Sangría de reservas y cepo cambiario: Una contradicción absoluta

Dolores Ugarte

En un nuevo aniversario del cepo cambiario, el Banco Central (BCRA) reportó una nueva baja en su tenencia de reservas internacionales que al cierre de ayer:  quedaron en  33.714 millones de dólares. La incipiente y cada vez más acelerada pérdida en las arcas del BCRA indican que la medida inicialmente pensada para contrarrestar esta fuga, no habría sido exitosa.

Particularmente ayer, fue necesaria la participación de la entidad para que el alza de la divisa estadounidense fuera moderada, entonces el BCRA tuvo que desembolsar alrededor de 120 millones de dólares según fuentes de la city, aunque oficialmente informaron una suma inferior, 80 millones. La intervención impactó en las reservas, pero además se realizó un pago de energía que promovió el quiebre de los 34.000 millones de dólares.

A dos años de la medida polémica no sólo se cuestiona su implementación sino que también su funcionalidad. En un principio, la política restrictiva había sido pensada para frenar la fuga de reservas, sin embargo, al haber pasado un tiempo considerable en el cual se pueden observar sus resultados, la conclusión es netamente negativa.

La pérdida en lo que va del año llega a superar los 9012 millones de dólares, con lo que sobrepasa en tres veces a la caída del año previo, que no llegó a 3100 millones. El BCRA pierde así un promedio de 47,5 millones de dólares por día o de 8 millones por hora en cada día hábil.

La combinación de la pérdida de capitales del Central y la medida oficialista es conocida en varios ámbitos como “la paradoja del cepo”. Martín Polo, economista jefe de la consultora económica Analytica, explica que: “lo llamamos así porque el Gobierno puso más restricciones en el mercado de cambios para cuidar las reservas internacionales y esas mismas medidas hicieron que éstas caigan aún más de lo que venían cayendo, osea es una medida equivocada para el objetivo que tenían”.

La erosión se profundizó porque el BCRA, contra sus predicciones, ya ni siquiera logra un saldo favorable de sus intervenciones en el mercado oficial de cambios, pese a tener buena parte de la demanda reprimida.

En esta dirección, Polo continúa: “Esas medidas no tuvieron un buen diagnóstico porque si vos tenías fuga de capitales hasta el 2011, que es cierto; también tenías mucho ingreso de dólares. ¨Por lo tanto el saldo, que es lo que realmente importa, era favorable para el Central. Podía acumular reservas internacionales, lo que  permitía pagar deuda con reservas sin afectar el stock”.

Tarde pero seguro, en el ocaso del gobierno kirchnerista, se ha notado un giro oficial conciliador con el mercado, sin embargo, no es suficiente para resolver todo el deterioro anterior. “El Gobierno lo que está tratando de hacer es por lo menos no seguir empeorando. Obviamente que no quiere este contexto, lo que pasa es que resolverlo implica tomar medidas de fondo que en el corto plazo no serían un movimiento deseado”, observa Polo.

Respecto de la posibilidad de levantar la restricción cambiaria, Polo apuesta al recambio en 2015. “Un Gobierno nuevo sí quizás lo podría hacer porque tiene otro nivel de confianza, otras expectativas  y tiene tiempo para después ir convenciendo a la sociedad que lo que está haciendo es largoplacista”, concluye.

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