El sueño de la vivienda propia, cada vez más lejos

No es poco frecuente hoy en día encontrar jóvenes en la franja de los 20 a 30 años de edad que manifiestan lo difícil que es acceder a la vivienda propia. Lo que fue un objetivo alcanzable para sus padres y abuelos se ha convertido en la línea del horizonte para esta generación: se corre cada vez que se está más cerca de llegar a ella. 

A pesar de las condiciones socioeconómicas en la Argentina ( cepo al dólar, inflación, desdoblamiento cambiario y dificultad del acceso al crédito), que complican la compra de la primera propiedad; no se trata sólo de un problema nacional.  Según informó el Banco Interamericano de Desarrollo (Bid) 1 de cada 5 hogares de América Latina alquila en lugar donde vive, lo que equivale a 30 millones de hogares. Y esa cifra sería aún mayor en Europa o los Estados Unidos.

En los últimos diez años, el porcentaje de personas que alquilan su vivienda en América Latina ha aumentado en la  Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Uruguay. La razón de este incremento, puede encontrarse en la franja etarea de quienes lo hacen: jóvenes jefes de hogar y adultos mayores, dos grupos poblacionales que están en aumento. Según estima el BID para 2025 habrá un millón más de hogares encabezados por un menor de 30 años. Paralelamente, para ese mismo momento, se calcula que habrá 17.2 millones de hogares más que hoy encabezados por adultos de 64 años o más. 

Un tercer tipo de hogar también influye en esta ecuación: se trata de las viviendas unipersonales, las de los divorciados o de las parejas sin hijos. Hoy el promedio es 3.8 personas por hogar, y en 2025 será 3.1.  La causa de ello es el aumento de los hogares unipersonales y la caída en la tasa de natalidad.

La demanda de viviendas en renta aumentará en las zonas urbanas, ya que será en estas áreas donde la población tendrá un mayor aumento. El crecimiento de las ciudades impactará también en las mayores distancias que sus habitantes deberán recorrer para llegar a sus trabajos, y los problemas de movilidad que deberán sortear. Por ende, los alquileres en las zonas cercanas a los centros urbanos se valorizarán, ya que ofrecen mayor flexibilidad para acceder  a los lugares del empleo. 

Pero sin dudas el factor más contundente para explicar la baja de comprar de propiedades propias y el aumento de los alquileres en toda la región, es el precio del suelo.  Los terrenos con buena ubicación serán escasos y cada vez más buscados. Por eso, los costos de ser propietario aumentarán. En paralelo, la accesibilidad a una propiedad representa un lujo para un cuarto de los hogares, que necesitan destinar más del 30% de sus ingresos mensuales para acceder a una vivienda. 

En la Argentina, con la baja de la rentabilidad producto de la inflación, los propietarios tampoco encuentran un buen negocio en alquilar, tal como lo informó Inversor Global  días atrás. Sin dudas, el tema de la vivienda y las oportunidades de negocio que presenta el mercado inmobiliario será un tema de debate en el futuro. 

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