El Gobierno tiene un as bajo la manga para solucionar la crisis: la energía núclear

Ana Clara Pedotti

El verano de 2014 pasará a la historia como una de las temporadas más calurosas y más caóticas en materia de provisión eléctrica. Como una canción sin fin, los argentinos han escuchado durante los meses estivales mensajes cruzados respecto de la falta de inversión de las empresas proveedoras de energía y de la falta de control estatal sobre estos entes privatizados. 

Aunque todavía se está muy lejos de encontrar una solución integral al problema, desde hace unas semanas distintos funcionarios del Gobierno, incluso la propia Presidenta Cristina Kirchner, dejaron entrever una próxima suba en las tarifas, como una respuesta para la falta de financiamiento de las empresas. 

Pero ésta no sería la única estrategia que el Gobierno implementaría para enfrentar la mayor demanda energética, producto del boom del consumo de los últimos 10 años. La Argentina está en tratativas con Rusia para la construcción de centrales nucleares en el país. Especialmente con Rosatom, la corporación nuclear estatal de la Federación Rusa, a la que le encargó la licitación para la  construcción del cuarto reactor de la central nuclear Atucha II y el posterior suministro de energía al país.

“Hemos llevado a cabo diversas consultas y reuniones, presentando los aspectos técnicos de la Corporación Estatal de Rosatom al mercado energético argentino y estableciendo relaciones de asociación con IMPSA y Camargo Correa. También hemos presentado nuestra propuesta sobre el abastecimiento interno”, le explicó a Inversor Global Nikolay Drozdov, Director del Departamento de Negocios Internacionales de Rosatom.

La escasez de electricidad sería uno de los principales motores de esta relación bilateral que desde 2010 se ha vuelto más fluida. “La mayor parte de los mercados emergentes del mundo, Argentina sin duda es uno de ellos, se enfrentan a la falta de energía eléctica. Y la electricidad es uno de los aspectos clave del desarrollo de muchas industrias y áreas de la economía”, afirmó el ejecutivo ruso, quien además ponderó: “Es así que el estudio detallado de los programas de energía y, en particular, la elección de las fuentes de energía y su relación con los demás es una decisión de importancia estratégica para cualquier gobierno que se preocupe por sus ciudadanos durante décadas y siglos venideros”.

Uno de los principales desafíos que deberá sortear el Gobierno para implementar esta tipo de energía como proveedora de electricidad son las dudas que genera la atómica respecto de su impacto en el medio ambiente. Drozdov defendió su uso, por encima de otras energías “verdes”: “Si se tiene en cuenta todos los pros y los contras, la mayoría de los expertos coinciden en que los programas de energía deben basarse en el uso de la generación del recurso nuclear. Estas opiniones están relacionadas principalmente con los tres aspectos clave: costo de la energía, el desarrollo”, dijo. 

Sin embargo, reconoció que la construcción de una planta de energía nuclear es un proceso muy largo, en comparación con otras fuentes de energía. “Pero debemos recordar que una unidad de energía nuclear puede dotar al país de electricidad barata y estable para 60-80 años”, afirmó.

La Federación Rusa no sólo parece interesada en el potencial atómico argentino, sino que también ve con buenos ojos al de  su vecino, Brasil. ” Estos dos países durante muchos años gestionaron con éxito los parques nacionales de los reactores nucleares y tienen una base científica e industrial  con un alto potencial de desarrollo. En este sentido, Argentina y Brasil son vistos no sólo como potenciales mercados para la tecnología nuclear rusa, sino como socios valiosos”, señaló Drozdov. 

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