¿La inflación puede ser una buena noticia para la Argentina?

El escenario político y económico de la Argentina se prepara para la sucesión presidencial de 2015. Desde principios de año, el Gobierno ha dado claras señales que muestran su deseo de eliminar la incertidumbre.  Después de la masiva venta post-devaluación de enero, las acciones argentinas en Wall Street experimentaron una recuperación significativa en respuesta a la “no incertidumbre explosiva como escenario base”.

German Fermo, director de la maestría de Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, plantea que el hecho que el Gobierno haya sincerado las estadísticas de inflación es una buena noticia para los inversores argentinos, ya que ” otorga una relativa certeza hacia los ocho meses restantes del año”

Con un paso casi puesto en el segundo semestre del año, el equipo económico de Cristina Kirchner parece haber encontrado un camino hacia la estabilidad monetaria. Si bien el 2014 estará lejos de ser un año bueno, es una buena noticia el hecho de que concluyamos que no sea ni caótico ni crítico a esta altura del año. “Con parches y tropiezos, la Argentina ha comenzado una transición hacia lo que se viene después de las elecciones de 2015, con una política más de centro con una probable y muy favorable compresión de spreads para la deuda argentina que beneficiará a su economía”, afirma Fermo. 

Pero no todo es color de rosas: obviamente hubiese sido óptimo poder decir que, en mayo de 2014, la Argentina estaba embarcada ya en un plan anti-inflacionario que comenzase a reducir expectativas de inflación futura. “Ese escenario hoy no lo tenemos y probablemente no lo tengamos recién en el próximo gobierno”, sostiene el economista y agrega: “Pero en este entorno de “no tener un plan inflacionario” es importante destacar que, al menos los argentinos lentamente comienzan a convencerse de transitar un 2014 no explosivo anclado en una expectativa fija de inflación alta pero estable. Si bien el escenario propuesto se caracteriza claramente por ser “mediocre/malo”, el hecho de haber eliminado la incertidumbre explosiva a nivel cambiario e inflacionario con la que comenzó el 2014 es todo un logro”. 

Respecto del futuro del peso, Fermo reconoce: “Es probable que la devaluación no haya culminado aquí, pero insisto: una cosa son devaluaciones correctivas y otra muy distinta son devaluaciones explosivas. Lentamente, y con un 2014 que arrancó como potencialmente explosivo, va comenzando a converger en un año más de mediocridad y contención que sin ser “buena noticia” nos aparta del caos potencial con el que varios analistas comenzaron a describir al 2014 desde comienzos de año”.

Sin embargo, ser optimistas en 2014 implica solamente no esperar explosiones económicas. De a poco se viene el segundo semestre de 2014, y tendrá varios desafíos: a) la entrada de dólares comenzará a desacelerarse, b) todos los ajustes implementados hasta hoy comenzarán a hacerse sentir en el ritmo económico a futuro, c) la permanente inflación alta seguirá licuando los efectos de la devaluación nominal de enero y con ello se reactivarán las presiones para una nueva devaluación. Pero nada de esto resulta potencialmente explosivo y eso en el contexto actual es una buena noticia. Los ajustes que volverán a poner al país en un sendero de crecimiento sostenido deberán esperar al próximo gobierno pero llegar en condiciones no críticas le da al gobierno entrante un punto de partida infinitamente mejor. 

Fuente: Sala de Inversión

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