Las muchas vidas de Tim Geithner

¡Dios mío! Tim Geithner ha vuelto. El anterior Secretario del Tesoro de Estados Unidos nos dice ahora que gracias a él y a sus colaboradores Estados Unidos fue capaz de “prevenir otra Gran Depresión…”

“Sacamos al país del peligro financiero” dice Geithner “no porque quisiéramos proteger a los banqueros, sino porque queríamos evitar el desempleo masivo.”

Durante la crisis al menos evitó que una persona perdiera su trabajo: él mismo. Después de sus años a cargo del Departamento del Tesoro, levantó la cabeza y le dijo al mundo que él no era otro burócrata corrupto más pasándose del Gobierno a Wall Street. Entonces, unos meses después, ahí lo teníamos trabajando para un fondo de inversiones.

Nuestro trabajo es conectar los puntos, y hoy vamos a conectar algunos puntos más. La definición de democracia es esta: dos lobos y una oveja deciden que quieren cenar. Los lobos, sin duda, están con el Papa Francisco. El Papa cree que los gobiernos deberían redistribuir la riqueza y mucha gente está de acuerdo con esto.

Quieren ver cómo el lucro va de un lugar a otro, pero es incomprensible que Francisco no haya molestado en preguntarse cómo la riqueza se creó en primer lugar. Debería fijarse atentamente en el señor Geithner.

Quizás Dios, con su mano invisible, dejó que las fichas cayeran donde él quiso después de la crisis de 2008. O quizás el señor Geithner y sus amigos de Wall Street se hicieron con un buen botín.

El libro del anterior Secretario del Tesoro sale esta semana. Se llama Test de estrés. Como el título sugiere, Geithner dice que fue puesto a prueba por la crisis financiera en 2008-2009 y piensa que superó la prueba con éxito. Y ahora nos está vendiendo su versión de la historia.

En el otoño de 2008, por ejemplo, el señor Geithner sabía lo que estaba por venir. Como su colega Meg McConnell dijo, “habrá ciudades desiertas y colas para conseguir alimentos por todo el país.” ¿Cómo sabía esto ella? Porque “el pánico mata a las economías”, dice Geithner.

Lo cierto es que el pánico ayuda a depurar las economías. Como los incendios forestales, queman la madera muerta. Esto ocurrió dos veces en el Siglo XX.

Hubo un pánico en 1907 y otro en 1920. La Bolsa cayó a la mitad entre junio de 1907 y enero de 1908. La economía se contrajo también. Pero para mediados de 1908 las acciones habían vuelto a su nivel pre-crisis y la economía estaba creciendo con fuerza de nuevo.

Otra vez, entre julio de 1920 y junio de 1921, el mercado de valores perdió un 50% de su valor. Y, otra vez, el Gobierno no hizo nada. La economía cayó en una depresión, con un desempleo superior al 10% y un 30% menos de actividad industrial.

En lugar de implementar un presupuesto con un déficit que estimulara la economía, el Gobierno apostó por mantener un superávit. A pesar de, o tal vez debido a, la negativa del Gobierno a actuar, la crisis fue muy dura durante unos meses. Pero para el verano de 1921 la yesca se consumió y las llamas se apagaron. En 18 meses la gente volvió a trabajar.

Aquella fue la última vez que los bomberos del Gobierno dejaron que una crisis económica siguiera su curso. Desde entonces, cada incendio se ha combatido con mangueras e hidroaviones. El pánico de 1929 fue luchado por Hoover y después por Roosevelt. Juntos echaron tanta agua en la economía que se quedó embarrada durante una década entera.

Más recientemente, Alan Greenspan apagó los incendios de 1987 y 2001. Después fue el turno de Geithner.

Sí, fue un “desorden”. Lo admite. Y sí, hubo algunos “beneficiarios colaterales” (él no se menciona a sí mismo, lo considera innecesario). “Pero ésta era la única manera de proteger a las víctimas inocentes de la crisis del daño calamitoso de las depresiones económicas.”

San Timothy Geithner al rescate. ¡Aleluya!

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “FinancialReckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. Sus columnas hacen parte de la Revista InversorGlobal. Puede suscribirse haciendo click aquí.

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