Prevenga las trampas de las tarjetas de crédito

Hay una realidad. Cuando uno tiene una tarjeta de crédito, compra cosas que quizás si tuviese que pagarlas con efectivo no lo haría. Esto pasa por la simple razón: no es lo mismo entregar un plástico que entregar billetes. ¿Cuántas veces ha comprado cosas con tarjeta que nunca usó? Probablemente sean muchas más que las que haya comprado en efectivo.

Muchas personas consideran a su tarjeta de crédito como una aliada, pero cuidado, tampoco es su amiga. Resulta que, esta tarjeta responde a una compañía que no siempre tiene los mejores intereses para usted.

Si bien las tarjetas de crédito muchas veces le solucionan la vida, ya que le permiten financiar en cuotas algo que de otra forma no podría comprar, no todo es color de rosa. Si éstas no son utilizadas con responsabilidad pueden llegar a ocasionar grandes problemas en el propio patrimonio.

Es muy importante que se de cuenta que no existen las cuotas sin interés o sin costo. Dado que el cargo que tienen las tarjetas de crédito no es solo el de la tasa de interés, también hay cargos que corresponden al mantenimiento del servicio, al envío del resumen y seguros que se aplican sobre el servicio. Por eso, cuando  dicen que son cuotas sin interés, muchas veces hay una aclaración chiquita que marca en el aviso que el costo financiero total (CFT) es del 3, 4 y hasta 5%. Eso quiere decir que, aunque no cobren una tasa de interés, va a pagar un cargo por el uso de la tarjeta.

Por otro lado, cuando el plan de cuotas viene con el gancho de un descuento, el beneficio claramente es mayor, pero también los riesgos de caer en tentaciones y “desmanejo” de la billetera. Los estudios de mercado determinan que, ante el incentivo del descuento, el consumidor no aprovecha el beneficio para ahorrar, sino que lo toma como una oportunidad para comprar más con el mismo dinero que tenía disponible.

Esto se debe, en primer lugar, a que cuando uno adquiere productos en varias cuotas, dado el ritmo de inflación actual en Argentina, es probable que la cuota que pague el día de mañana no tenga el mismo valor real que el que tiene en el momento de la compra.

Ahora, una vez realizadas las compras, cuando tenga que enfrentarse a varias tarjetas con deuda, recuerde que no es tan buena idea dividir los pagos entre muchas tarjetas, reduciendo un poco en cada una la deuda. Lo más conveniente siempre es poner todos sus esfuerzos en pagar una tarjeta por vez. Esto tendrá efectos positivos a nivel psicológico (ver una tarjeta completamente pagada le incentivará a pagar las otras) y, además, hará más fácil pagar las otras.

Recuerde sus experiencias negativas y aprenda de ellas. Piense dos veces antes de solicitar una tarjeta de crédito. Es muy probable que ya tenga suficiente con las que posee en el momento y no le convenga correr más riesgos.

En definitiva, la tarjeta de crédito es un arma de doble filo. Puede ser muy mala para sus finanzas si abusa de su uso, aunque puede hacer que sus ahorros ganen poder adquisitivo si las usa con prudencia.

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