Su dinero está sucio y no lo quiere nadie

Por Federico Tessore

Reportando desde Orlando, Estados Unidos

Si usted tiene algo de dólares ahorrados y está pasando un problema similar al que le estoy planteando hoy, seguro estará muy interesado en leer esta nota.

Ahora, si usted no tiene dólares, seguramente me esté insultando. Estará diciendo cosas contra mí como: “yo quiero alternativas para invertir en pesos, si no los puedo cambiar a dólares”. O “yo quiero que me ayuden a generar dólares, si aún nos los tengo”. Bueno, si esa es su situación, le pido que se calme. Esta nota también es para usted.

Estoy convencido de que si usted entiende cómo proteger el dinero, estará mucho más preparado para generarlo. ¿Por qué? Bueno, la verdad que no lo sé, pero le aseguro que si usted sabe qué hacer con su dinero, el dinero tarde o temprano llegará. Hace 20 años que estoy relacionado con pequeños inversores y la evidencia empírica me mostró este tipo de situaciones en innumerables ocasiones.

Inclusive recuerdo mi primer viaje a Miami, algunos años atrás, cuando en el medio de las vacaciones me detuve en un banco a abrir una cuenta. Mi amigo me acompañó con sorpresa a una sucursal, sin entender para qué necesitaba la cuenta. ¡Si había pagado el pasaje en cuotas y apenas me alcanzaba con lo que ganaba! ¿Para qué quería la cuenta?, me preguntaba. Y le contestaba lo mismo que le estoy diciendo ahora: quiero estar preparado para cuando tenga dinero…

Hecha esta aclaración, y para intentar disminuir los innumerables e-mails de condena que cada una de mis notas sabatinas despierta, vamos al asunto de fondo.

Los bancos no quieren el dinero de los argentinos. Creen que está “sucio”, lo rechazan. Para entender bien la problemática le acerco una nota que publicó el diario El Cronista en su edición del jueves pasado:

En retirada. Así se encuentra actualmente la banca privada en Uruguay. El problema es la falta de compradores.

Acá todos quieren partir pretendiendo vender el negocio. Lo quiere hacer el Leumi, Raymond James y otros que se están sumando, como la banca privada del Discount, Hapoalim y demás. Es un tema de precio: a la hora de vender no pueden pretender recibir más de lo que Julius Bär le pagó a Bank of America por la compra de la operación global de Merrill Lynch, que fue el 1,2% del valor de las carteras de los clientes, exactamente el monto de comisión anual que cobran las bancas privadas. O sea, compró el negocio por un año de facturación, revela en off un conocedor del sector.

El que ahora está buscando un comprador es el banco israelí Leumi (uno de los que más utiliza la comunidad judía, junto al Discount y Hapoalim, también de la colectividad), que tiene una cartera de US$ 600 millones, por lo tanto el precio de mercado para venderlo debería ser de US$ 7 millones, estiman en la plaza. 

Calculan que hay 25.000 argentinos con un promedio de US$ 600.000 cada uno en la banca off shore charrúa, lo que totaliza US$ 15.000 millones, cifra que representa más de la mitad de las reservas del Banco Central de nuestro país. Lo más probable es que quienes tengan menos de US$ 500.000, que son el 80% del total, pasen a ser atendidos desde un call center en Puerto Rico, como ha ocurrido en otros casos de entidades que se han marchado.

En la totalidad de los casos, las bancas privadas tienen un desconocimiento absoluto acerca de cómo sus clientes hicieron realmente el dinero, de cómo lo continúan haciendo, cómo es su modo de vida, familia y amigos, así como también de sus aspectos impositivos, legales, cambiarios y hasta sucesorios. Y éste es el gran problema: sólo en la medida que se conozca toda esta información es posible percibir si una persona se encuentra políticamente expuesta o no, y si realiza una actividad normal y lícita o no, advierte Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI.

HSBC procedió al cierre masivo de cuentas de clientes latinoamericanos luego de la multa récord que se le impuso en el 2012; Julius Bär hizo lo mismo luego de adquirir Merrill Lynch y continúa limpiando su cartera de clientes hoy en día; también lo hicieron y lo siguen haciendo el Credit Suisse, UBS y muchas otras instituciones de banca privada.

¿Qué está pasando?

Empecemos por el principio y hablemos sin pelos en la lengua. La mayoría de los argentinos que tienen dinero no lo declaran. Algunos sí, pero le diría que el 90% no lo declara. Y aunque no lo crea, hay muchos argentinos que tienen dinero. El Indec calcula que los argentinos tienen US$ 200.000 millones afuera. Pero las consultoras privadas estiman que es más que el doble.

Por lo tanto, el principio de esta historia dice que hay mucho más dinero de argentinos en el exterior que dentro del país. Y que la mayoría del mismo que está afuera del país nadie lo declara. Si quiere saber más de este tema le recomiendo leer mi libro llamado El Fin de la Argentina donde analizamos este asunto con mayor profundidad.

Hasta hace un par de años esto no era un problema para los bancos internacionales. Algunos de ellos, como por ejemplo el Citi, UBS o Merrill Lynch, le desplegaban la alfombra roja si usted tenía más de US$ 100.000 para invertir con ellos. No le preguntaban de dónde venía ese dinero, ni si estaba declarado o no. Solo buscaban asegurarse de que su dinero no viniera del narcotráfico ni de las armas. Hecha esa comprobación, no le preguntaban nada más.

Pero hoy todo cambio. Hay una “moda” mundial de exigir a los bancos que el dinero de sus clientes además de tener un origen lícito esté declarado en el país de origen. Es decir, los bancos ya no solo se quieren asegurar que el cliente no sea un narcotraficante, ahora además “exigen” que ese dinero sea “blanco”. Y ahí viene el problema. Porque en países como la Argentina, poco del dinero que está en el exterior es “blanco”. La mayoría es “blue”….

Por eso, las entidades financieras están complicando cada vez más a los argentinos que tienen cuentas en el exterior. Si las tienen abiertas, muchos directamente echan a sus clientes argentinos. Y si no las tienen abiertas, directamente no les abren nuevas cuentas. Lo mismo pasa con los brokers online.

Los bancos hacen esto porque no quieren pagar multas como tuvo que pagar el HSBC como mencionaba la nota de El Cronista. El negocio “blanco” de bancos como el HSBC es tan grande que prefieren salir del negocio “blue”, que es mucho más chico, menos rentable pero muchísimo más riesgoso.

Esto que le cuento es la trastienda. Lo que nadie se anima a hablar es sobre las causas reales que explican por qué muchos inversores argentinos están recibiendo un llamado o una carta para pedirles que retiren su dinero de un banco internacional cuanto antes….

Por supuesto que estamos ante una política de los bancos que es un tanto hipócrita, porque si usted tiene más de un millón de dólares depositados en esos bancos, éstos por ahora no le van a decir nada. Van a estar dispuestos a correr el riesgo de tener su dinero “sucio” y le van a seguir dando un buen servicio. Pero si usted es “pobre” y tiene menos de un millón de dólares, lo van a empezar a mirar con mala cara…

¿Cómo solucionar este problema que tienen los pobres e infelices argentinos que logran acumular dólares, pero no tanto?

Bueno, por supuesto que la solución ideal sería tener un Gobierno que no sea un estafador serial y tener bancos que no sean cómplices de este estafador serial para de esta forma poder invertir en la Argentina sin problemas. Pero por el momento no parece haber cambios en ese aspecto…

Entonces, la opción de invertir en nuestro país sigue cerrada. Quedan tres caminos, ninguno es fácil ni le asegura el éxito, pero nadie prometió que el desafío del inversor argentino fuera fácil…

El primer camino es que usted “blanquee” todo su dinero. Recuerde que el Gobierno actual tiene abierta esta alternativa para blanquear dinero “blue” y no pagar impuestos.

Es cierto que ni los narcotraficantes la usan, pero si le seduce la puede usar. Nosotros la recomendamos. Es más fácil andar por la vida con los papeles en regla que andar escondiéndose.

Lo malo de esta alternativa es que aún con el dinero blanco, los argentinos pueden ser obligados a cerrar sus cuentas. En muchos bancos, el solo hecho de ser argentino ya es causal para cerrar la cuenta.

El segundo camino es que usted se convierta en ciudadano de otro país. ¿Le estoy haciendo una broma? No, para nada. Cada vez son más los ciudadanos globales que huyen de los países donde les cobran muchos impuestos y se van a países donde les cobran menos. En países como Estados Unidos y Francia ésta es una tendencia que no para de crecer.

Es cierto que en países emergentes o subdesarrollados aún no es algo muy marcado, ya que directamente muchos de sus ciudadanos optan por ocultar su dinero directamente, pero a medida que el mundo desarrollado complique esta operatoria seguramente sea una opción que elijan cada vez más. Piense, por ejemplo, en la alternativa de convertirse en ciudadano paraguayo.  El trámite no es muy complicado y no lleva mas de un año y una vez que es ciudadano paraguayo usted solo está obligado a pagar impuestos sobre su dinero dentro del país, pero no sobre el que está fuera de Paraguay.

Si usted no tiene un peso y vive de su sueldo esta ventaja es irrelevante, pero si la vida fue generosa con usted y se convirtió en millonario empieza a ser una alternativa muy interesante…

La tercera posibilidad es seguir como está, ocultando su dinero por el mundo. Esto lo obligará a convertirse en un maestro de las relaciones públicas en su relación con los bancos. Si usted tiene la habilidad para inspirar confianza en los oficiales de cuenta, si usted está dispuesto a viajar y a cultivar las relaciones con los bancos extranjeros, siempre va a tener alternativas para moverse. En el fondo, siempre va a haber un banco o un broker interesado en su dinero. Solo será cuestión de saber involucrarse con bancos sólidos y confiables que no terminen robándole el dinero como hacen los políticos argentinos…

Un comentario final para aquel lector que piensa que en Inversor Global nos ocupamos de defender a “evasores enemigos de la patria”. Le cuento una historia final.

A fines de la década del 90 trabajaba para una sucursal del Citibank en el barrio de Flores, en la Ciudad de Buenos Aires. Tenía mas de 400 clientes del barrio con cuentas en el exterior. Se trataba de personas comunes y corrientes con ahorros de entre US$ 100.000 y un millón de dólares aproximadamente.

Como le comenté al principio, la mayoría de esas personas no tenía el dinero declarado. En la época no existían tantos controles como los que hay ahora, por eso lo podían hacer sin problemas. ¿Cuál era la actividad de estas personas? Eran simples comerciantes del barrio de Flores que solo les preocupaba proteger sus ahorros de toda la vida de un país que odia a los inversores, de un país que cada diez años se las ingenia para robarles el dinero.

Mis clientes no eran políticos, ni amigos de políticos, ni narcotraficantes, ni traficantes de armas. Eran simples comerciantes y pequeños empresarios luchando contra un Estado voraz.

A esas personas son a las que les escribimos en Inversor Global. Intentamos que el fruto del trabajo de estos miles de argentinos no termine en las cuentas en el exterior de los amigos de Cristina. Buscamos que esos dólares no terminen dentro de las cuentas de personajes como Lázaro Báez o Cristóbal López…

Buscamos que esos dólares queden en las cuentas en el exterior de sus creadores. De sus reales dueños. Personas que luchan en soledad contra el abrumador poder de un Estado con herramientas y recursos ilimitados. Solo buscamos que esa lucha sea mucho menos injusta de lo que solía ser.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

PD: Puede seguir a Federico en su cuenta de Twitter en @fedetesso y en su página  de Facebook haciendo click aquí.

 

Comments 2

  1. Julio
    • Maxi567

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