El mundo sigue vulnerable a posibles burbujas económicas

El mundo sigue rodeado por una gran incertidumbre en cuanto a los mercados. Mientras que los bancos centrales de países como Japón y Estados Unidos siguen inyectando dinero para estimular el crecimiento y la creación de empleo, aquéllos que han invertido en commodities como el oro y el cobre ven cómo sus posiciones se debilitan por la caída en sus precios.

Ha sido un año de vaivenes constantes, en un clima marcado por récords alcanzados en las Bolsas de Estados Unidos y por regiones que aún están tratando de recuperarse de la última crisis económica, que afectó principalmente a Europa y al país del Norte.

En cuanto a esta imprevisibilidad en la economía mundial, alguien que quiso decir algo al respecto fue uno de los ganadores del Premio Nobel de Economía de este año, Robert Shiller.

Según declaraciones que entregó a la revista alemana Der Spiegel, aunque no quiso prender la alarma aún, dijo que “en muchos países los niveles de precios de las acciones son altos, y en muchos mercados de real estate también han subido mucho. Eso podría terminar mal.”

El ganador del prestigioso galardón, quien junto con otros dos profesores presentaron el “análisis empírico del valor de los activos”, también se atrevió a decir que es bastante preocupante, además de añadir: “el mundo todavía es muy vulnerable a una burbuja”.

Y los mercados emergentes no quedaron por fuera de sus inquietantes declaraciones, ya que encontró una tendencia alcista en el precio de las propiedades inmobiliarias en Brasil, creada por el crecimiento de la clase media y los desarrollos económicos que se estaban llevando a cabo en el país. Sin embargo, debido a la suba tan marcada, esto podría significar un problema en el futuro.

Los mercados están curiosos de saber qué pasará en la próxima reunión de la Reserva Federal, encuentro que sucederá el próximo 17 y 18 de diciembre, cuando podrían decidir el destino del programa de estímulo monetario.

Por su parte, los inversores de oro, entre otros metales preciosos, temen que una sólida recuperación económica pueda llevar a la Fed a comenzar a reducir sus compras por 85.000 millones de dólares en bonos al mes, lo que podría afectar más los activos que no generan intereses como el lingote.

El oro al contado llegó a caer hasta un 1,2%, a mínimos de una semana de 1.237,04 dólares la onza. El metal terminó noviembre con pérdidas de un 5,4% el viernes, su mayor declive mensual desde junio y su tercer mes consecutivo a la baja.

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