La caída ha comenzado

El fin del gran mercado alcista estadounidense y de la burbuja de deuda llegará, tarde o temprano. Pero no ha llegado esta semana. ¿Llegará la próxima semana o este año?

Hoy, exploramos el tiempo que la gente olvida. Esta frase no tiene mucho sentido, pero queríamos compartirla de cualquier manera. Estamos hablando de ese espacio en el calendario al que nos referimos con un “eventualmente” o con un “tarde o temprano”, esa parte del futuro en el que las cosas que no pueden durar para siempre finalmente paran.

Específicamente, nos preguntamos sobre cuándo y cómo la mayor burbuja de deuda de la historia reventará. Recuerde que el “Planeta Deuda” añadió 30 billones de dólares a sus cargas en los últimos 6 años, un incremento del 40%. Eso no puede continuar para siempre. ¿Pero cuándo terminará? ¿Y cómo terminará? ¿Inflación, deflación, hiperinflación, hiperdeflación?

Para hacer corta una historia larga, una burbuja no puede explotar sin hacer mucho daño. Y con una burbuja tan grande, el resultado será devastador. Probablemente, veremos inflación en toda su forma conocida; y tal vez en formas de las que nunca hemos oído hablar.

Uno puede discutir sobre el efecto que las políticas de expansión monetaria han tenido en la economía estadounidense, y el efecto que tendrán cuando se retiren definitivamente. Pero no hay duda de que las tasas de interés microscópicas han hecho su trabajo. La gente podía pedir prestado a unas tasas de interés históricamente bajas, y así lo hizo.

Los gobiernos se endeudaron más intensamente que nunca, sólo para cubrir los costos operativos de la gigantesca maquinaria. Las grandes corporaciones se endeudaron para expandirse, para comprar más inmovilizado, para refinanciar viejas deudas y para recomprar acciones (incrementando el precio de las acciones, coincidiendo casualmente con mejores bonus a sus directivos).

Las últimas cifras que tenemos son del tercer trimestre de 2013. En esos tres meses vimos recompras de acciones por 123.000 millones de dólares, un 32% más que en el mismo período del año anterior. Si esta tasa de crecimiento se prolongara este año, estaríamos hablando de medio billón de dólares de beneficios destinados solamente a incrementar el precio de las acciones, viniendo de las propias corporaciones.

¿Son los directivos estúpidos o simplemente avariciosos? El sabio consejo “compra barato, vende caro” no parece haberles llegado. En la parte más baja del Crash del 2008, prácticamente ninguna compañía de Estados Unidos se dedicó a recomprar acciones cuando cotizaban por un precio de ganga. Ahora que las acciones vuelven a estar al alza, casi todas las corporaciones están comprando sus propias acciones.

Seguro, esto es algo que algún día terminará. Pero no exige demasiada imaginación predecir lo que pasará cuando esto ocurra: el precio de las acciones se hundirá.

Primero, el crédito se expande y los precios de las acciones suben. Entonces, el crédito se encoge y los precios de las acciones caen. Los precios de las acciones suelen anunciar la dirección que tomarán los precios al consumo.

Después de tanta inflación del crédito, esperamos que haya una deflación tremenda cuando la burbuja explote. De repente, el “efecto riqueza” se convertirá en el “efecto pobreza”, con gente reduciendo sus gastos personales, inversiones y lujos.

Esto sería normal, natural y saludable. La deflación de la deuda no crea deuda tóxica o malas inversiones, obliga a la gente a asumir la culpa por sus errores. Las empresas quiebran; ya no pueden pedir prestado fondos casi ilimitados a tasas de interés casi inexistentes. La gente puede declararse en quiebra una vez más y tendrán mucha compañía. Los cinco billones de dólares que por arte de magia aparecieron mientras la Bolsa subía súbitamente desaparecen por donde vinieron.

No hay misterios sobre el ciclo de deuda. La riqueza creada sobre el crédito desaparece cuando el crédito se corta. Es entonces cuando uno se da cuenta de quién cometió los mayores errores.

La gran pregunta es: ¿cuán grande puede llegar a ser esta burbuja antes de que explote? ¿Y cómo se las arreglarán los bancos centrales cuando esto ocurra?

La primera pregunta tiene una respuesta obvia: ¿quién sabe? Y respecto a la segunda, los bancos centrales están trabajando en ello, con Estados Unidos y Japón a la cabeza. Y gracias a ello las corporaciones y los gobiernos todavía se están endeudando a buen ritmo.

Las corporaciones aún están recomprando sus acciones. Y los precios de las acciones, hasta donde podemos ver, aún siguen subiendo. Y podría seguir siendo así durante un tiempo; nadie sabe cuánto tiempo.

Otro día nos haremos esta otra pregunta: cuando el fin llegue, ¿qué tipo de fenómeno económico tendremos? ¿Inflación? ¿Deflación?

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. Sus columnas hacen parte de la Revista InversorGlobal. Puede suscribirse haciendo click aquí.

document.getElementById(“Leyout101″).style.display=”none”;For now, though, he says it’s incredible just to be chilling hereIt would seem what the publishers have done is basically taken whatever background notes Jordan has been writing as he creates, try to update then to allow for some of the things that have been revealed, make it sound like this is some unknown historian from Rand Al’Thor’s time that is writing it (and incidently, at the time this historian wrote this book, Illian was still under the control of the Forsaken Sammael), and jammed it all in a quick book designed to do little more than cash in on the series popularity.hermes handbags outlet

had it inside right, Johnson said.hollister online shop

While former world number one Tiger Woods was destined to miss only his sixth cut at a major after battling to a six over 76, Spieth carded a 67 after watching playing partner Jason Day collapse because of dizziness off the ninth green.prada bags uk

Mieux connu pour son uvre de Science Fiction militaire et, notamment, pour la prestigieuse série d’Honor Harrington, David Weber est aussi l’auteur d’une trilogie d’heroic fantasy dont Le Serment de l’épée est le premier livre.prada wallet
prada wallet

Deja tu respuesta