Antes del “sí, acepto”, no olvide hablar de finanzas con su pareja

antes-del-si-acepto-no-olvide-hablar-de-finanzas-con-su-parejaCuando se trata de dinero y relaciones, las cosas se pueden tornar un poco tensas. Puede suceder que las prioridades financieras que tiene sean distintas a las de su pareja y esto puede tener algún efecto sobre las futuras decisiones que se vayan a tomar.

Un error que puede dañar sus finanzas es no conocer los comportamientos financieros que tiene su novio o novia. Si piensa casarse, no cierre los ojos ante acciones que pueden evidenciar ciertos hábitos que él o ella podrían tener con respecto al dinero.

Por ejemplo, puede ser un comprador compulsivo o puede ser de aquellas personas que no revisa las facturas y las paga cuando ya se han vencido y es necesario pagar intereses. También puede fijarse si es una persona que constantemente está usando su tarjeta de crédito y toma deuda para pagar por sus compras.

Es por esto que una charla seria, consensuada y pausada sobre las finanzas para el casamiento y los años por venir son esenciales, de manera de buscar propósitos económicos en común y buscar una meta a la que la pareja quiera llegar.

Esto no quiere decir que no se puedan tener prioridades individuales en cuanto a qué hacer con parte de sus ingresos, sino que, conocer lo que su pareja quiere para el futuro financiero, puede ser beneficioso buscarlo en conjunto.

Lo primero es no ver el casamiento como una pérdida, sino como una inversión. Uno de los puntos que la conversación debe incluir es si tiene ahorros que está dispuesto a unir junto con los de su pareja, para que sean un fondo mutuo y que se use para diferentes intereses:

– Fondo de emergencia: Un fondo que sirve para hacer pagos de gastos inesperados, como algún accidente en el departamento o un choque del auto.

– Fondo para refacciones: Otra posibilidad es ahorrar dinero para ser utilizado para cualquier renovación que se quiera hacer en el lugar donde viva con su pareja.

– Fondo para vivienda propia: Este puede ser uno de los más importantes, el cual debe ser intocable por varios años. Allí se dejará el capital que se asignará luego a la compra de la casa propia.

Éstas son algunas sugerencias y dependiendo de los objetivos financieros que se ha trazado con su pareja, se podrá elegir entre uno y otro.

Este punto lleva inevitablemente a tocar el tema de los gastos. Si su pareja está acostumbrada a adquirir el celular de última tecnología, a cambiar el auto de forma regular o ir al centro comercial a comprar ropa de moda, habría que discutir la forma como parte de esos gastos podrían eliminarse o reducirse, para así asignar parte del dinero a alguno de los fondos de ahorros que acordaron.

Aquí también es necesario mencionar el uso de las tarjetas de crédito y conocer si su pareja paga las cuotas mensualmente y tiene un buen historial crediticio con las entidades con las que tiene las tarjetas. Ser honestos con la cantidad de deuda que tiene cada uno es primordial, porque se puede trabajar en cancelarlas, para luego continuar por la senda del ahorro.

Por otro lado, si el país donde reside ha dispuesto normas legales en cuanto a la repartición de los bienes en caso de que se llegue al divorcio (separación de bienes, acuerdo prenupcial), el asunto también tendrá que ser tratado con calma y definir desde el principio cómo se protegerán las cosas que pertenecen a cada persona desde antes del matrimonio.

Es una conversación compleja y con temas que a veces preferirían no hablarse, pero, de forma de trabajar por un objetivo financiero común, lo mejor es conversarlo antes del “sí, acepto”.

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