Un mundo en paz

Este martes los medios de todo el mundo informaban del enfriamiento de la crisis en Crimea. “Un mundo en paz”, titulaban.

Las Bolsas lo celebraban con subidas vertiginosas mientras el oro se desinflaba ligeramente.

Nos imaginamos que todos los compradores se pusieron de acuerdo para introducir sus órdenes de compra al mismo tiempo. Porque si no, ¿de dónde vino todo ese dinero que empujó los índices incluso por encima de su situación anterior a la crisis?

Era dinero prestado.

Ese es otro récord que se ha batido últimamente, la deuda por apalancamiento. Nunca antes se había tomado prestado tanto dinero para invertir específicamente en acciones. El ratio entre el PIB de Estados Unidos y la deuda por apalancamiento solo ha visto estos máximos dos veces en nuestra historia reciente: en el año 2000 y en 2007. En términos absolutos, la deuda total por apalancamiento se sitúa en US$ 481.000 millones, un 20% por encima del máximo que alcanzó en 2007.

Los corazones y los récords se rompen de vez en cuando. Pero nunca sin algo de dolor. Pero el llanterío comienza inmediatamente después de que todo se destruya, y después de un nuevo máximo histórico del S&P, puede que aún falte algo de tiempo.

Tantos récords se han roto ya en el sector tecnológico que suena tan fuerte como un camión metiéndose en un edificio. Facebook dio el pistoletazo de salida, primero con su propia IPO y luego con la compra de Whatsapp. ¿Quién hubiera pensado que una aplicación de móvil gratuita podría llegar a valer US$ 19.000 millones?

Ahora cualquier cosa parece posible. Tal vez los árboles crecen sin parar hasta el cielo. Tal vez las acciones tecnológicas –algunas valoradas en 700 veces sus ganancias- sigan subiendo y sigan siendo una ganga.

Y tal vez, solo tal vez, Janet Yellen sepa qué diablos está haciendo.

Hablando de ganancias, éstas también están en niveles récords. Los últimos resultados publicados muestran que las ganancias están en su nivel más alto (en términos reales) desde 1946, un 30% por encima de la media de las ganancias desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Las ganancias subieron hasta un 10% en los últimos 12 meses, mientras las ventas apenas lo hicieron. Esto también debe ser un récord: por primera vez incluso las empresas estadounidenses parecen ser capaces de producir ganancias inmaculadas sin que ser afectadas por el estancamiento de sus ventas.

En las primeras páginas del Wall Street Journal y del Financial Times, los dos diarios favoritos del capitalismo degenerado del siglo XXI, apareció otro récord: los nueve fundadores de cuatro fondos de capital de riesgo que cotizan en Bolsa ganaron US$ 2.500 millones el año pasado entre todos, con el presidente del Apollo Global Management, Leon Black, a la cabeza recibiendo US$ 546 millones.

Éste debe ser un nuevo récord. Más de US$ 500 millones de sueldo anual. ¡Y menudo modelo de negocio! Las audaces firmas de capital riesgo compran compañías en pésima situación, toman prestado mucho dinero con cargo a las compañías compradas y entonces las revenden, saturadas de deuda, a inversores ingenuos.

¿Nos olvidamos de algo?  Oh sí, Ben Bernanke y otro récord mundial. Sin su intervención récord, que incluye una inyección de liquidez de US$ 3 billones procedentes del pozo sin fondo de dinero de la Reserva Federal, el pobre Leon Black no hubiera podido llevar a cabo sus lucrativos negocios.

Mientras tanto, la inflación ha alcanzado su propio récord. No yendo al alza, sino que yendo a ninguna parte. Como informó Bloomberg el mes pasado: “El índice de precios de consumo personal, menos comida y energía, creció un 1,2% en 2013, igualando con 2009 el incremento más bajo desde 1955”.

Los consumidores, sin la presión de un IPC al alza, no se han unido a la fiesta. En su lugar, se han quedado en casa preguntándose cómo pagar la factura de la luz. Como informó el Wall Street Journal esta semana, los consumidores gastan más en lo que necesitan pero no en lo que desean. El gasto de sanidad y en gasolina creció en enero en Estados Unidos, mientras los consumidores limitaron el gasto en “bienes superfluos”.

Eso nos hace pensar que algo está roto; no un récord, sino la economía. Y con tantas cosas rotas, no podemos evitar preguntarnos cuando va a colapsar todo esto.

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. Sus columnas hacen parte de la Revista InversorGlobal. Puede suscribirse haciendo click aquí.

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