La incertidumbre sobre el tipo de cambio potencia todavía más inflación

Dolores Ugarte
@doluarte
 
La inflación, definida como el aumento sostenido y generalizado de los precios, refleja la disminución del poder adquisitivo de la moneda de un país. En la Argentina,  se ha acelerado año tras año y ocasionó que, cada vez más, con la misma cantidad de dinero se puedan comprar menos cosas. Ahora, además del altísimo porcentaje que se registra, las políticas recientes tomadas por el Gobierno, lo agravan todavía más.
 
La brusca devaluación experimentada por el peso argentino la semana pasada, la mayor de los últimos doce años, puede perjudicar seriamente a las empresas. Ya que, acostumbradas a lidiar con tasas de inflación superiores al 25% en los últimos años, ahora suman un nuevo factor de incertidumbre: los súbitos movimientos del tipo de cambio.
 
Ariel Baños, presidente y fundador de Fijacióndeprecios.com, explica que si no hay una señal clara del Gobierno de cuál es el rumbo del tipo de cambio, hay dos posibles conductas: una es que las empresas no venden porque no saben cuánto les va a costar reponer los bienes y productos; y otra es aumentar por las dudas.
 
“Ese por las dudas significa que haya un cobertura o un colchón demasiado grande en el precio que refleja la incertidumbre por eso, al no tener un panorama muy claro se genera este tipo de reacciones por esa expectativa devaluatoria hacia futuro”, sostiene.
 
En definitiva, lo que hace la incertidumbre en el tipo de cambio es potenciar la inflación: “ya teníamos una tasa alta por encima del 25% y ahora vimos que en estos últimos días luego de la devaluación hay sectores que han aumentado de un día para el otro un 30%. Por lo tanto, ya tenemos en enero toda la inflación que esperábamos en un año”.
 
Básicamente, la primera reacción en las empresas fue incertidumbre. Ante esa sensación, en algunos sectores se generó una paralización de actividades. Una definición básica de lo que necesitan las empresas para poder vender es saber cuál es su costo de reposición.
 
Cuando el tipo de cambio se mueve y lo hace de una manera importante, se genera mucha inquietud, como no saben cuánto les va a costar reponer los productos o servicios que están vendiendo, no venden. Otras empresas eligen seguir vendiendo y como no pueden cambiar los precios en forma permanente e irlos ajustando día a día con el tipo de cambio, entonces se ven obligados a realizar ajusten en función de lo que espera del tipo de cambio.
 
Sin embargo,  ayer, el Gobierno nacional acordó con las cadenas de electrodomésticos un aumento tope de 7,5% respecto a los valores del 1 de enero y una retrotracción de los aumentos aplicados (del 15 al 20%) luego de la devaluación de la semana pasada.
 
La medida fue anunciada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, junto al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el secretario de Comercio Interior, Augusto Costa. El funcionario también afirmó que se abrirá una instancia de negociación para pactar futuros aumentos.
 
En esta dirección, Baños aconseja a las empresas restantes: “sentarse y analizar bien, no dejarse guiar por comentarios generales, percepciones o intuición, hay que hacer los números, estudiar cómo impacta eso en sus costos ya que en cada rubro va a ser diferente el impacto”.

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