente devuelve sus préstamos por adelantado, los bancos acumulan estas rentas casi para siempre. Es un buen trato, ¿no?

En otras palabras, así es como más o menos la economía de Estados Unidos creció durante las últimas tres o cuatro décadas, usando un dinero aparecido de la nada que se ha convertido en activos inmobiliarios para el sector financiero.

En los años 60 la industria financiera hacía el 10% de los beneficios empresariales de Estados Unidos. En 2007, el porcentaje alcanzó el 40%.

Ben Bernanke ha sido aclamado como el héroe de 2008 por evitar una corrección. Lo que en realidad estaba haciendo era salvar a los banqueros y proteger el sistema que los volvió ricos.

Y ahora la nueva presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha hecho suya la causa de los pobres y desempleados. ¡Como si prestar más dinero inexistente fuera a mejorar sus vidas!

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “FinancialReckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. Sus columnas hacen parte de la Revista InversorGlobal. Puede suscribirse haciendo click aquí.

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  1. Diego Dagotto

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