La miopía de los “grandes inversores”

Diego Martínez Burzaco

Cada vez me sorprende menos el hecho de que seguir a la “manada” puede ser una de las peores estrategias que un inversor minorista ejecute a través de la Bolsa. Es como si la película se repitiera de manera incesante con un final que se repite.

Que no cambia ni cambiará.

Para aquellos que llevamos varios años “batallando” en los mercados financieros, somos testigos de cómo se sobredimensiona la importancia de las estrategias que llevan adelante los denominados inversores institucionales en Bolsa.

Se trata de aquellos que tienen gran poder de fuego por el tamaño de las transacciones que realizan (fondos mutuos, fondos de cobertura, fondos de pensión y otros), pero en muy pocas ocasiones se discute la eficiencia de sus movimientos y su carácter predictivo de tendencias en el movimiento de los activos financieros.

A contraposición de lo que se piensa originalmente, los movimientos masivos en la misma dirección que realizan estos “grandes jugadores” pueden ser el punto de inflexión que abre una gran oportunidad para aquellos que se animan a invertir en el sentido opuesto.

En mi columna semanal que publiqué el 18 de febrero último, “Alguien se equivoca sobre estos mercados”, dejé abierta la posibilidad de que el castigo sobre los mercados emergentes era realmente excesivo.

Allí señalé lo siguiente:

“Según la consultora EPFR Global, en la última semana salieron US$ 3.050 millones de estas Bolsas, lo que marcó la decimosexta semana consecutiva de flujo de capital saliente, alcanzando los US$ 36.600 millones:

La última vez que se había verificado ese nivel de salida de capitales fue a mediados de 2011, cuando la continuidad de la Unión Europea parecía estar en juego ante la profundización de la  crisis financiera que atravesaba el continente, impulsada principalmente por Grecia.

Doce meses después desde lo peor de ese momento, el ETF de acciones emergentes subió casi un 11%, hasta que un nuevo período de desconfianza se hizo presente nuevamente.

Quienes abonan la teoría de evitar los mercados emergentes señalan que el margen de maniobra de estas economías es muy limitado en la actualidad, ya que hay un elemento vital que les jugará en contra: la Reserva Federal de Estados Unidos….”

“Es una oportunidad si tolera el riesgo. Personalmente me siento más cómodo y cercano a esta última postura.

No es que desconozca la actual coyuntura, pero la experiencia me indica que estaríamos llegando a un punto de inflexión sobre las bolsas emergentes. La apuesta de mediano plazo es el ETF EEM.

Efectivamente, tres meses después, mi presagio se cumplió. Sino mire el siguiente gráfico:

Desde esa fecha hasta el momento, mientras que el S&P 500 avanzó un 3%, el ETF de mercados emergentes mostró un alza acumulada de 9,8%, triplicando la performance del índice estadounidense.

¿Qué cambió en el medio?

No mucho.

En realidad los “grandes inversores” han terminado con su liquidación masiva de activos emergentes, dando lugar al punto de inflexión descripto anteriormente.

Siguiendo las mediciones de la misma consultora privada EPFR Global, en las últimas semanas se evidenciaron signos de fuerte inyección de flujos de dinero tanto en los fondos de bonos como de acciones emergentes.

En concreto, se registró un ingreso neto de US$ 15 mil millones en ambos mercados desde la segunda quincena de marzo, explicando en parte la gran recuperación verificada en las Bolsas emergentes.

Particularmente creo que el rally puede continuar, con el riesgo de que los últimos máximos alcanzados por las acciones estadounidenses puedan impulsar una toma de ganancias generalizada en las acciones de países desarrollados que pueda terminar impactando en las acciones emergentes también.

Nuevamente, la paciencia y la alta tolerancia al riesgo son dos virtudes que el inversor interesado en las acciones emergentes debe tener para lograr rendimiento atractivos en el tiempo.

Si piensa que no puede lidiar con estos aspectos, entonces una inversión de estas características no es recomendable para usted.

Pero sepa que, quizás, esté dejando pasar una gran oportunidad.

“A su lado en los mercados”,

Diego.

 

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