Cristina vuelve y tomará decisiones que afectan su bolsillo

Por Federico Tessore, Reportando desde Miami, Estados Unidos

El miércoles pasado fui a almorzar con un empresario argentino de visita por Miami. Comimos muy bien, charlamos mucho sobre la Argentina y el mundo, pero al momento de pagar la cuenta la cosa se complicó….

Por más que insistí, no me dejó pagar la cuenta.  “Es que el gobierno me subsidia el 40% de este almuerzo”, me dijo con una sonrisa mostrándome su tarjeta de crédito argentina. Gracias a este subsidio millones de argentinos se van de viaje por el exterior y gastan con tarjeta de crédito accediendo a un tipo de cambio preferencial.

Muchas de esas personas casi se pagan el viaje llevando varias tarjetas en su bolsillo, sacando dólares de los cajeros automáticos del exterior y luego cambiando esos dólares a pesos en el mercado paralelo. Con esos pesos baratos que obtienen, pagan los gastos en dólares, pero en el camino se ganan casi un 40% gracias a la diferencia entre el tipo de cambio paralelo y oficial.

Cuando vuelvo a la oficina y le cuento esto al editor de la edición latinoamericana de InversorGlobal, él sonríe. “Eso pasa en Venezuela desde hace muchos años. Hoy los venezolanos viajan a Ecuador o a Miami y hacen lo mismo. No los pueden parar…., por eso la diferencia entre el oficial y el paralelo ya está en el 700%.”

Otro fenómeno realmente increíble para observar es la transformación de los argentinos que visitan Miami al momento de hacer compras. Varios amigos nos visitaron durante el último año. Pero muy pocos disfrutaron las playas o la tranquilidad de esta ciudad. Todo lo contrario. Las compras los volvieron locos. No tenían ni tiempo para respirar. Sólo compraban. Todo lo que se imagine. Desde ropa y electrónica hasta juguetes.

Todos volvían con un par de valijas más a Buenos Aires. Y dejaban las “vacaciones” para otro momento.

¿Qué está pasando? Bueno, me parece que hay una mezcla de cosas. Este subsidio que todos los argentinos, incluidos los que menos tienen, están dando a los argentinos que pueden viajar, clase media y alta, tiene efectos profundos. Conviene viajar más a Miami y comprarse todo lo que necesita durante el próximo año, que irse de vacaciones a Mar del Plata…

Ésta es la parte objetiva. Pero me parece que también hay una parte subjetiva, emocional. Porque si uno hace las cuentas finales, y suma pasaje, alojamiento y todo lo que implica un viaje me cuesta creer el argumento que “comprar en Miami es mucho más barato”…..

Sospecho que esta parte emocional viene como consecuencia de las restricciones y las trabas. Al fin del todo, tendemos a comportarnos como los chicos, si nos dicen que no, lo queremos hacer con más ganas aún…

Por ello, como los argentinos no pueden acceder a la mejor electrónica, juguetes y ropa en su país, reaccionan como desaforados cuando viajan. Se compran todo, por más que no lo necesiten….

Esta mezcla de subsidios, una Argentina cara en dólares oficiales, y los aspectos emocionales que provoca el cepo y las restricciones, está generando un problema al país que pronto se puede volver incontrolable. Como relataba el diario El Cronista:

Las medidas aplicadas por el Gobierno para evitar la salida de divisas no dan hasta ahora los frutos esperados. Lograron frenar el crecimiento de los gastos de argentinos en el exterior, aunque no lograron disminuir la cantidad de personas que salen del país.

Entre enero y septiembre de este año, 1,99 millones de personas viajaron fuera del país, un 5,6% más que en 2012, pero sus gastos acumulan u$s 2.409,2 millones, un 2,4% menos que en igual lapso de 2012, según la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) difundida ayer por el Indec, que toma en cuenta a los pasajeros que llegan o salen a través de Ezeiza y Aeroparque. Por persona, los gastos acumulados promedian u$s 1.209,3 por viaje, frente a u$s 1.308,3 de 2012.

En la diferencia entre el alza de viajes y baja de gastos seguramente pesaron las medidas del Gobierno, que impulsan a cuidar más los gastos al encarecerse, como el 20% de recargo a las compras en el exterior (pasajes incluidos), a cuenta de Ganancias, o la casi imposibilidad de comprar divisas legalmente, al tipo de cambio oficial, aún cumpliendo los requisitos.

Pero a pesar de los menores gastos en el exterior, la balanza comercial turística agranda rápidamente su brecha por la caída en el arribo de turistas extranjeros y, sobre todo, de sus gastos dentro del país. A septiembre, llegaron 1,73 millones de personas, un 10,4% menos que en 2012, quienes dejaron u$s 1.872,5 millones, un 21,2% menos. Así, promediaron un gasto por turista de u$s 1.077,7 por toda la estadía, frente a u$s 1.225,5 del año pasado.

El gobierno aprieta con restricciones pero no puede detener la sangría. Y además, con estas medidas profundiza una tendencia que era leve pero que ahora es cada vez más profunda. Llegan cada vez menos turistas al país. Es que la Argentina está cara en dólares “oficiales”, pero barata en dólares paralelos. Y como muchos turistas pagan con el oficial, se van para otro lado…

Conclusión, el gobierno fomenta que los argentinos viajen y gasten sus dólares en el exterior. Y que los extranjeros no lleguen al país y dejen sus dólares en el exterior también…., o si vienen, no los cambien en el mercado oficial y sí lo hagan en el mercado paralelo…

¿Estamos ante dirigentes tontos o ineficientes? No lo sé, usted responde….

Y mientras nos rompemos la cabeza para saber cómo Cristina va a resolver este problema luego de su internación, las reservas del país se desploman. La Nación lo informaba de la siguiente manera:

La caída de las reservas internacionales no se detiene. Así, la pérdida ya supera los US$ 10.000 millones en lo que va de 2013. Llega a los US$ 10.169 millones (23,5%) y orilla los 15.000 millones desde que el Gobierno, tras las elecciones de 2011, armó una estructura legal para contener o administrar buena parte de la demanda privada de divisas y tratar de lidiar con un escenario de restricción externa en alguna medida autoinfligido.

Se trata de la peor performance en este activo de valor estratégico para la economía desde 2001, es decir, el año en que la convertibilidad implosionó.

Y, en términos históricos, se consolida como el tercer retroceso más importante de los últimos 100 años medido con relación al tamaño del producto, según un reciente informe de la Fundación Mediterránea, que estimó la caída en 9 puntos porcentuales respecto del PBI, considerando la evolución de 2009 a la actualidad.

Todo porque los US$ 43.290 millones que atesoraba el BCRA hasta fines de 2102 quedaron reducidos anoche a US$ 33.121 millones, un nuevo mínimo en seis años y nueve meses, pese a que la demanda de dólares del sector privado lleva dos años reprimida con el cepo cambiario y está vigente un generoso blanqueo para divisas no declaradas que, precisamente, buscaba evitar este deterioro constante.

A pesar de todos los controles y restricciones, las reservas caen a un ritmo de U$ 1.000 millones mensuales. ¿Cuánto aguanta esto? Hagamos un cálculo rápido: supongamos que la mitad de las reservas son activos que no se pueden utilizar, como depósitos en dólares de las personas y empresas o bonos. Por lo tanto nos quedarían un poco más de U$ 15.000 millones disponibles. Estamos en noviembre de 2013, por lo tanto mas o menos en enero de 2015 nos quedaríamos sin reservas líquidas…

Cristina quería aguantar hasta finales del 2015, el final de su mandato, así el próximo “valiente” que tome el gobierno, se encargue de solucionar el “problemita” de las reservas…, pero no llega…, se quedaría sin dólares antes. Entonces, ¿Qué decisión va a tomar este fin de semana cuando vuelva a gobernar el país?

El problema que tiene que resolver es el mismo que tiene Venezuela hoy. Venezuela tiene un poco más de US$ 20.000 millones en reservas, pero la mayoría no se puede utilizar. Está invertida en activos que no son líquidos. Sólo le quedan menos de U$ 1.000 millones líquidos…, es decir, nada…

¿Qué está haciendo Venezuela?

Entre varias medidas que tomo el sospechado presidente Maduro, las más relevantes son el sistema de precios con control “cívico-militar” y la nacionalización del comercio exterior. Esto no está deteniendo la diferencia entre los tipos de cambio oficial y paralelo que ya llega al 700% y el terrible desabastecimiento que pasa el país, donde ni siquiera se puede conseguir papel higiénico.

Esa es la primera “solución” que tiene Cristina en su escritorio. Dentro del equipo de gobierno, cuenta con “perfectos” implementadores de la solución venezolana, entre otros Moreno y Kiciloff…

Si esta solución ocurre, los resultados serán los mismos que vemos hoy en Venezuela.  Su sueldo o su ingreso valdrá cada vez menos en dólares. La inflación será cada vez más alta y la actividad será cada vez más baja. Sólo les irá bien a “los amigos del gobierno”. Aquellos que cuenten con privilegios en una economía cada vez más controlada e informal.

Si esto pasa, no le quedará otra que pensar su futuro financiero con medidas alternativas. Como por ejemplo pensando cómo puede generar ingresos en el exterior en dólares que son cada vez más valiosos en términos de pesos. O cómo guardar parte de su patrimonio fuera del alcance de los políticos argentinos.

¿Y si Cristina implementa otra solución? ¿Y si el mes de estar afuera del día a día la cambió y se decide a tomar medidas más raciones, que permitan solucionar los problemas y no taparlos?

Mmmmm, lo veo difícil…

Y sospecho que tal vez sea una pérdida de tiempo especular con un escenario así…, mejor veamos que pasa la primera semana con Cristina…, si es la misma de siempre o vuelve cambiada…, y el sábado que viene volvemos a pensar este tema. A esta altura seguramente usted ya querrá comenzar a disfrutar su fin de semana, a pesar de Cristina, Moreno, Maduro e InversorGlobal….

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para InversorGlobal Argentina

 

 

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