China: ¿adicta a las inversiones?

De manera inesperada, la economía de China se desaceleró en el segundo trimestre de 2013. La mayoría de los datos indican que el crecimiento de China se ha estabilizado. Pero hay algo que tiene nerviosos a los inversores.

 En la actualidad, el problema más grave que enfrenta China es el exceso de capacidad. Por ejemplo, la rentabilidad que le trajo la industria del acero al país fue sólo 0,04% en 2012. En lo que va de este año, las ganancias promedio de las 500 empresas de China es 4,34%.

Según lo registra una nota del portal económico Project Syndicate, la sobrecapacidad podría ser el resultado del exceso de inversión que ha tenido el país asiático en el pasado, mientras que otros lo atribuyen a la falta de demanda efectiva.

Para contrarrestar esto, se sabe que las autoridades han ordenado a miles de empresas a reducir la capacidad, al mismo tiempo que el Gobierno ha introducido algunas medidas de pequeños estímulos para las compañías locales: éstas incluyen exenciones de impuestos y presiones a los bancos a aumentar los préstamos a los exportadores.

El Gobierno de China ha manifestado que su modelo de crecimiento  requiere menos inversión y más consumo. Pero no todos los economistas locales están de acuerdo. Argumentan que las acciones de capital son el factor clave para el crecimiento, y que la nación del Lejano Este todavía tiene un amplio margen para para nuevas inversiones.

La acumulación de capital es una fuerza que impulsa el crecimiento económico y China debe aumentar su capital social en el largo plazo para poder ponerse al día con los niveles de ingreso de las naciones desarrolladas.

Sin embargo, no es el tamaño del capital social lo que está en entredicho ni tampoco el nivel de inversión. El verdadero problema es la tasa de crecimiento de la inversión, que ha sido significativamente superior al Producto Bruto Interno durante décadas. Según las estadísticas oficiales, la tasa de inversión de China se acerca al 50% del PIB.

La inversión de China consiste principalmente de tres grandes categorías: la industria manufacturera, la infraestructura y bienes raíces. A finales de 2008 y 2009, en el apogeo de la crisis financiera mundial, la inversión en infraestructura que se impulsó con estímulos sostuvo el crecimiento y  hoy en día es uno de los importantes motores del progreso de la nación.

Un camino inverso hacen las inversiones del Gigante Asiático en el exterior. Mientras que éstas subieron un 17,6% el año pasado respecto a 2011, hasta los US$ 87.800 millones, además de fijarse la meta de incrementar las inversiones directas en otros países a un ritmo de 17% anual hasta 2015.

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