¿Por qué sube el oro?

Finalmente se está dando lo que esperaba. No había que ser economista, experto en finanzas ni un experimentado inversor para darse cuenta. Las Bolsas están vulnerables y lo seguirán estando.

En mi columna del 7 de enero “Es irreversible una caída de la Bolsa” había dado mi opinión de por qué las acciones no podían seguir creciendo. En términos generales, las acciones no estaban baratas por su relación Precio/Ganancias ni tampoco estaban atractivas por la tasa de dividendo que ofrecían (dividend yield).

Si considerábamos, además, que la actual temporada de balances corporativos se presentaba con demasiados desafíos, era evidente que las acciones tenían más para perder que para ganar.

Tal es así que el índice S&P 500 ha bajado casi un 3% desde entonces y ha mostrado un retroceso de casi 4% desde el nivel récord alcanzado un par de semanas atrás.

Los argumentos anteriores eran más que suficientes para determinar que la probabilidad de una caída en las acciones era más alta que la probabilidad de un alza en las mismas.

A dichas causas se ha adicionado una reciente debilidad económica en los últimos indicadores de China, la segunda economía más importante del mundo. El dato que alentó una fuerte venta en las acciones ha sido la encuesta de actividad manufacturera PMI que arrojó un resultado menor a los 50 puntos, lo que indica que está en una zona de recesión.

Las jornadas bursátiles posteriores a este dato han sido muy volátiles y con fuertes correcciones de precios. Al ya mencionado ajuste que sufrió el índice S&P 500 se le adicionó una gran caída de todas las Bolsas emergentes con la consecuente depreciación de las monedas de estos países.

La lógica detrás de esto es que la dependencia de dichas economías en relación a la demanda china de commodities es extraordinariamente elevada. No vamos a negar tal dependencia, pero tampoco podemos señalar que la actividad económica china se esté desacelerando fuertemente a partir de un solo dato conocido.

Ya hemos evidenciado esta situación en el pasado. Cuando la suba de las Bolsas parece agotada, las malas noticias tienden a magnificarse, los administradores de inversiones más “importantes” sacan a relucir reportes escépticos y el pánico se hace presente entre los inversores.

Estamos acostumbrados a esto y no será la primera ni la última vez que lo veamos…

Lo importante es saber cómo actuar en estos casos e interpretar hacia dónde puede ir el mercado en el corto plazo para tomar decisiones de inversión que protejan e incrementen nuestros ahorros.

Así como en mi columna pasada le sugerí comprar un ETF inverso o una opción de venta (put) para sacar provecho de la caída de las acciones, esta vez me voy a focalizar en una estrategia para obtener réditos de uno de los pocos activos que están subiendo en estos momentos: el oro.

Por primer vez en mucho tiempo, el metal está recuperando el rol por lo cual se lo ha reconocido a nivel mundial y que es el de cobertura cuando el mundo se vuelve incierto en materia económica y de inversiones.

En la actualidad, la cautela y el pánico es lo que rige entre los inversores. Y el metal amarillo está reaccionando a esos estímulos con una suba superior al 5% en lo que va del año. Si bien es cierto que el panorama incierto contribuye a la recuperación del oro, este mecanismo se había roto durante los últimos 12 meses, cuando el metal se mostró en franca caída aun cuando la situación global era frágil y endeble.

Al quebrarse esa lógica en la relación entre el precio del oro y la coyuntura mundial, era necesario analizar qué era lo que realmente estaba motivando la caída del oro.

El siguiente gráfico nos lo muestra con precisión:

En los últimos doce meses  el precio del oro cayó casi un 20%. En paralelo la tasa de rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años registró un aumento de casi 40%. Esto sugiere que existe una clara relación inversa entre ambas variables.

Cuando el inversor está con mayor confianza vende bonos del Tesoro, para comprar acciones y tomar más riesgos. Esto produce dos efectos: por un lado la tasa de rendimiento de los bonos sube y, por el otro, el precio del oro baja como consecuencia de la mayor confianza.

Pero como le advertí anteriormente, esta relación está comenzando a cambiar.

A raíz de la mayor incertidumbre global, los inversores han adoptado el comportamiento inverso. Venden acciones, compran bonos del Tesoro, baja el rendimiento de los bonos y sube el precio del oro.

Esta relación inversa entre el oro y el rendimiento de los Treasuries  se mantiene, aun cuando el escenario cambió drásticamente. Fíjese lo que ocurrió en el transcurso del último mes:

Mientras que el rendimiento del bono a 10 años cayó un 8%, pasando de 2,99% a 2,75%, el precio del oro ha subido más de 4% en el mismo período.

Esta fuerte relación es una gran noticia para el inversor, ya que determinando la tendencia del precio de un activo puede proyectar la dirección del precio del otro.

Particularmente, creo que mientras siga esta ola de venta de activos de riesgo en el mundo, principalmente focalizado en los emergentes, la tasa de rendimiento de los bonos de USA puede seguir cayendo. Y eso ayudaría a sostener la suba del oro…

Acá, una buena alternativa de trading de corto plazo podría ser comprar ETF apalancados a favor del oro, aplicando el stop loss correspondiente.

Cuando la situación vuelva a estabilizarse, es probable que iniciemos la carrera contraria: suba de rendimientos del bono del Tesoro y caída del oro. Por el momento, este escenario parece estar muy lejano. La volatilidad llegó para quedarse.

Un saludo.

Diego. 

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