Cristina ante dos opciones: cambiar o renunciar

Por Federico Tessore

Durante el mes de enero se habrán perdido unos U$ 2.500 millones en reservas. De esta forma, cierran enero en torno a los U$ 28.000 millones. Recuerde que en septiembre de 2011, éstas estaban por encima de los U$ 50.000 millones. Esto implica que se perdieron en promedio mil millones de dólares por mes desde hace más de dos años.

Pero esta tendencia se profundizó desde que asumió el nuevo equipo de gestión de la presidenta. Hoy el ritmo ya no está más en mil millones mensuales de pérdida sino en más del doble. Axel Kicillof asumió el 20 de noviembre de 2013, cuando las reservas estaban en U$ 31.786, y desde entonces se perdieron U$ 3.786 millones.

Antes de analizar para cuánto tiempo alcanzan las reservas, contestemos una pregunta más importante: ¿Por qué bajan?

Bueno, simple, porque hay mucha demanda de dólares y muy poca oferta. Esto implica que las personas y empresas demandan dólares pero nadie los oferta. Todos quieren comprar y nadie quiere vender. Y como pasa en cualquier mercado cuando se da esta situación, el precio del bien, en este caso el dólar, sube.

Y como el Gobierno no quiere que el precio del dólar refleje esta realidad, controla e interviene el mercado. Primero imponiendo trabas y controles a la compra de la moneda extranjera y luego usando sus dólares, los que están guardados en la reservas del Banco Central, para ofertarlos y de esta forma mantener mas o menos “controlado” el precio.

El Gobierno es consciente de que esta situación es insostenible y por eso, diez días atrás, cambió la estrategia: devaluó de golpe un 20% el dólar oficial y anunció la supuesta “salida del corralito cambiario”. La apuesta del Gobierno fue que luego de este anuncio la tendencia se desacelere. Pero pasó todo lo contrario, la tendencia se profundizó.

Esta semana que terminó tuvimos días donde las pérdidas de dólares llegaron a niveles récord. El Gobierno provocó el efecto contrario del que buscaba, generó aún más desconfianza y esto por supuesto aceleró la pérdida de reservas y la presión sobre el precio del dólar.

En este contexto, la pregunta obligada es: ¿cuántos meses aguantará el Gobierno con esta política antes de quedarse sin reservas?

Teóricamente las reservas del Banco Central Argentino son de U$ 28.000 millones, pero hay una compleja discusión entre los economistas sobre cuantos dólares “reales” quedan de esas reservas. El problema viene por el lado de que una parte de esos fondos no se pueden utilizar porque representan deudas con otros organismos, ó dólares de las empresas o personas depositados en los bancos que se cuentan como reservas, entre otros conceptos. Por eso, hay opiniones de todos los tipos: algunos economistas dicen que las reservas son efectivamente las que dice el Banco Central, pero muchos otros dicen que están mucho más abajo.

No vamos a entrar en esa compleja discusión y vamos a suponer que realmente quedan unos U$ 20.000 millones de reservas, un punto intermedio entre las opiniones de un lado y otro. Con ese número, y suponiendo que el Gobierno puede estabilizar la pérdida en U$ 1.500 millones mensuales, a fin de año sólo habrán U$ 3.500 millones de reservas. Es decir, nada…

¿Qué pasa cuando el Gobierno se queda sin reservas?

Cuando esto ocurre el Gobierno no puede intervenir más en el mercado de cambios y el dólar comienza a fluctuar libremente en función a la libre oferta y  demanda. En circunstancias normales esto no sería un problema mayor, pero bajo el actual contexto económico, llegar a este punto implica un gran problema. ¿Por qué?

Bueno, porque nadie le cree al gobierno. Nadie le cree al siempre enojado Ministro de Economía Axel Kicillof ni al desvergonzado Jefe de Gabinete Jorge Capitanich. Y cuando esto ocurre, cuando no hay confianza, el precio del dólar no tiene límite porque todos, cueste lo que cueste, quieren huir del peso.

Por esta razón, y volviendo al título de esta nota, no quedan muchas alternativas para Cristina: o cambia o renuncia. Cada vez hay menos margen de acción. Cristina debe cambiar su equipo de gestión y convocar a gente capaz que pueda lanzar un plan en forma urgente para salir de este desastre y generar un mínimo de confianza entre los argentinos.

Y si no hace esto, si decide seguir con el mismo equipo, criticando a todo el mundo y buscando culpables a los problemas autoinfligidos, no le quedarán muchas salidas distintas a la renuncia.

¿Por qué digo que terminará renunciando?

Bueno, porque cuando el Gobierno se quede sin reservas, y siempre suponiendo que sigue con las mismas políticas, el precio del dólar en la Argentina no tendrá límite. Y esto es complicado de mantener. ¿Imagine que puede pasar en la Argentina con un dólar a 20? Si la situación ya es un descontrol con un dólar a 8, imagine lo que puede ser un escenario con un dólar al doble. Imagine la inflación, las luchas gremiales, los problemas con las importacions. Una situación incontrolable. Un país que no se puede gobernar.

¿Hay margen para que “El fin de la Argentina” no llegue?

Si, por supuesto que existe margen, pero le repito que la única forma que esto no ocurra es que Cristina cambie. Que deje de lado su anticuada ideología y mire los números concretos y fríos de la economía. Que busque gente capaz que la rodee, un equipo que se anime a mirar la realidad y a contársela tal cual es y que tenga la valentía necesaria para tomar las medidas necesarias para cambiar la situación.

¿Es esto posible? A simple vista parece un tanto complicado. Cuando uno la escucha hablar o lee sus tweets, se convence de que Cristina no cambiará nunca.

Ahora, y para ir cerrando este pensamiento del sábado, la pregunta que todos me hacen cuando hablo de la posibilidad de la salida anticipada de Cristina es ¿quién gobernará el país si Cristina no está?

Está claro que el vicepresidente Amado Boudou no puede gobernar ni la administración de su edificio de Puerto Madero. Por lo tanto, el Congreso tendrá que buscar un nuevo presidente provisional hasta el término del mandato de Cristina. ¿Cómo funciona este procedimiento?

Está previsto en nuestra constitución y se utiliza el mismo mecanismo de “acefalía presidencial” que se utilizó con la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa en el año 2001. Según lo describe Wikipedia, se tendrá que reunir la Asamblea Legislativa y elegir un nuevo presidente entre los legisladores o gobernadores provinciales:

La Asamblea Legislativa es una de las pocas ocasiones institucionales en que ambas cámaras del Congreso se reúnen conjuntamente. De acuerdo al artículo 88 de la Constitución, la Asamblea dispone de 48 horas para reunirse con quórum de dos tercios del total de los miembros, y en una sola reunión debe decidir acerca de la sucesión definitiva.

En caso de existir Presidente y vicepresidente electos, estos automáticamente deberán ser designados para ocupar el cargo. De no ser así, la Asamblea deberá escoger entre los diputados y senadores del Congreso de la Nación y los gobernadores de provincia al funcionario que desempeñe el cargo acéfalo.

Y el próximo presidente provisional, siempre suponiendo que Cristina no está dispuesta a cambiar, tendrá que tomar las decisiones difíciles que son necesarias para ordenar la economía argentina y permitir que nuestro país vuelva al lugar de prosperidad y seriedad que se merece.

Cuanto antes esto ocurra, mucho mejor. Es decir, cuanto antes Cristina decida si es
tá dispuesta a hacer los cambios que el país requiere o no, mucho mejor. Porque a medida que los meses pasan, el margen de maniobra para el próximo presidente es cada vez menor. No es lo mismo reconstruir un país con U$ 20.000 millones en el banco que sin un sólo dólar…

Ojalá Cristina se ilumine por un instante y tome una decisión cuanto antes. Los 40 millones de argentinos se lo agradeceremos.

Algunos pensamientos adicionales…

Fue un gusto enorme participar el martes pasado del programa que el periodista y escritor Jaime Bayly tiene en Mega TV de Miami. Tuve la oportunidad de hablar sobre la marcha de la economía argentina, que nuevamente hoy es noticia en todo el mundo y  hablar sobre mi libro El Fin de la Argentina y nuestra forma de ver el mundo de las inversiones en la Argentina.

Puede acceder al video de la entrevista completa haciendo clic aquí.

Y recuerde que puede acceder al libro en su edición impresa o digital haciendo clic aquí. Luego de la entrevista con Bayly el libro se convirtió en Best Seller de la categoría en Amazon. ¡Así que no se lo pierda!

Aunque no lo crea, a pesar del contexto argentino y a pesar del título del libro, tanto el libro como la entrevista que me realizo Bayly terminan en positivo. Es que la Argentina tiene todo para revertir esta situación rápidamente y volver a ser el país que fue un siglo atrás.

Pero más importante aún, usted como persona y sin importar lo que pase en el país, puede alcanzar todos sus sueños financieros a pesar del desempeño de nuestros ineficaces y corruptos políticos. El mundo es una oportunidad. Está en nosotros aprovecharla.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

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  1. Martin Comparetto
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