Y finalmente Cristina cambió

Federico Tessore, reportando desde Madrid, España

Unas semanas atrás escribíamos que Cristina debía cambiar o renunciar. Finalmente, Cristina no renunció y aparentemente habría empezado a cambiar. En el transcurso de las últimas semanas nos llevamos algunas sorpresas, como por ejemplo:

– Se devaluó fuerte el peso en unos pocos días

– Se publicó un nuevo índice de inflación que reconoció lo que se quiso esconder por años

– Se le pagó a Repsol US$ 5.000 millones por la confiscación de YPF

– Se negocia con el Club de París pagar la deuda pendiente

– Se frenó el acuerdo con Irán y se comienza un acercamiento a Israel

– Se busca estar más cerca de Estados Unidos luego de años de agresividad en la relación

– Se empezó a negociar con los gremios docentes un aumento de salarios inferior a la inflación real

– Subió muy fuerte la tasa de interés y se secó el mercado de pesos

Cambios que uno nunca hubiera imaginado hace sólo dos meses, cambios que aparentemente Cristina no le quedó otra alternativa que realizar si quería terminar su mandato. Ahora, ¿qué tan efectivo son y, por otro lado y más importante, serán suficientes para que la economía no le explote a éste o al próximo Gobierno?

El primer problema que enfrenta la Administración es la credibilidad. Piense que el nuevo índice de inflación es llevado adelante por el mismo equipo que decía que la inflación no existía. O que el que negoció el pago final a Repsol es el mismo que dijo que Repsol le tenía que pagar a la Argentina.

Es decir, estamos ante un Gobierno con dos caras. Una muy escondida, muy tibia, que reconoce la realidad y cambia. Pero otra, mucho más pública y fuerte, que no sólo no quiere cambiar sino que prefiere profundizar. Si no me cree, lea las declaraciones de Cristina defendiendo al dictador venezolano Nicolás Maduro o el proyecto del bloque legislativo kirchnerista facilitando la expropiación de productos y las multas sin juicio previo a las empresas.

Ante esta realidad, uno se pregunta: ¿Qué tan reales son estos cambios? ¿Cuánto tiempo se podrán mantener? ¿Estará el Gobierno dispuesto a seguir avanzando en esta senda de cambios?

Porque el segundo problema que enfrenta el Estado es que si realmente quiere sanear la economía y llegar al 2015 con aire, estos cambios que realizó tendrían que ser sólo el comienzo. El Gobierno tendría que atacar el real problema de la economía que es el exceso de gasto financiado con emisión. Y entrar en este juego es complicado porque no sólo implica bajar salarios reales, sino también eliminar subsidios, privilegios, obras y demás. ¿Está dispuesto el Gobierno a recorrer este camino y -más importante aún-, tiene fuerza política para hacerlo?

¿Cómo reaccionarán los militantes más extremos del Gobierno kirchnerista si se entra en este etapa? ¿Seguirán apoyando o se convertirán en enemigos de una Administración cada vez más débil?

Muchas preguntas y muy pocas certezas. Por ello, mi impresión es que será difícil implementar a medias este cambio que decidió Cristina. ¿Por qué cambio a medias?

Porque es un cambio llevado a cabo por el mismo equipo que mintió a toda la Argentina por años;  por el mismo equipo que lleva adelante programas ridículos como “precios cuidados” o que incentiva el escrache a empresarios o bloqueos a los supermercados.

Lo que intentar implementar el Gobierno es como ser hincha de River, jugar en la primera de Boca y además decir públicamente que uno es de River. A pesar de que el jugador meta goles, ¿es posible que sobreviva?

Extraño, como todo en nuestro país: complicamos hasta las cosas más simples… el tiempo dirá cómo sale este nuevo invento argentino.

Algunos pensamientos adicionales…

Los políticos son corruptos e ineficientes en todas partes del mundo. En algunos países mucho más que en otros, pero el denominador común se cumple. El negocio del político es tener cada vez más poder. Y para tener más poder necesita controlar, regular, crear reglas cada vez más complejas y sacarle todo el dinero posible a aquéllos que lo producen: trabajadores y empresarios.

Porque los políticos no producen dinero real. No tienen la menor idea sobre cómo hacerlo, pero sí son muy profesionales para sacarle su dinero.

Por ello, hoy por hoy, nuestro objetivo ya no es sólo tener libertad financiera. La necesitamos por supuesto, necesitamos tener el dinero o los activos que nos permitan llevar adelante el estilo de vida que deseamos con independencia de un trabajo o una ayuda estatal. Pero hoy eso no es suficiente. Hoy debemos buscar libertad de los políticos, de los insaciables reguladores.

Porque de nada sirve trabajar toda una vida para construir un patrimonio que luego el político te lo puede destruir en un abrir y cerrar de ojos. Hoy debemos tener una protección contra ese riesgo cada vez más alto.

¿Cómo lograrlo?

Diversificando mis ingresos y ahorros geográficamente. Nunca tener todos los ingresos o activos en un solo país, sino que dividirlos en tres o cuatro preferentemente. De esa manera, nunca un político podrá tener control total sobre sus activos. Usted minimizará el riesgo político, lo diversificará. Usted ganará en libertad, en independencia.

¿Es difícil implementar esta estrategia o se necesita mucho dinero? La realidad de los mercados financieros y la ayuda de internet hacen que hoy este desafío no sea sólo posible para los millonarios, sino también para cualquier persona común con capacidad de ahorro y acceso a internet.

Entonces, ¿con un patrimonio construido y diversificado globalmente estoy a salvo? Bueno, sin duda que si logra eso estará mucho mejor que la mayoría de las personas de este planeta. Pero si realmente quiere tener independencia total le falta un paso más. Un paso del cual, hasta ahora nunca hemos hablado. Una herramienta que sí le dará protección total: usted necesita dos o mas pasaportes.

¿Por qué puedo necesitar dos o más pasaportes? Bueno, para proteger su libertad de circulación. Piense lo que puede ocurrirle si un grupo de políticos corruptos se las arreglan para sacarle su pasaporte. ¿Usted quiere correr el riesgo de ser un esclavo en su propio país? Si tiene un pasaporte de un segundo país elimina ese riesgo también y de esta forma se acerca un poco más aún a la total independencia. Una independencia que es nuestro derecho pero que hoy casi nadie tiene y que debemos luchar para recuperar.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

 

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