El desastre oculto a la vista de todos

el-desastre-oculto-a-la-vista-de-todosLa mayoría de los informes que leemos muestran que la economía mejora: que el desempleo baja y el PBI va en aumento. A su vez, reflejan que Estados Unidos, en comparación con Europa, es una central poderosa de crecimiento e innovación. En comparación con los mercados emergentes, Estados Unidos se ve como un modelo de estabilidad y confianza.

¿Cuánto amor le tienen los inversores a Estados Unidos? Veamos:

En Estados Unidos, el PBI per cápita se encuentra un 7% por encima de la cifra del año 2007. Entre las economías desarrolladas del mundo, sólo Alemania puede presumir de un número parecido. Todos los demás se están quedando atrás.

El déficit de Estados Unidos está disminuyendo. Hoy en día representa el 3% del PBI y ya no ahuyenta a los inversores, sino que los atrae. No hay ninguna razón para tenerle miedo a la deuda pública que acumula el país.

Los índices de desempleo también están bajando. Sí, ahora son menos de 7 de cada 100 personas las que no tienen trabajo. ¿No dijo Ben Bernanke que endurecería las medidas cuando el índice alcanzara ese nivel?

Y mire los precios. La inflación de precios al consumidor en Estados Unidos registra tan sólo un 1,8%. Nada de qué preocuparse.

Pero espere. ¿Y si todo esto fuera un delirio, estadísticas fraudulentas o mentiras? ¿Qué pasaría si las verdaderas medidas de la economía fueran débiles y decepcionantes? ¿Qué pasaría si la economía de Estados Unidos se tropezara y empezara a tambalearse?

Bueno, querido lector, seguramente espera que le digamos que la economía de Estados Unidos es un desastre oculto y no lo vamos a defraudar.

¿PBI? Carmen Reinhart estudió el desempeño de las economías más ricas tras una crisis financiera. Su escrito, titulado “After the Fall” (Después de la Caída), mostró que seis años después de una crisis, el PBI per cápita era generalmente de 1,5 puntos porcentuales menos que en los años previos a la crisis. En los Estados Unidos, sin embargo, el crecimiento es 2,1% menos, es decir, mucho peor que el promedio.

¿Los déficits? Las tasas de interés súper bajas han ayudado a los deudores de todas partes.

¿Cómo lo hicieron? En gran parte, aprovechando el programa de supresión de las tasas de interés de la Reserva Federal. Pero bueno, el gobierno de Estados Unidos es el deudor más grande del mundo y es el principal beneficiario de las tasas bajas. Es por eso que los déficits están bajos. Deje que las tasas retornen al nivel “normal” de 5% y veremos cómo los déficits se disparan de nuevo.

Además, no es el déficit per se lo que cuenta. Es el total de la deuda y, en particular, la deuda financiada con el dinero fácil de la Reserva Federal. Sólo dos veces en la historia del país la proporción de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a manos de la Reserva Federal ha sido de más del 10%: una vez en 1944 y de nuevo en la actualidad. La primera vez, fue por una emergencia durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, los funcionarios del Gobierno simplemente luchan para proteger una burbuja de crédito.

¿La inflación? Sí, las tasas de inflación son bajas. Pero lo que muestran es que la demanda real se encuentra todavía desapalancada. ¿El desempleo? La tasa ha sido manipulada mediante la eliminación de trabajadores del total. Hoy ese número es más pequeño -como porcentaje de ese total- desde 1978. Además, lo importante no es el indicador en sí mismo, sino lo que la gente obtiene de su empleo. En ese sentido, se trata de una catástrofe.

Según un estudio de la Institución Brookings, el promedio de los hombres en edad laboral gana un 19% menos en términos reales hoy que durante el Gobierno de Carter.

¿Qué tipo de economía es una que reduce el salario de un hombre durante un período de 43 años? No lo sabemos. Pero no es probable que gane ningún premio.

Pero ¿por qué con tantos ataques en su contra la economía de Estados Unidos todavía tiene el bate en sus manos? Esto se debe a que el Gobierno han inflado los beneficios empresariales y los precios de los activos tanto que hicieron que los promedios se vean bastante bien, enmascarando la fealdad por debajo de ellos.

El PBI per cápita, por ejemplo, puede ser de hasta el 7%. Pero la producción adicional no se distribuyó en toda la economía. Los ricos se hicieron más ricos con el dinero fácil de la Reserva Federal, mientras que el ‘cápita’ promedio es en realidad más pobre.

El 90% de la población –las personas en 9 casas de cada 10- recibe un 10% menos de ingresos que los que percibía hace diez años.

Ésta no es una historia de éxito.

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. Sus columnas hacen parte de la Revista InversorGlobal. Puede suscribirse haciendo click aquí.

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