La actividad económica post devaluación


Dolores Ugarte
@doluarte

El kirchnerismo está infectado con el germen mismo de su propia destrucción y esto es porque un pilar básico de la política económica que defiende reside en el consumo, que a través de otras resoluciones, entorpece. En otras palabras, hace referencia a que las personas tengan dinero en sus bolsillos para gastar. Desde un viaje, el supermercado o un auto nuevo, la idea es que ese dinero gire, se intercambie. Hasta ahí, todo suena bien: es bueno que la gente se pueda comprar cosas nuevas y mejorar su situación económica, sin embargo, ¿qué ocurriría si el dinero en sus bolsillos no sirviera para comprar casi nada, o peor aún, no haya nada por comprar?

La brusca devaluación impulsada por el Gobierno hace algunos días, perjudicó en diferentes dimensiones a la economía doméstica: el financiamiento en cuotas con tarjeta de crédito está en extinción, la actividad turística se frenó, la producción de autos disminuyó y los shoppings dieron de baja sus promociones con los bancos.

Era de esperar que se diera una caída en la demanda debido a que el salario real de los trabajadores tendría una pérdida de poder de compra ante la inflación y ahora, además, de la devaluación.  Después de ésta y la fuerte suba de tasas de interés en pesos que se registró en enero, en los bancos comenzaron a revisar sus planes de cuotas sin interés.

Por otro lado, el mes pasado, según el informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), se produjeron en el país 36.156 vehículos, 17,9% menos que en el mismo mes de 2013.

Asimismo, el turismo también experimentó una disminución en plena temporada relacionada estrechamente con la devaluación del dólar y el recargo del 35%. Se encareció la actividad tanto que se está pagando al precio del dólar blue. Por el lado de los oferentes, la incertidumbre frente al tipo de cambio obligó a que durante varios días no se vendieran ni viajes ni paquetes.

En esta dirección, Mariano Lamothe, economista y gerente de análisis económico de Abeceb.com, explica que la actual coyuntura de inflación, tipo de cambio y tasas de interés más altas impactará negativamente en el consumo: “se espera una pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el crecimiento de los sectores exportadores, que se benefician con el alza del dólar, no será suficiente para empujar a toda la economía”.

“El golpe más negativo será para los sectores que denominamos “no transables”, es decir, aquellos cuyos productos que no tienen una salida hacia la exportación. Esto es así porque serán los primeros en sufrir la baja de la demanda interna”, explica Lamothe.

Todos estos factores, en particular lo relacionado al consumo, hacen que no se pueda esperar un desarrollo positivo de la economía, al menos para los primeros seis meses de este año. De todos modos, ante la imprevisibilidad del Gobierno, sólo el tiempo dirá.

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