Ahora sí: llegó el momento de la sintonía fina

Cristina la anunció al inicio de su segundo mandato, la ratificó en abril de 2012 – en un recordado acto que encabezó junto a la militancia en el estadio de Vélez- pero es recién por estos días que podemos decir que estamos en el momento de la sintonía fina… ¿o gruesa?

Usted ya sabe todos los cambios que se sucedieron en el último tiempo. El giro a la ortodoxia ya no es ajeno para nadie. En el medio, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, nos dice que no se pueden establecer los números de pobreza e indigencia, por los cambios en el índice de inflación.

Habría “un problema de empalme” sostuvo, pero aseguró que “ninguna duda que la reducción de la pobreza y la indigencia ha sido drástica”. Axel Kicillof, ministro de Economía, también se expresó en el mismo sentido. Podemos dormir tranquilos…

¿O no? Daniel Artana, economista de FIEL, tiene la teoría de que el Gobierno quiere ocultar que la pobreza es mayor que en los 90’. “No creo que hoy la pobreza sea del 36,5%, pero sí que ronda el 30%. Por lo que claramente está más alta con respecto a la década del noventa que era del 20%, cuando el desempleo era superior”, sostuvo.

Dejemos los datos de color de lado, el momento de la sintonía fina es hoy y hay que aprovecharlo, despojándonos –si es posible en tiempos de campaña presidencial- de todo color político.

Financial Times dice que las reformas argentinas hay que “tomarlas con pinzas” y se pregunta qué tan verdadera es esta conversión.  Por su parte, la titular del FMI, Christine Lagarde, cree que Argentina retomó la buena senda.

Mucha información, demasiadas opiniones que generan un intento barullo.

Otra del INDEC

Hace pocos días, el organismo profundizó el sinceramiento, al corregir la baja las cifras del superávit comercial. De acuerdo con los datos oficiales, el resultado de la balanza comercial fue de US$ 8.004 millones el año pasado.

Así, el balance cayó US$ 1.020 millones, lo que se traduce en un retroceso del 35%, en lugar del 27% que se había anunciado inicialmente.

Nos enteramos –la semana pasada- que se levantó la veda al giro de dividendos de los bancos. Al menos, se autorizó al Santander Río a distribuir $ 260 millones. Es un dato clave no sólo para la industria, sino también para atraer inversores.

Actualmente somos el país es el sexto a nivel regional en Inversión Extranjera Directa, un dato no muy alentador. No obstante, algunos sostienen que si el Gobierno lograra colocar un bono en el extranjero, a un interés similar al de los países vecinos, acciones como la de los bancos podrían subir un 50%. ¿Demasiado optimista? Quién sabe…

Por otra parte, el titular de la Comisión Nacional de Valores, Alejandro Vanoli sostuvo que este año podrían comenzar bajarse las tasas. Esto mientras el Banco Ciudad subrayó que hay una fuerte caída en las expectativas de devaluación (la posición a 6 meses para los contratos futuros se ubica en un 27% anual).

“Éstas junto al incremento de tasas en pesos que impulsó el Banco Central (la tasa BADLAR se ubica también en un 27% para plazos similares), ha favorecido una aceleración en la oferta de dólares por parte de los exportadores. Esto a su vez ha contribuido a moderar aún más las tensiones en el mercado de cambios”, agrega el informe de la entidad bancaria.

Como ve, hay mucho dato en el aire.

Difícil no confundir lo importante con lo urgente. Llegó el momento de tomar el ecualizador y empezar a mover -perilla por perilla- para lograr el sonido correcto.

Para hacerlo, fuera de todo lo debatido, hay que combatir un problema endémico de la Argentina: el déficit fiscal. Gastamos más de lo que ingresa y eso no es patrimonio del Kirchnerismo, sino de casi todos los gobiernos que tuvo este país en los últimos 20 años. Preste atención a la situación fiscal de las dos décadas que pasaron en el siguiente gráfico.

No es por falta de recursos ni opciones. Es un tema conceptual. Acostumbramos a vivir por encima de nuestras posibilidades y que el siguiente se encargue de los desbarajustes. Si no lo solucionamos, todos los demás datos serán anecdóticos.

“Si el Gobierno no avanza en materia de ajuste fiscal para bajar el déficit, el ajuste lo va a pagar el sector privado”, adviritó ayer el economista Dante Sica –titular de la consultora Abeceb.com- en declaraciones a la prensa.

Al final, es como dice John Lefevre, el banquero de inversión detrás de la cuenta de Twitter “Goldman Sachs Elevator Gossip” y autor del libro “Derecho al Infierno”: “Trabaja duro. Come bien. Ejercita. Y sólo compra lo que puedas permitirte. No es astrofísica”.

Hasta la próxima.

Saludos,

Ignacio.

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