Empleo: La variable que hay que cuidar tras la caída del consumo

El clásico ajuste ortodoxo llevado adelante por el Gobierno tiene algunos efectos secundarios que conviene monitorear de cerca. A fines de marzo -en una columna titulada: “Consumo, la primera víctima de la paz cambiaria”– ya dábamos algunas luces.

No cabe duda de que el brusco cambio de libreto en las políticas económicas recientes impactó de lleno en uno de los pilares del modelo K: el consumo. Los bancos restringieron el crédito y es difícil encontrar en las grandes tiendas aquellas decenas de cuotas sin interés que desató la fiebre de los plasmas (hoy ya leds).

Seamos claros, la Argentina no sufre de un desempleo significativo. No obstante, gran parte del empleo formal es creado por el Estado. Por otra parte, tiene un nivel de trabajo en negro elevado. Para algunas consultoras privadas, araña el 40%.

Más allá de lo señalado, repito, el empleo fue uno de los pilares del kirchnersimo, con niveles similares al de los países que suelen ser ejemplo en la región. 

El detalle es que el cambio de políticas económicas produjo una fuerte retracción en el consumo, con su obvio efecto en el nivel de actividad, lo que enciende las alarmas. Si esta situación se mantiene en el tiempo, el empleo acusaría el impacto.

El ejemplo automotor

Tomemos el caso de las automotrices. La desaceleración del consumo les pegó fuerte. Además, se vieron afectadas por una disminución en las compras de Brasil.

La venta de autos acumuló una caída de 18% en el primer cuatrimestre del año. Además, en abril el retroceso llegó a ser de un 35% interanual.

El dato no pasó desapercibido para el Ejecutivo. El “Gobierno trabaja arduamente para cuidar empleo en sector automotriz”, sostuvo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, la semana pasada.

Así lo consignaba Ámbito Finaanciero:

Al respecto, el Jefe de Ministros anticipó el encuentro que habrá “para hacer un análisis de esta situación real”, en el sector automotriz, tras explicitar que “no es lo mismo la suspensión que el despido”, tras mencionar que “a veces se usan herramientas como retiros voluntarios”.

De inmediato subrayó “la verdad que lo estamos evaluando con las distintas carteras la meta de sostenibilidad del empleo”.

El empleo en la Argentina hoy

Dejando de lado la situación particular de cada sector, los datos de la Encuesta de Indicadores Laboral (EIL) del Ministerio de Trabajo establecen que la generación de empleo asalariado privado registrado se estancó durante los primeros tres meses de 2014.

Fíjese la situación que describe el recuadro a continuación, respecto de los años previos.

Ya en 2013, siguiendo los números del recuadro, el empleo asalariado privado registrado aportaba apenas 1 de 4 nuevos puestos de trabajo, lo que habla de un descenso en la calidad del empleo.

“Si bien existe en Argentina un seguro de desempleo, la estrategia oficial viene siendo desviar los recursos que pertenecen a ese subsistema de la seguridad social a otras finalidades. Esto se logra manteniendo arbitrariamente desactualizada la prestación a través de un tope de $400 mensuales. Ante la escasez de empleos de calidad y protección social, la gente busca vías alternativas de subsistencia, entre las más importantes la informalidad”, concluye el Instituto para el Desarrollo Social Argentino, en su último informe.

Lo que viene

Hasta ahí, la foto, una descripción de la situación en la que nos encontramos. Echemos un vistazo a lo que viene. La clásica encuesta de expectativa de empleo de la consultora Manpower -para este segundo semestre que cierra en junio- cerró en 10%. ¿Cómo se calcula este número? Surge de tomar el porcentaje de empleadores que prevé un aumento en las contrataciones y restarle a éste el porcentaje de aquéllos que esperan una  disminución de sus dotaciones.

El sector Administración Pública y Educación fue el más optimista (+31%), mientras que Servicios (-15) se ubicó dentro de los más pesimistas.

El dato general de Argentina no es el más esperanzador y marca una tendencia que hay que analizar con cuidado.

Por otra parte, estamos bastante lejos de los líderes regionales: Perú (+19%), Colombia (+19%) y Brasil (+18%).

Lejos del situarnos en el alarmismo injustificado, lo importante es seguir de cerca esta curva y anticiparnos al desenlace. Tomar medidas cuando el problema estalle podría ser algo muy doloroso, dada la sensibilidad del tema.

Hasta la próxima.

Saludos,

Ignacio. 

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