El oro ya no es una inversión brillante

Dolores Ugarte

Oscilante y desorientado. Así fluctúa el oro día a día, sin precisión ni explicación certera. Ahora, el metal dorado alcanzó un mínimo nivel en tres años debido a un alza del dólar y a un aumento en las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos inicie pronto una reducción de sus estímulos económicos. Por estas razones bajó 0,8% a 1.271,90 dólares la onza en el mercado de Nueva York.

Sin embargo, se ha vuelto una inversión impredecible. En los últimos años, el precio del metal amarillo escaló impulsado por el exceso de dólares baratos existentes en el mundo que, entre otros destinos especulativos, fueron al commodity para hacer buenas ganancias.

Por otro lado, el índice representativo del metal (SPDR Gold Trust) creció más del 40 por ciento durante los últimos seis años. Es decir que sirvió para proteger el capital de los riesgos derivados de la explosión de Lehman Brothers y también permitió generar rentabilidad a los inversores.

Ahora, la situación ha cambiado. En esta dirección, Gabriel Holand, director de la consultora financiera HR Global Financial Advisors y especialista en mercados internacionales, explica que: “A tasa cero, como viene dando Bernanke desde 2008 a la actualidad, podes comprar cualquier cosa que tentativamente rinda más que eso y la haces rendir -por presión de mercado o por rumor- y ya ganaste plata. Es el famoso apalancamiento, que significa comprar a tasa cero cualquier cosa que uno pueda hacer subir, y eso le pasó al oro”.

Esa, es la primera parte de la historia pero, Holand continúa: “Si la tasa cero se acaba y yo al banquero le voy a tener que pagar por su plata, ya la especulación es relativa, ese es básicamente el valor del oro papel, de los indices, por eso la baja y por eso creo que va a seguir esa tendencia”.

El fuerte descenso de la demanda se explica por la caída del 57% en el volumen de compras por parte de los bancos centrales, hasta 71,1 toneladas, así como por la caída del 63% de la inversión en oro, hasta 105,4 toneladas, según publicó el sitio ElEconomista.es.

Además, únicamente en las últimas cuatro sesiones, el metal ha perdido casi un 3% debido a que datos económicos positivos en Estados Unidos aumentaron las especulaciones de que la Fed iniciará la reducción de su programa de compras de bonos por u$s 85.000 millones a fin de año.

Esto es porque existe una fuerte relación entre el precio del metal precioso y las expectativas de la Reserva Federal estadounidense en cuanto al plan de estímulo monetario. Por ejemplo, el pasado 18 de septiembre, el oro subió notablemente justo después del anuncio de que continuaría la compra de bonos por 85 mil millones de dólares.

Y, un par de días después, James Bullard, presidente de la Reserva Federal de St. Louis dijo que un pequeño retiro del estímulo era “posible” que llegara en octubre. En ese instante, el mercado del metal se derrumbó, renunciando a todas las ganancias que había tenido.

En este sentido, Holand desalienta la inversión en metal dorado aunque diferencia dos tipos. “Los papeles de oro no son una buena inversión, sin embargo la crisis global para nada se curó, simplemente tiene una mascarada. La emisión monetaria es grosera, el riesgo de deflación en Europa lo acaba de confirmar Mario Draghi, así que en algún momento toda esta expansión monetaria bruta va a explotar aunque no parece ser ahora. Con lo cual, los papeles de oro no me parecen interesantes, aunque tal vez sí el oro físico a largo plazo, como la pulserita de la abuela”.

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