El nuevo espectáculo de los políticos y la farándula

Por Federico Tessore

Reportando desde Delray Beach, Estados Unidos

El mundo de los chimentos y el espectáculo está dominando los medios argentinos. No hay un solo medio de comunicación que no hable de lo que le pasa a la actriz o a la modelo del momento.

Inclusive la farándula se metió en la política desde hace tiempo. Piense en casos como el del mediático Leo Fariña que trabajaba para el empresario Lázaro Báez, que a su vez sería el testaferro de los Kirchner y que terminó casado con la modelo Karina Jelinek. O en el caso del último candidato a diputado del oficialismo, Martín Insaurralde, que está de novio con la bella modelo Jesica Cirio.

Política y farándula hoy son la misma cosa. Es que la política se convirtió en un juego de imágenes e impresiones. Parece que la gente vota al candidato que le da una mejor impresión en los medios. Pero nadie, o muy pocos, analizan lo que el candidato piensa o planea hacer.

Por ello, para el político es fundamental construir una imagen en los medios, necesita ser un “ganador” mediático para progresar y allí es cuando el mundo de la farándula entra en la política. Los políticos necesitan de la farándula para perpetuarse en el poder.

Pero los políticos no sólo necesitan de las modelos para ganar votos, también necesitan de empresarios amigos a quien darles los negocios que genera o regula el estado y, luego, pedirles dinero a cambio. Y si estos empresarios están relacionados a la farándula, ¡mucho mejor!…

Un caso testigo de esta realidad es el empresario Matías Garfunkel, heredero de dos padres millonarios y hoy una de las personas más ricas de la Argentina. Se calcula que su fortuna es superior a los U$ 600 millones de dólares, dinero que lo ayuda en su misión de hacer negocios con los políticos y los amigos del poder.

Garfunkel hoy es socio de empresario kirchnerista Sergio Szpolski, dueño del Grupo 23, el mayor multimedios asociado al gobierno kirchnerista que compró innumerables medios de comunicación durante la última década y que recibe millones de pesos por día en concepto de publicidad oficial. Garfunkel le compró el 50% de su grupo a Spolski y, de esta forma, comenzó a hacer negocios con el gobierno.

Hoy Garfunkel está en pareja con la modelo mediática Victoria Vanucci. El empresario entendió bien los códigos de la nueva política y, si bien en un principio coqueteo con el político emergente Sergio Massa, em la actualidad está “casi de novio” con el gobernador Daniel Scioli, a quien sigue a sol y sombra. Es que para hacer negocios en Argentina Garfunkel necesita estar cerca de los políticos. Y a su vez, el político que quiera progresar, debe estar cerca de la farándula y los empresarios amigos.

Todos se necesitan, todos juegan el mismo juego…

Se trata de un juego extraño para la grandísima mayoría de argentinos. Un juego donde palabras como eficiencia, creatividad o innovación no tienen lugar. Un juego donde los deseos de las personas no son importantes, donde el mercado casi no participa. Un juego donde unos pocos elijen en nombre de una grandísima mayoría.

¿Es esto una economía capitalista?¿De esta manera funciona el capitalismo? ¿Los negocios se hacen solo entre amigos y no importa si un empresario es eficiente, creativo o innovador?

La respuesta la podemos encontrar en el ranking de libertad económica que prepara la Heritage Foundation, cuya edición para 2014 fue anunciada esta semana y que el diario El Cronista cubrió de la siguiente manera el miércoles pasado:

Con duras críticas para el gobierno de Cristina Kirchner un informe anual de la Heritage Foundation sobre la libertad económica , ubicó a la Argentina en el puesto 166 entre 178 países, y la calificó como una de las economías más “reprimidas” del mundo.

Argentina cayó seis lugares y quedó entre los últimos lugares de la lista, y sólo Venezuela y Cuba se encuentran por debajo de la Argentina en la región.

El informe define al país con una “libertad económica reprimida” y lo coloca en los niveles más bajos de las últimas dos décadas. Las razones de 2014 se repiten con respecto a las del año anterior: alta inflación, control de precios “que distorsiona el mercado” y un Banco Central “que ya no es más independiente”.

“La interferencia del estado en la economía argentina ha crecido sustancialmente desde 2003, acelerando la erosión de la libertad económica”, dice la Fundación en el informe, que analiza el respeto por la ley, el tamaño del estado, la eficiencia regulatoria y la apertura de los mercados para dar con la “nota” de cada país. En el caso de la Argentina, la nueva nota es 44.6, quince puntos por debajo del promedio mundial.

“Las deficiencias institucionales siguen socavando las bases de un desarrollo económico duradero. El sistema judicial ahora es más vulnerable a la interferencia política, y la corrupción prevalece. La presión regulatoria sobre el sector privado sigue creciendo, con medidas de gasto populistas y controles de precios que distorsionan los mercados”, lanza el duro informe.

Después de Ecuador, la Argentina es el segundo país cuya libertad económica más cayó desde 1995: pasó de ser una economía “mayormente libre” con 68 puntos hasta el status de economía “reprimida” que sostiene hoy.

Como sucedía el año pasado, el primer país de América Latina es Chile, que mantiene su séptimo puesto a nivel mundial por ser posicionado “de forma consistente como un país ’mayormente libre’”. La gran novedad en 2014 fue para Colombia, pues con el puesto 34 es la primera vez que entra en la misma categoría que Chile.

 

El ranking diagnostica que la economía Argentina es una de las economías más reprimidas del mundo. Estamos muy cerca, cada vez más, de países como Cuba o Venezuela. Y como consecuencia de esto, la dinámica que le describí al principio funciona cada vez mejor. Como un reloj suizo….

Como el estado está involucrado en todas las áreas de la economía, o las controla directamente o las regula muy de cerca, para hacer negocios casi siempre hay que lograr una “autorización” estatal. Y cuando esto ocurre, el resultado es totalmente predecible: la corrupción y la ineficiencia emergen.

El funcionario de turno suele tener un montón de poder y nada de experiencia. Por lo tanto, su trabajo consiste en acercar negocios a sus amigos o en negociar retornos con empresarios. El reciente lujoso viaje a Rio de Janeiro del jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, financiado por empresarios del rubro de la importación, que inclusive viajaron con él, es una muestra clara de esta dinámica.

El vicepresidente Boudou comprando la principal imprenta de billetes de la Argentina es otra muestra de este perverso sistema. Pero si quiere un ejemplo mucho más gráfico, lo puede encontrar en el empresario Lázaro Báez. Este empleado bancario armó su empresa constructora el mismo día que Néstor Kirchner se convirtió en presidente de la Argentina. En sólo diez años se convirtió en uno de los mayores constructores del país…

Como ve, este sistema de “represión económica” lleva a que muy pocos, los políticos y sus amigos, sean cada vez más ricos y la grandísima mayoría, sea cada vez más pobre. Estoy hablando de una mayoría que desde septiembre de 2011 tuvo que ver como su moneda perdía casi el 70% de su valor o cómo sus propiedades se quedaban sin precio.

Mientras los políticos y sus amigos se seguían divirtiendo….

¿Es este sistema sustentable en el tiempo?

Sólo hay una forma de perpetuar este sistema en el tiempo. Hay que seguir la receta Cubana o Venezolana y que implica no solo limitar las libertades económicas de las personas, sino también las civiles.  Es posible que el kirchnerismo, antes de perder las elecciones de octubre del año pasado, haya querido recorrer este camino dominando los medios y el poder legislativo, judicial y ejecutivo. Pero gracias a esas elecciones perdidas y a la Justicia, que aún parcialmente funciona, este intento parece haber sido abortado.

Por ello, como el gobierno ya no tiene energías para seguir controlando y escondiendo,  y cómo le adelanté en septiembre de 2011, el “Fin de la Argentina” está cada vez más cerca. La economía se acerca al colapso sin prisa pero sin pausa…

Lo sorprendente es que recién ahora los economistas del poder, aquellos que asesoran a las grandes empresas y políticos, parecen estar comenzando a darse cuenta de esto. El ex ministro de Economía Jorge Remes Lenicov declaró este jueves a Radio El Mundo que “los parches” que el gobierno nacional está aplicando al modelo económico “van a terminar mal, como en el 2001”, porque la estrategia económica “es equivocada”, según declaraciones que levantó el portal Infobae.

 

Esto no es una novedad para aquellos que nos siguen desde hace años, ni es una sorpresa. Nosotros nos venimos preparando para el desastre desde hace dos años y medio. Como le vengo insistiendo desde hace tiempo, hoy hay una sola receta para proteger su patrimonio y su futuro de este nuevo desastre. Debe proteger su dinero en el exterior, fuera del alcance de los políticos argentinos. Y además, debe generar ingresos en el exterior.

Hoy gracias a las comunicaciones y la globalización, esto es mucho más fácil de lo que piensa. Si no sabe por donde comenzar, mire la lista de los países más libres del mundo. Eso le puede dar una pista para iniciar el camino.

Si sigue esta receta, tendrá el privilegio ver este nuevo espectáculo dantesco que están preparando los políticos como espectador, no como protagonista.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

Comments 2

  1. jose ferri
  2. Rosana Langone

Deja tu respuesta