¿Qué precio paga la Argentina por depender económicamente de Brasil?

Sin contar la innumerable cantidad de opiniones que puede disparar la pregunta formulada en el título de este artículo, es posible afirmar que efectivamente la Argentina depende económicamente de Brasil.

Este hecho, que al tener en cuenta ciertas variables es muy beneficioso, en momentos de crisis hace tambalear los sustentos que sostienen la dependencia con una simple pregunta: ¿a qué precio?

Asimismo, si bien se podría esgrimir que la dependencia no es tal, sino que se trata de una “interdependencia económica”, lo que supone que Brasil también necesita de la Argentina; hay algo que es cierto: el Gigante Sudamericano es uno de los principales socios económicos del país, y es evidente que si Brasil tiene problemas en este plano, se verán sus efectos en la Argentina.

Además, si la economía brasileña tiene dificultades está mucho más preparada para hacerle frente a la crisis que lo que lo estamos nosotros. Por eso, si a Brasil, que es uno de nuestros principales compradores, le va mal; deberíamos preocuparnos.

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El Gigante Sudamericano, entre otras cosas, adquiere el 80% de los vehículos exportados por la Argentina, capta casi el 70% de las exportaciones de caucho derivados, aspira cerca del 60% de los envíos al exterior que realiza la industria del plástico, compra la mitad de las ventas al mundo efectuadas por el sector textil y concentra el 40% de los envíos de productos eléctricos y de calzados. Asimismo, un 60% de los autos provienen de Brasil, así como también un 30% de los insumos y materias primas arriban desde el vecino país.

La mutua dependencia que reflejan los números arriba expuestos dispone que, si la economía brasileña no repunta, la Argentina se verá en un escenario muy complicado. El sitio ElCronista.com enumeró una serie de consecuencias que se podrían percibir este año si no hay un giro en el destino de Brasil, Inversor Global realizó un resumen de los puntos más importantes. A continuación, conozca cuáles son:

Menos inversión
La Argentina es el tercer proveedor del gigante sudamericano y este año sentirá el menor ritmo de compras. En rubros como alimentos y consumo masivo, donde hay grandes operadores del país vecino, las empresas que tienen posiciones dominantes no muestran interés en aumentar aún más su participación en los negocios locales.

Menos comercio
Las compras externas desde Brasil a la Argentina el año pasado se ubicaron en los 19.615 millones de dólares, y este año “las compras de Brasil a la Argentina caen a un ritmo del 20% interanual, pero las que realiza al resto del mundo están variando cero. Brasil está mal, pero tampoco tanto. El problema es específico con la Argentina como socio comercial”, según afirmó un economista en el artículo del diario El Cronista.

El sector automotriz,un motor en riesgo
Si bien al inicio de la crisis en el comercio bilateral, el automotriz era el menos afectado, la gran novedad de 2014 es el derrumbe de las exportaciones de vehículos desde y hacia Brasil. Los fabricantes argentinos, agrupados en la Asociación de Fabricantes de Automotores de la Argentina (Adefa), remarcan que entre enero y marzo se exportaron hacia el gigante sudamericano unas 13.349 unidades menos que en el primer trimestre del año pasado, lo que representa una baja del 17%.

Efectos colaterales
Con la baja de la venta de vehículos a Brasil, el sector más directamente golpeado en la Argentina es el autopartista, que depende de la producción de vehículos, más allá de lo que suceda con el mercado interno. “En este momento, la actividad autopartista depende 50% del mercado interno y 50% del mercado de exportación, del cual el 90% es Brasil.

Expectativa mundialista
Cuatro años atrás, se generó en la Argentina la esperanza de que una gran inversión desembarcaría en el país vecino  asociada a la designación de Brasil como sede del Mundial. Por lo tanto, la demanda para la industria intermedia en nuestro país se dispararía de la mano de la explosión en la construcción necesaria para los eventos. Pero el año del Mundial finalmente llegó y los efectos positivos se diluyeron para Brasil. Mucho más aquellos que se esperaban  por efecto derrame en los países vecinos.

En busca de nuevos socios
Los empresarios de Brasil están unidos en el reclamo de abrir el Mercosur a convenios internacionales, porque significaría sumar nuevos mercados para su producción, pero también porque disciplinaría a la Argentina. “Buscan que un acuerdo Mercosur-Unión Europea discipline al bloque y acelere las negociaciones con otros países. Su principal preocupación es la Argentina, porque ven al país sumido en los problemas de corto plazo y les preocupa quedara fuera de las nuevas cadenas globales de valor que se establecen en función de las alianzas comerciales”.

La amenaza del real
La posibilidad de que la Argentina mantuviera el cambio en 8 pesos estuvo ayudada por la reapreciación del real”, opina la fuente del sistema financiero. Sin embargo, el riesgo de depreciación del real sigue vigente y, para el sector bancario, en el segundo semestre, la moneda brasileña se acercará a los 2,45 reales por dólar, lo que supondría una devaluación de más del 10% que presionará al peso.

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