Historia de una presidenta y sus tomates

Por Federico Tessore

Había una vez un lejano país llamado Argentina, con una presidenta llamada Cristina. Ella era bella y temperamental y gobernaba su reino con mano dura. Según Cristina, en su país casi no había pobres, tampoco había inflación, sobraba la energía y había alta seguridad.Reportando desde Buenos Aires, Argentina

Desde su punto de vista su reino era casi perfecto. ¿Por qué digo “casi perfecto”? Bueno, porque en realidad ella admitía que sí había un problema. Un problema que había surgido de una forma repentina y que estaba amenazando a los afortunados miembros de su reino…

El problema era que los tomates estaban caros, subían de precio. Por ello, Cristina, luego de estar 20 días reposando en sus tierras, ordenó a sus asistentes que obliguen a los productores a bajar los precios de este importante alimento en forma inmediata. Y si éstos no obedecían, Cristina estaba dispuesta a tomar una medida extrema: ¡Iba a permitir que los tomates se importen del exterior!

¿Por qué esa puede ser una medida extrema? Bueno, porque a Ella no le gustaba que entren productos del exterior. Era muy celosa de sus cosas, por ello pensaba que sus gobernados solo tenían que acceder a productos y servicios que se producían en su reino, sin importar si eran de buena calidad o no. Pero estaba dispuesta a romper este dogma por un solo producto: el tomate.

Sus gobernados se sorprendieron y mucho. Después de 20 días sin noticias de su presidenta, ella vuelve y se ocupa de los tomates. Todos quedaron impactados.

Algunos se preguntaban porque la presidente no se ocupaba de los otros problemas que tenía su reino como la inflación, la energía o la seguridad. Pero luego se daban cuenta que esos no eran problemas reales, sino que eran problemas que solo inventaban los medios de comunicación.

En definitiva, quedaban un poco confundidos, sobre todo si a uno le tocaba vivir en primera mano sin luz durante varios días o si en el supermercado veía que los precios no dejaban de subir ¿Quién tenía razón, Cristina o la realidad?…

Bueno, pero en definitiva esa respuesta no importa. La vida en el reino seguía y para algunos era muy divertida. Sobre todo para aquellos que trabajaban con Cristina. Estos funcionarios tenían mucho dinero y viajaban por el mundo disfrutando de los beneficios de la globalización. Es cierto, la mayoría de los habitantes del reino no podían hacer lo mismo. Pero, por lo menos, podían divertirse con ellos viendo sus fotos y videos en los medios…

Si, es cierto, la historia de la presidente y sus tomates es muy entretenida, pero la idea es que podamos a acceder a más historias. Esta vez de inversores, que no solo sean entretenidas, sino también permitan que todos los que formamos esta comunidad de InversorGlobal podamos seguir aprendiendo de casos concretos.

Por eso estamos buscando su historia. Le proponemos que nos cuente cuál es su experiencia con el mundo de las inversiones, qué inversiones le salieron bien, cuáles mal. También cuáles son los mayores desafíos que tiene que afrontar, cómo desde InversorGlobal lo pudimos ayudar o no. En fin, queremos hablar con usted y aprender de su experiencia.

Luego compartiremos su historia con toda la comunidad. Y de esta forma aprenderemos todos. Y romperemos uno de los mayores obstáculos que tiene el desafío de manejar nuestro dinero con éxito: la soledad. Usted se sentirá acompañado y se dará cuenta que los desafíos que enfrenta no son muy diferentes que los que enfrentan otras personas similares a usted.

No se preocupe que las historias son confidenciales. No compartiremos su nombre con nadie, usaremos un seudónimo, por lo tanto, el riesgo es cero. Solo le pedimos que nos envíe un email, y una profesional de nuestro equipo, Lucía, lo contactará para tener una charla telefónica y ayudarlo a contar su historia. No deje de escribir ahora mismo a labello@igdigital.com.

Y mientras usted nos cuenta su historia, sigamos con la historia del “reino de Cristina”. Como le decía al principio, Cristina volvió y si bien ella piensa que no hay problemas, los mismos se acumulan.

La “madre” de todos los problemas es la inflación, que durante el año 2013 fue del 27,4%, el record de los últimos diez años. Y a medida que este efecto se profundiza, se acentúa otra tendencia natural. Nadie quiere quedarse con una moneda que pierde poder de compra a ritmo tan acelerado. Por ello, todos quieren dólares y nadie quiere pesos.

Y por eso las reservas del país siguen cayendo a un ritmo acelerado y el precio del dólar sigue subiendo tan rápido. La semana pasada escribíamos sobre a cuánto podría llegar el dólar en la nota llamada “¿A cuanto estará el dólar dentro de un año?”, y decíamos que el mismo podía llegar a 15 a fines de 2014.

Pero esta semana el dólar ya estuvo cerca de 11. ¿Acaso nos quedamos cortos en la estimación nuevamente? Es muy posible. Mientras el gobierno quiera inventar la pólvora a través medidas alocadas para frenar esta tendencia irreversible, lo que va a conseguir es acentuar la misma.

Usted se preguntará, “¿medidas alocadas?”. Mire, ¿le cuento la última medida alocada del momento que aparentemente habría decidido el nuevo presidente del Banco Central? El diario Ámbito Financiero la describía de la siguiente manera:

Cuando la ganancia bursátil es grande, hasta el ambicioso desconfía. En algunas sociedades de Bolsa circuló ayer, por primera vez, el rumor de que el Gobierno podría suspender la operatoria del dólar “MEP” recién liberada. La sospecha empezó a gestarse ante la generosa oportunidad que ya da la operación: un dólar de $ 9,22 (o $ 9,48, según el bono, y sin descontar comisiones), que podía obtenerse hasta ayer legalmente en un momento en que el “blue” bordea los $ 11 (ayer cerró, otra vez alcista, en los $ 10,80).

Pero ninguna especulación parece, por ahora, más lejana a la realidad: el Gobierno tiene decidido enfocar toda su estrategia en los próximos días a mantener vigente la “tentación” de un t
ipo de cambio más barato en el terreno bursátil, que sobreviva, solamente, para desalentar la demanda en el “blue”.

El Gobierno ve en esto un ancla efectiva para el dólar paralelo porque logra seducir a quienes tienen pesos en blanco y buscan dolarizarse en el “blue”. O a quienes tienen divisas, también en blanco, y deciden venderlas en el mercado informal para hacerse de pesos, probar la nueva operatoria bursátil y obtener la diferencia. Tanto en el primero de los casos como en el segundo, el efecto contribuye a que baje la cotización del billete en el mercado paralelo.

Por las dudas que no se haya entendido esta increíble estrategia del gobierno para intentar contener el dólar paralelo, se la aclaro.

Hoy usted para comprar dólares tiene dos alternativas: La primera es cambiar sus pesos por dólares en el mercado paralelo, en la calle o en una cueva, a un precio cercano a 11. Pero tiene una segunda opción, que implica comprar con pesos bonos en la bolsa de Buenos Aires y venderlos unos días después en dólares, también en Buenos Aires, para cobrarlos en una caja de ahorro que tenga en el banco. El tipo de cambio para esta operación estaba alrededor de 9,50, contra los 10,8 del paralelo.

¿Cómo logra el gobierno que el dólar que surge de la compra venta en la bolsa de bonos, esté tanto más barato que el dólar informal? Simple, el gobierno vende dólares en la bolsa bajando artificialmente su precio.

¿Qué busca el gobierno con esto?

Busca que las personas no compren dólar blue, sino que compren dólares en la bolsa, ya que es más barato, y que de esta forma se ponga un límite al crecimiento del dólar blue.

 Lo que no se da cuenta el gobierno es que hoy es negocio comprar dólares en la bolsa y luego venderlos en el mercado paralelo y luego hacer este proceso una y mil veces y vivir gratis sin trabajar.

 ¿A quien se le puede ocurrir que ésta va a ser una solución para la suba del tipo de cambio en la Argentina?

 Difícil entenderlo, solo le puedo asegurar que mientras la improvisación continúe, el dólar seguirá subiendo. Y la estimación que le acerqué la semana pasada puede quedar corta.

Pero cuidado, no se amargue, mientras los políticos improvisan, usted puede protegerse y construir su futuro financiero. En InversorGlobal estamos para ayudarlo y por eso le pedimos que nos escriba a labello@igdigital.com para contarnos su historia y permitirnos aprender de usted. Le prometemos que si su historia es más divertida que la de la Presidenta y sus tomates, le daremos un premio…

 Le deseo un excelente fin de semana, nos encontramos la semana que viene,

 Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

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