Y un día todo se descontroló

Por Federico Tessore

“Las crisis tardan en llegar, pero una vez que llegan se dan mucho más rápido de lo que podemos imaginar”. Hace algunos años escuché esta frase de un gran inversor internacional, con mucha experiencia en crisis en todas partes del mundo. Lo que pasó en Argentina durante esta semana es un fiel reflejo de esto. ¿Quién hubiera imaginado una semana atrás que el dólar oficial iba a subir casi un peso en un sólo día como pasó el jueves? ¿O que el dólar paralelo iba a llegar a 13 pesos? ¿O que teóricamente se iba a aflojar el cepo como anunciaron el viernes?

Yo mismo no lo imaginaba, sino lea la columna que escribí hace sólo tres semanas llamada “¿A cuánto estará el dólar dentro de un año?” donde proyectaba un dólar para fin de año en 8.50 para el oficial y uno paralelo entre 13 y 15. Ayer el oficial ya alcanzó este número y el paralelo está en camino….

Aunque en esa misma nota había un párrafo premonitorio:

“Ahora, como todos sabemos, el Gobierno está recostado sobre una bomba de tiempo. Una bomba que puede explotar en cualquier momento. Y si esto ocurre, estos números pueden quedar tranquilamente muy cortos. La devaluación puede ser mucho mayor que la esperada.”

Bueno, la bomba finalmente comenzó a estallar. Y todas las proyecciones “racionales” se fueron al diablo. Como me decía mi gran amigo e inversor años atrás, la crisis tardó en llegar pero se desencadenó mucho más rápido de lo imaginado.

Antes de hacernos dos importantes preguntas, veamos el siguiente cuadro para entender el tamaño de la “sorpresa” de esta semana:

Ante este panorama, surgen dos preguntas. La primera, un poco más general, es sobre cómo continuará esta situación. Y la segunda, más particular, sobre cómo podemos protegernos.

Para contestar la primera consulta recordemos que el valor del peso es en definitiva un tema relacionado con la confianza. Si las personas no confían en la autoridad que maneja esta moneda, cualquier precio será caro. Todos querrán desprenderse de ella al precio que sea. La moneda “quema” en las manos.

Entonces, lo concreto es que no sirve calcular cuál tendría que ser el valor “técnico” del dólar en términos de pesos, porque todo termina en la misma pregunta: ¿Confío o no confío en Kicillof y compañía?

Y como la mayoría de nosotros no confía, el dólar no dejará de subir. El dólar sólo dejará de subir cuando venga otro Gobierno que inspire más confianza. Esto tendría que pasar dentro de dos años, pero a este ritmo de descontrol, es muy probable que sea mucho antes.

Si ya sé, a usted le gustaría leer cifras más concretas sobre las reservas, el respaldo monetario, la cantidad de oferta, las exportaciones, importaciones o lo que sea que respalde esta opinión. Pero créame que al nivel de crisis que llegamos, todas estas cifras terminan siendo irrelevantes. Como recién le comentaba, todo termina siendo un tema de confianza. Simple como eso.

Un párrafo aparte merece el lamentable espectáculo que dio el ministro de economía Axel Kicillof, ayer viernes, cuando anuncio la teórica flexibilización del cepo cambiario. Lo hizo de la misma manera que lo podría haber hecho un adolescente caprichoso enojado con el mundo. Mientras este señor sea el responsable de generar confianza en nuestra moneda, estamos complicados…

Ahora, sobre este tema macroeconómico, nosotros no podemos hacer nada. Todo depende del Gobierno y sus próximas medidas. Lo que sí depende de nosotros es lo que podemos hacer con nuestro dinero.

¿Qué hacer con nuestros pesos hoy? ¿Comprar dólares o no? ¿Cómo impactarán estos cambios sobre mi patrimonio y sobre mi sueldo? ¿Generarán más inflación?

Bueno, sin duda la devaluación provoca que nuestro dinero valga cada vez menos. No sólo su dinero podrá comprar menos bienes, sino que éstos valdrán cada vez menos en términos de dólares. En definitiva, los argentinos que tienen sus activos en Argentina o en pesos se están empobreciendo.

Ante esta situación le sugiero que considere tres movidas estratégicas:

1 – Hace dos años y medio que le estamos diciendo que debe comprar dólares y que no debe quedarse con pesos ni nada parecido. Si creyó en nuestro consejo, mal no le fue. Pero cuidado que todavía no es tarde: si tiene pesos, compre dólares. No lo dude. Nunca se va a equivocar con esta decisión. Y si tiene dólares, por supuesto no los venda e intente postergar todo lo que pueda la compra de cualquier bien en la Argentina, ya que pronto estarán más baratos.

2 – Baje sus gastos y prepárese para tiempos donde su ingreso mensual va a poder comprar muchas menos cosas. Si tiene capacidad de ahorro, ahorre, no es momento de cambiar el auto o la televisión. Se vienen momentos complicados: su trabajo estará en riesgo y su ingreso bajará fuertemente. Ya hoy, luego de estas últimas medidas, no hay precios en la Argentina. Pocos se animan a vender productos como electrodomésticos porque no saben qué dólar tomar. Y cuando haya nuevamente precios, éstos sin dudas serán más altos. Lamentablemente podrá comprar mucho menos y esta tendencia se complicará semana a semana.

3 – Empiece ahora mismo a generar ingresos en dólares en el exterior. Si usted es un empleado, desarrolle actividades alternativas en el exterior que le generen dólares. La fotografía, la redacción publicitaria o las páginas Web son algunas de las salidas que estudiamos en el Club para Generar Riqueza de IG, que por el momento tiene las vacantes cerradas pero pronto abrirá otras nuevamente. Si usted es un empresario o comerciante, lleve su negocio al exterior cuanto antes. En mi libro “El fin de la Argentina” le hablo sobre eso también.

Con este combo de medidas usted pasará la crisis mucho mejor que sin protegerse. Por supuesto, hubiera sido mejor actuar dos años y medio atrás cuando lanzamos la alerta por primera vez, pero con el diario del lunes todo es más fácil…

Algunos pensamientos adicionales

Almuerzo con un emprendedor argentino que se vino a vivir a Miami diez días atrás…, le pregunto sobre su emprendimiento y me dice:

“Muy bien, estamos muy contentos con el crecimiento, en 2014 pensamos duplicar la facturación, pero el mayor desafío es sacarnos la etiqueta de “empresa argentina” que tenemos. Un año atrás nuestra facturación era 100% argentina. Hoy la mitad proviene del resto de América Latina. Y el objetivo es terminar el año con menos del 10% del negocio en Argentina. Es que todos los inversores globales que nos reunimos nos pusieron esa condición, “dejar de ser argentinos” para apostar en nuestra empresa. Por eso, la idea es que el negocio en la Argentina se mantenga, pero que se vuelva irrelevante a medida que crecen los otros negocios”.

Este emprendedor tiene un negocio que es 100% online. No vende productos físicos, sino que vende conocimiento y tecnología. Su idea, creada en la Argentina, no se puede desarrollar en el país, sólo en el exterior.

La solución a los problemas argentinos es muy simple. Dejemos que los emprendedores argentinos puedan crecer y conquistar el mundo, ya que hoy no pueden llevar adelante sus negocios en el país. Ellos no se rinden y llevan sus negocios al exterior. Crecen a pesar de los políticos argentinos.

Por supuesto, sería mucho más fácil para ellos quedarse en su país. El día que entendamos que el desafío pasa por allí, estaremos más cerca de la solución.

Mientras sigamos en la mediocre discusión de si los responsables de nuestros problemas son los empresarios inescrupulosos o los países que nos odian, estaremos perdidos.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

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