La negociación con el Club de París aún está en pañales

Si bien es fuerte decir que volvieron con las manos vacías, el pronóstico no se alejaría de la realidad. El lunes, una delegación argentina en Francia, encabezada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, se propuso reavivar las negociaciones con los países miembros del Club de París para refinanciar la deuda que permanece en default desde 2001, y los resultados habrían sido casi impalpables.
 
El funcionario brindó una conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda tras su viaje a Francia, en el marco de lo que llamó la “primera etapa” para un futuro acuerdo con ese organismo de crédito.
 
Si bien el ministro de Economía calificó de “extremadamente positiva” la respuesta del Club al planteo que realizó en su viaje relámpago a la capital francesa reconoció que las conversiones podrían extenderse en el tiempo. “Se dio un paso importantísimo; se abre la puerta de un proceso largo que puede llevar meses”, afirmó.

Durante toda la conferencia, evitó dar los detalles de la propuesta, porque consideró que podría ser contraproducente anunciarla en medio de la negociación. Sin embargo, el Directorio del Club de París mantendrá mañana mismo una reunión ordinaria y Kicillof sostuvo que entonces habrá una primera respuesta.

En este sentido destacó que “tiene que haber una respuesta. Lo que realmente desconozco es si ocurrirá inmediatamente en el día de mañana, si los países miembros se tomarán un tiempo para pensarlo, si será puntual o general”. También remarcó que “no hay peor acuerdo con un acreedor que aquel que no se puede cumplir”, al tiempo que reiteró que “la sustentabilidad es una cuestión central”.

En esta dirección, Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, indicó que en primer lugar resulta trascendente honrar los compromisos asumidos por el país y resolver las cuestiones que ya llevan más de 13 años como es la deuda con el Club de París.
 
“Un acuerdo sería un paso para regularizar la relación de la Argentina con la Comunidad Financiera internacional y simultáneamente, abriría líneas de crédito para empresas que buscan exportar más al mundo, lo que no es irrelevante en un contexto de escasez de dólares en el país”, sostuvo.
 
Además, afirmó que no se llegó a un acuerdo porque “la Argentina quiere imponer propias reglas en la negociación, saltando reglas básicas que son aplicables para este tipo de procesos”.
 
Y auguró que en la medida que no se arregle este conflicto, la deuda se irá incrementando, “corren los intereses y el costo a asumir será mayor. Hace cinco años la deuda impaga con el Club estaba en 7.000 millones de dólares, hoy es de 10.000 millones aproxiamdamente”.
 
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