La Argentina empieza a jugar el Mundial económico hoy

El tiempo de las especulaciones quedó atrás. Ya no hay lugar para ensayos, variaciones tácticas o cambio de jugadores. Llegó el momento de medirnos en una dura competencia que durará tres semanas y que definirá la suerte de todos.

Mañana, cuando la pelota empiece a rodar, sabremos si la preparación fue la adecuada y si el plan de acción elegido por el técnico fue el correcto.

A diferencia de lo que pueda pasar con la albiceleste, en Economía no tenemos un Messi que nos resuelva todos los problemas cuando el equipo no encuentra su funcionamiento. Por eso, la estrategia debe ser clara y versátil, para poder afrontar los distintos desafíos que vamos  a encarar en estos días.

Ayer viajó el ministro de Economía, Axel Kicillof, a Francia para negociar el pago de la deuda con el Club de París, el 6 de junio el FMI evaluará las nuevas estadísticas del INDEC (las que pidió que se cambiaran) y el 12 la Corte de EE.UU. resolverá si toma el caso de la Argentina contra los Fondos buitre.

Pero, como decía un afamado técnico de la Academia, “vamos paso a paso”.

El primer partido será clave

Aunque parezca una frase cliché de entrenadores y jugadores, realmente será un encuentro bisagra. “La reunión con el Club de París y una declaración amigable de los acreedores abrirían una ventana para que los estados subnacionales realicen colocaciones de deuda. La provincia de Buenos Aires se alista a emitir entre US$ 700 y US$ 1.000 millones en bonos nominados en dólares en una tasa de entre 11% y 12%. La Capital Federal busca refinanciar vencimientos por US$ 500 millones a una tasa de un dígito”, señalaba ayer El Cronista.

No obstante, todavía quedan puntos clave para definir. He ahí la relevancia que tendrán las negociaciones que pueda llevar adelante Kicillof.

En principio, básico, hay que llegar a un acuerdo por la suma que se debe: mientras que para la Argentina son US$ 9.100 millones, para el organismo son US$ 10.100 millones. Sucede que mientras que para el Club los intereses empezaron a correr en el preciso momento en que Adolfo Rodríguez Saá declaraba el default, el país empieza a contar desde 2004 las partes reconocieron formalmente que estaba caído el acuerdo.

Otro punto clave será el rol de un jugador que el Gobierno no quiere ver ni en el banco de suplentes: el FMI. El Ejecutivo propuso negociar sin el Fondo y entregar un pago inicial en efectivo por US$ 1.000 millones que saldrían del Banco Central y el resto es cuotas a pagarse a partir de 2015.

Sin embargo, el organismo parece pretender el doble y tanto Alemania como Japón demandan que el FMI tome cartas en el asunto.

Entre los dos –de acuerdo con una columna de Ámbito Financiero- el que tiene la posición más intransigente es el país nipón, “al que se le adeuda un 30% del total del dinero que se le debe pagar al organismo, un pasivo que llegaría a los US$ 2.800 millones”.

Por ahí pasará la clave del primer partido.

Segundo encuentro

A priori, parece el más sencillo del grupo. El INDEC recuperó la memoria y –a la hora de calcular algunos índices- recordó cómo se sumaba y restaba. La titular del FMI, Christine Lagarde, ya se manifestó en algún momento al respecto, señalando que el país está yendo por el buen camino.

Lo que no dijo es por qué no podemos establecer de manera correcto el número de pobres e indigentes del país. “Descalce estadístico”, argumentaron algunos funcionarios. En fin, será materia de otra columna…

Lo que es claro es que lo que suceda con el FMI, en este contexto, tendrá su impacto en los bonos locales que ajustan por CER (inflación).

El cierre de la llave

El último partido será trascendental para las aspiraciones de la Argentina y las cotizaciones del mercado local, sobre todo de los bonos en dólares.

El 12 de junio la Corte Suprema decidirá si acepta el juicio entre la Argentina y los holdouts. Lo puede aceptar (punto para el país), pedirle opinión al presidente Barack Obama (punto para el país) o rechazarlo (gol en contra).

Son US$ 1.500 millones los que están en juego. No obstante, si la resolución es negativa, podría traducirse en una catarata de juicios por parte de la mayoría de los bonistas que entraron en canjes anteriores con quitas significativas.

Dicho de otra forma, en los dos primeros escenarios, la Argentina gana tiempo.  Si esto atraviesa 2014 sin definiciones, el Gobierno podría hacer una oferta superior a la que aceptaron los bonistas que entraron a los canjes previos, sin miedo a un efecto dominó. Al cierre de este año cae la cláusula Rights Upon Future Offers que obligaba al país a presentar ofertas iguales o inferiores.

Como ve, serán días decisivos.

Cada uno de estos tres encuentros –de acuerdo a la definición que tengan- tendrán su impacto en las cotizaciones locales.

La pregunta que cabe hacerse, en el mejor de los escenarios (acordado un plan de pagos con el Club de París, contando con el visto bueno del FMI a los números del INDEC y con una Corte Suprema que no rechace el juicio contra los holdouts) es cómo va a proceder el Gobierno.

¿Saldrá en busca de financiamiento internacional de forma desmedida? Recordemos que ésta se jacta de ser la administración del desendeudamiento.

 El 90% del pago de la expropiación de YPF no lo enfrentará este Gobierno. Esperemos que no se siga ampliando la lista.

Hasta la semana que viene.

Saludos,

Ignacio. 

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