Nadie sabe nada

el-futuro-economico-estados-unidos-es-incierto-bill-bonner“Acción de gracias es probablemente la festividad más importante en Estados Unidos” le explicábamos a nuestro visitante australiano. “La gente viaja para estar con sus familias. Todo el mundo lo espera con ilusión. No tienes que decorar nada, no hay canciones ni doctrinas religiosas involucradas. No hay presión por comprar regalos y no hay preocupaciones de que te puedas equivocar con el regalo. Es sencillamente una gran festividad.”

“Pero espera”, dijo nuestro amigo de Australia. “Es un día profundamente religioso. No se puede tener un día de Acción de Gracias sin dar gracias a alguien. Le damos las gracias a Dios por su bendición.”

Todo el mundo tiene una opinión.

Invertir es una de las pocas cosas -quizás la única cosa- en la que mejoras a medida que envejeces. Los jóvenes lo saben; los mayores lo dudan.

A medida que envejeces, si mantienes la agudeza intacta, te das cuenta de que no sabes nada. Eso te ayuda para invertir. Te das cuenta de que hubiera ayudado también muchísimo con tu familia, pero cuando te das cuenta ya es demasiado tarde.

Cuando en una conferencia en Irlanda me preguntaron cómo va a ser el mundo dentro de cinco años hace unas semanas, respondí: “No tengo ni idea”.

Lo recuerdo bien porque luego vimos en la columna de Simon Kuper en el Financial Times como nos citaban: “Bill Bonner: no tengo ni idea.”

Pero ni siquiera estoy seguro de que no tengo una idea; de hecho, tengo un montón de ideas. Pero son puras especulaciones. En cuanto a saber qué nos va a deparar el futuro, no puedo contestar. Y con el paso de los años me vuelvo más inseguro.

Ésa es la razón por la que equivocarse es más beneficioso que acertar. Cuando aciertas, cultivas la ilusión de que sabes algo de verdad. Cuando te equivocas, te das cuenta de lo poco que sabes en realidad.

Hablamos de esto porque nuestro amigo Hugh Hendry se ha rendido. Tras haberse equivocado durante meses hablando de un crash en el mercado, Hugh ha decidido que si no puedes con ellos, únete a ellos mientras la Bolsa no pare de subir.

Ahora, según nos cuenta, no puede ni mirarse al espejo, pero al menos ha dejado de perder dinero. De momento…

Dennis Gartman utiliza esto como un modelo de inversiones: “Haz lo que esté funcionando. Y cuando deje de funcionar, deja de hacerlo.”

¿Pero cómo sabes si algo está funcionando de verdad? ¿Y cómo sabes cuándo hay que parar? La Bolsa sube, compras. Entonces, bajan. ¿Vendiste? No, esperaste a ver qué pasaba. Entonces bajan aún más; es cuando decides que ha llegado el momento de vender. Entonces es cuando empiezan a subir otra vez. Ahora tienes que volver a comprar a precios más altos.

La próxima vez que vuelven a bajar tus acciones aguantas con firmeza. Bajan más aún y aun así te mantienes firme. “Pronto subirán” te dices a ti mismo. Pero las acciones siguen bajando. Ahora, ¿qué es lo que haces? Podrías vender, pero probablemente volverán a subir como ocurrió la última vez. Así que mientras estás preguntándote qué hacer, tus acciones se dan un buen batacazo. ¡Dios mío! ¡Ya has perdido más de un 10%!

“No aceptes la pérdida”, oyes a una voz interior que te lo dice. “Aguanta. Puede que tengas que esperar, pero las acciones siempre vuelven a subir.” Así que aguantas y las acciones pierden otro 10%. Ahora sí que no puedes permitirte la pérdida; ahora estás atrapado.

¡Pero no te preocupes! Las acciones siempre vuelven a subir. Siempre. Eso es lo que los accionistas japoneses se dijeron en 1990, y aún están esperando. El Nikkei alcanzó los 39.000 puntos entonces. Ahora cotiza en 15.000 puntos. Una pérdida del 50 por ciento en 23 años.

¿Quién sabía que esto iba a ocurrir? Nadie.

“Acciones para el largo plazo” fue un libro famoso escrito por Jeremy Siegel. Ahora, Siegel dice que las acciones no están caras. Las acciones de Estados Unidos son “extremadamente normales” según dice. A saber qué quiere decir eso.

El Dow Jones ha alcanzado los 16.000 puntos esta semana. Esta semana también el Nasdaq ha subido por encima de los 4.000 puntos.

¿Cómo puede ser que Wall Street no pare de subir, mientras el Nikkei no va a ninguna parte?

Tal vez se trata de la expansión monetaria. Japón ha sido, hasta ahora, más cauto. Inyectó miles de millones en sus bancos, al igual que se ha hecho en Estados Unidos y Europa. Pero el Gobierno no ha podido recuperar su préstamo.

Aun así, Japón podría ser el tsunami del futuro. Y las acciones americanas podrían bajar y estancarse, igual que ocurrió en Japón durante más de 20 años.

¿Y qué me dicen de la expansión monetaria? ¿Funciona o no?

Por un lado, la expansión monetaria crea un dinero que antes no existía. Por otro lado, hay poderosas fuerzas desapalancadoras que parecen provocar que la liquidez coagule inmediatamente. La velocidad del dinero cae, la demanda interna se hunde, los precios dejan de crecer.

¿Resultado? Un crecimiento raquítico con baja inflación. Tokio, en otras palabras.

Un saludo,

Bill Bonner

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. Sus columnas hacen parte de la Revista InversorGlobal. Puede suscribirse haciendo click aquí.

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