Flexibilización del cepo: ¿una salida posible?

Dolores Ugarte

En una muy breve conferencia de prensa el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunciaron que el Gobierno “decidió autorizar la compra de dólares para tenencia y ahorro”. La medida, que significa una flexibilización en las restricciones del polémico cepo cambiario, comenzará a regir a partir del próximo lunes.

La resolución, que a mucha gente le causó sorpresa e incertidumbre, pone fin a una etapa del cepo, la más rígida. Sin embargo, los analistas se preguntan si la medida en verdad cambiará algo o si se tratará de una maniobra para calmar por un rato a los disconformes inversores argentinos.

José Luis Espert, economista y gran conocedor de la actualidad argentina, se refirió a la última medida impulsada por el equipo económico oficial y destacó que: “la conferencia de prensa fue tan breve que se puede decir poco. Hay que esperar al fin de semana a ver si lo llenan de contenido, de todas formas para mi no hay ningún cambio en los hechos porque, de derecho formal legal nunca hubo prohibición para comprar dólares”.

Por su parte, Estaban Domecq, director de la consultora económica Invecq Consulting, puntualizó que la medida será buena sólo si es parte integral de un paquete económico. “Está claro que tarde o temprano saldremos definitivamente de esta prohibición para compra de dólares, pero esta no creo que sea la mejor forma. Ante este contexto, de inflación en ascenso, de alta volatilidad en el mercado cambiario y mucha incertidumbre en general, temo que la medida complica aún más la situación en el plano monetario y financiero”, pronosticó.

Los especialistas coinciden en que este anuncio no se trata del levantamiento del cepo sino de una flexibilización: “Implica retrotaer el cepo al mes de julio del año 2012, que cuando uno entraba en la página de la AFIP se te daba opciones: turismo, compra con tarjeta, atesoramiento.

En el mes de julio de 2012 por una resolución nueva del Banco Central se tachó de esa lista la posibilidad de comprar dolares para el ahorro, entonces lo que hace el Gobierno es volver a esa situación, pero siempre y cuando autorice la AFIP, esa parte del filtro, del cepo grueso se mantiene”, explica Martín Tetaz, economista especializado en Economía del Comportamiento.

La flexibilización del cepo, que contentó a una parte de las personas que saldrán a correr tras los dólares, podría traer un problema subyacente que tal vez el Gobierno ignore: la aceleración de la devaluación del peso.

En esta dirección, Domecq pronosticó que sin medidas concretas para controlar la inflación, se puede esperar mayor devaluación para los próximos meses: “el problema de fondo sigue siendo el excedente de pesos que se vuelcan al mercado producto de una política monetaria ultra expansiva planteada por el gobierno en los últimos años. Con esta nueva política de administración del tipo de cambio, la economía perdió el único ancla nominal que le quedaba para frenar la escalada de precios y, ante este escenario, no podemos esperar otra cosa que un proceso gradual de ascenso espiralizado en los precios y en el tipo de cambio para el futuro”, aseguró.

Sin embargo, Martín Tetaz, razona que el peso oficial “había llegado a tocar $8,30 y que cuando el Banco Central sacrificó 140 millones de reservas para mantenerlo por debajo de ocho, cerró $7,75. El BCRA no puede seguir haciendo esto porque se va a quedar sin reservas. Con lo cual, sería razonable que el dolar subiera un poco más entre hoy y la semana que viene y que se acomode en 8,25 8,50”.

Lo que suceda en el mediano plazo dependerá básicamente de si el gobierno pueda controlar los precios o no, o sea básicamente de la inflación. Si esta se dispara como venía pasando, “los $8,50 van a ser $9 el mes que viene, $9,50 al otro mes y $10 en dos meses más”, concluye Tetaz.

En la actualidad, y desde hace tres años, el Banco Central de la República Argentina interviene en el mercado para mantener un tipo de cambio que no condice con la real demanda de dólares por lo que comprimió la demanda de estas divisas. 

El “cepo cambiario” surgió en la Argentina en el año 2011 para frenar el incremento de la llamada fuga de capitales, es decir, la compra de dólares y otras divisas extranjeras por parte de familias y empresas. Consiste en una serie de medidas oficiales, restrictivas, con el objetivo, justamente, de evitar que compren dólares.

Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, explicó que “lo que hace hoy la entidad monetaria es una suerte de administración de la devaluación del tipo de cambio”. Para el especialista, en realidad lo que el Banco Central de la República Argentina lo que trata de hacer es evitar que se deslice bruscamente el tipo de cambio, generando desequilibrio. “El problema es que cuanto más demora el deslizamiento hacia arriba, más distorsión genera porque la inflación sube fuerte y los agentes saben que el dólar a 8,45 es barato”, señaló.

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