Cuidado con los préstamos: altísimos costos de créditos personales y tarjetas

Si necesita dinero extra, piense en pedirle a un amigo, familiar o encuentre alguna otra manera de conseguir un plus, ya que las tasas de interés que cobran los bancos por préstamos personales y por financiamiento vía tarjetas de crédito llegó al máximo en una década.

Un artículo publicado por el sitio IProfesional.com, indica según la información mensual del Banco Central, en el caso de los plásticos, el promedio de tasas cobrado por las entidades fue del 37% a finales de año, un nivel que no se registraba desde 2003. En aquel entonces, estuvieron inmersas en un ciclo de caída libre durante cuatro períodos, alcanzando su mínimo en junio de 2007, cuando marcaron un 25%.

Por otro lado, los préstamos personales llegaron a tocar a un máximo del 38%, cifra que ya supera el nivel de los picos de las crisis de inicios del 2009 y de fines de 2011.

Además, los que aún así sigan interesados en solicitar un préstamo a una entidad financiera deberán tener en claro que la llamada tasa de interés anual (TNA) es apenas un ingrediente más dentro del “combo” que se debe pagar.

Por lo tanto, donde el interesado debe hacer hincapié es en analizar el costo financiero total (CFT), que incluye todos los gastos en los que se incurre cuando se toma una deuda, desde impuestos hasta seguros, pasando también por los costos administrativos, entre otros recargos.

Su importancia es tal que la brecha entre ambos (CFT y tasa nominal) puede llegar a trepar hasta dos veces en el caso de algunas entidades para las que la tasa de interés se ubica muy por encima de la del promedio del sistema. En el caso de los bancos líderes dicha brecha es un poco más acotada, ya que el CFT ronda el 60% promedio.

Sin embargo, el Banco Itaú -por ejemplo- llega a mostrar una brecha del 88% (1,9 veces más entre una y otra) y se ubica entre las entidades que mayor diferencia presentan, pero en el otro extremo, aparecen bancos como el Provincia con una brecha del 30% (1,3 más).

Obviamente, estas diferencias tienen su efecto en el importe de cada cuota que pagará el deudor y, por ende, en el monto a restituir por el cliente.

Por ejemplo, el usuario que solicite un préstamo de $5.000 deberá abonar, si toma la línea más alta, unos $523 mensuales. En tanto que si optara por la opción más barata, la misma se reduciría a $309.

Al partir de esta base, en el primer caso se terminará abonando un total de $12.500 contra los $7.400 que surgen de la propuesta del banco más accesible. Por lo tanto, se puede concluir que según la puerta que se golpee, podrá pagarse hasta un 70% más por el mismo importe.

Recuerde que para mantenerse actualizado con datos y noticias sobre el mundo de las finanzas personales y la economía, puede suscribirse de forma gratuita a nuestro Newsletter semanal. Para ello, simplemente complete el formulario que encontrará al finalizar este artículo.

Deja tu respuesta