El Merval sigue de cerca la evolución del dólar

El mercado bursátil no está ajeno a los vaivenes de la economía local. Este año se perfila como uno complicado para las acciones argentinas, ya que la combinación de la elevada inflación con una merma de la actividad económica sin dudas logrará afectar a los mercados corporativos.

En la City porteña, todos continuan con su ritmo habitual de operaciones pero sin perder de vista la evolución del dólar, que sólo en enero se valorizó en un 23% respecto del peso.

Tras siete ruedas consecutivas de alzas, el Merval cayó ayer un 3,5%, hasta los 5.924,08 puntos, después de que el Banco Central, a través del comunicado A5536, modificara la posición neta de moneda extranjera a las entidades bancarias, que podrán tener un máximo del 30% de su patrimonio en activos en moneda extranjera (divisas, futuros, bonos y ONs, entre otros) y un 10% de posiciones netas abiertas de futuros de dólares.

“Esto generó un reacomodamiento en el precio del dólar, provocando la merma en la cotización del dólar implícito, impactando en los precios de varias acciones locales”, explican los analistas de Research for Traders en un informe.

Para contener la demanda de dólares, el BCRA influyó también en el mercado monetario con una fuerte absorción de pesos en la licitación de letras Lebac y Nobac. La entidad bancaria, además, subió la tasa Badlar al 28,8% para el plazo de 90 días y tiene previsto continuar con la subida de tasas de interés hasta tanto logre calmar las expectativas del mercado.

Sin embargo, los especialistas advierten que estas medidas son insuficientes. “Particularmente, la norma que obliga a los bancos a vender sus tenencias de dólares es coyuntural, de corto plazo y sigue sin resolver el problema de fondo, que es el de buscar mecanismos para incrementar la oferta de reservas y, al mismo tiempo, generar mayor credibilidad para bajar las expectativas devaluacionistas que existen”, indica Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global.

Según el banco de inversión Goldman Sachs, el peso podría depreciarse este año un 55%, hasta alcanzar niveles de 10 pesos por dólar. En tanto, para la calificadora de riesgo Moody’s, la depreciación podría ser del 50%.

“En el corto plazo –completa Martínez Burzaco-, es probable que el dólar oficial sienta la presión a la baja, más si el BCRA sigue parando la demanda de divisas para importaciones”.

En efecto, la autoridad financiera les dijo a los importadores que esperen unos días más para comprar divisas. A su vez, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se reunió ayer con los principales representantes de las compañías cerealeras y aceiteras en la Casa de Gobierno, y “se mantuvo la proyección más optimista de que la entrada de dólares de este complejo agroexportador podría alcanzar los 30.000 millones”, según publica el diario Ámbito Financiero.

Así, con la obligación de los bancos de desprenderse de gran parte de sus dólares y la liquidación de los agroexportadores, la plaza se inundaría de liquidez y el BCRA podría mantenerse al margen del mercado, sin necesidad de vender dólares y perder reservas, con el objetivo de contener la subida del dólar.

“Si el tipo de cambio se estabiliza, en algún sentido eso trae más previsibilidad a la economía. Pero es clave el tema de las reservas: si frenás el tipo de cambio pero seguís perdiendo muchas reservas, a la larga no se sostiene”, apunta el analista Andrés Cardenal.

En el contexto actual, el contado con liquidación debería caer y los bonos en dólares, que cotizan en pesos en la Bolsa local, como el Boden 2015 o el AA17, van a estar presionados a la baja.

Martínez Burzaco sugiere un trading de corto plazo: los bonos en pesos, y estar atentos al nuevo índice de inflación del INDEC, considerando que están exentos de la coyuntura del dólar.

Mientras tanto, en Research for Traders, estiman que el Merval podría caer mínimamente hacia la zona de los 5.500 puntos, punto por donde cruza la media móvil de 50 ruedas.

Fuente: Sala de Inversión

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