Un drogadicto que quiere un futuro mejor

el-gobierno-llama-dolar-cocaina-dolar-blueFederico Tessore

Miguel Ángel trabaja más de diez horas por día. Luego de una década de trabajo logró convertirse en gerente de división de una compañía multinacional con presencia en la Argentina. Sus  funciones no sólo tienen impacto en nuestro país, sino también en toda Latinoamérica. Gracias a esto, hoy gana muy bien. Su ingreso no sólo le permite darse todos los gustos, sino que además le sobran unos ocho mil pesos por mes.

Muchas veces se preguntó qué hacer con este dinero que le sobraba. Las tentaciones para cambiar el auto, mudarse o viajar eran muchas. Pero Miguel Ángel tenía su objetivo claro. Quería construir un capital que le diera independencia, libertad. Le encantaba su trabajo, quería seguir progresando y aprendiendo. Pero más allá de ello, quería tener un capital que le permitiera no depender de nadie. Por eso estaba decidido a ahorrar todos los meses.

Antes del cepo cambiario del año 2011, su forma de ahorrar era muy fácil. Cobraba el sueldo y al día siguiente, por el sitio web de su banco, convertía sus pesos en dólares en forma online y los pasaba a su caja de ahorro en dólares, online también.

Pero después del cepo cambiario todo se complicó. Ya no era tan fácil proteger su dinero del terrible efecto de la inflación. Primero surgieron límites, luego formularios y finalmente la prohibición total. No se puede comprar dólares para ahorrar en la Argentina. Según el Gobierno, todos debemos quedarnos con los pesos. Esos mismos que pierden valor a un ritmo aproximado de 30% anual…

¿Por qué?

Bueno, porque el Estado quiere gastar mucho dinero para comprar votos y para eso necesita dólares. El Gobierno piensa que comprar dólares es más importante que los sueños de personas como Miguel Ángel.

Entonces, ¿cómo hizo él para ahorrar desde que se creó el corralito?

Bueno, tuvo que usar la misma creatividad que usó para progresar en su trabajo. La misma flexibilidad y perseverancia. Primero, le compró dólares a amigos que querían traerlos a la Argentina. Luego, se contactó con el hotel de un amigo. Le compraba los dólares a los turistas. Después comenzó a viajar para comprarlos en Uruguay. Siguió conociendo más y más turistas, que le recomendaban otros amigos y de esta forma, entre muchas otras maneras, se las arregló para seguir persiguiendo su sueño de construir un patrimonio seguro con sus ahorros.

Pero todo se complicó la semana pasada. Miguel Ángel leyó el diario y quedó un poco desanimado.

El Gobierno lo acusaba de “narcotraficante” por el simple hecho de querer perseguir su sueño, por la simple acción de querer proteger el valor de su trabajo. Si no está convencido de lo que le digo, vea las palabras que pronunció el funcionario público cuya misión, teóricamente, es “proteger” a los inversores argentinos, según describe el portal Infobae:

      “En el plano cambiario hay total tranquilidad”, dijo el titular de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, en diálogo con Télam, al tiempo que aseguró que “la CNV, junto con otros organismos como la Secretaría de Comercio Interior, el Banco Central y Procelac, está controlando la operatoria ilegal, donde prácticamente no hay operaciones”.

      En este contexto, dijo que hay “un país virtual y un país real: en el virtual, los medios que representan los intereses de la derecha, quieren generar perturbación en la población de cara a las elecciones”.

      “Están queriendo instalar un tipo de cambio que en primer lugar es ilegal, como si se publicara el precio de la cocaína en un medio de prensa, pero además es poco significativo”, remarcó.

      “Tiene que ver con una avanzada de medios concentrados que tratan de generar inestabilidad y un clima financiero que no se condice con la economía real ni la vida cotidiana de los argentinos, donde crece el consumo y la producción, en un contexto internacional adverso”, agregó.

Alejandro Vanoli es el presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), un organismo público, que entre otras tareas tendría que proteger a los inversores argentinos. Este funcionario dice que “publicar el precio del dólar libre o blue es como publicar el precio de la cocaína”…

Por lo tanto, comprar dólares fuera del mercado controlado por el Gobierno, en el mercado libre, es como comprar cocaína.

Esto implica que los cientos de miles de “Miguel Ángel” que existen en el país, por más de que puedan ahorrar más o menos pesos, son narcotraficantes, según el “defensor de los inversores” argentinos…

Pero cuidado que Vanoli no está solo en el Gobierno con este punto de vista. El siempre presente senador kirchnerista Aníbal Fernández dijo que “el dólar blue es como cotizar la cocaína”. Nuevamente, comprar la divisa en el mercado libre es, para el Estado, como comprar una droga prohibida y nociva para la salud.

Aunque le parezca mentira, creo que el ejemplo de Vanoli y Fernández, comparando el dólar blue con la cocaína, es muy ilustrativo de lo que realmente pasa en el mundo de las inversiones en la Argentina.

Al igual que la guerra del narcotráfico, hay dos bandos enfrentados en el mundo de las inversiones locales.

Uno, que tiene mucho poder, puede usar la fuerza y las leyes para hacer lo que quiera. Además tiene recursos económicos casi ilimitados y medios de comunicación a su disposición. Este primer bando es el Gobierno. Y lo que quiere es muy simple: quiere su dinero.

Quiere sacarle el capital a los inversores argentinos para comprar votos, enriquecerse y enriquecer a sus amigos. Y para poder lograr esto está dispuesto a hacer cualquier cosa. Y a decir cualquier cosa.

Los inversores argentinos somos el otro bando en esta guerra desigual. No tenemos

nada de poder. No podemos usar la fuerza ni la justicia para lograr nada. Nuestros recursos económicos son muy limitados, casi inexistentes, en comparación con los del Gobierno. Y no tenemos medios de comunicación masivos para comunicar nuestras ideas ni para acusar a nadie.

A pesar de estas grandes diferencias, no tengo dudas de que esta guerra la vamos a ganar. Sí, ya sé, es una lucha muy injusta, tenemos todo para perder. Pero tenemos algo que el Gobierno no tiene.

Tenemos el poder de nuestros sueños. Tenemos la responsabilidad frente a nuestras familias, frente a nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros padres, frente a nosotros mismos. Tenemos la fuerza de querer cumplir nuestras metas, de animarnos a hacer lo que sea con tal de proteger nuestro patrimonio, que tanto nos cuesta construir.

Estamos en guerra y en esta guerra hay que tolerar todo. Inclusive recibir la acusación de “narcotraficante”, por parte del otro bando. A pesar de ello, no hay que bajar los brazos.

Como inversores argentinos debemos seguir persiguiendo nuestros objetivos a pesar de las agresiones. Con la misma convicción y perseverancia de siempre. Ningún discurso agresivo y prepotente de un pobre funcionario de turno que llegó al poder siendo obsecuente y obediente debe detenernos.

Sí, es cierto, no es agradable la guerra. Todo sería mucho mejor si volviéramos a la paz, a la libertad. Pero nosotros no elegimos este camino. Sólo lo estamos soportando y lo estamos combatiendo.

Es que lograr nuestros sueños más personales, defender nuestra libertad para proteger nuestro dinero y el de nuestra familia está por arriba de todo. Por arriba de cualquier Gobierno corrupto que usa la “justicia” como una herramienta más para “legalizar” el robo.

Es un camino solitario y duro. Pero como inversor argentino “en guerra” no se sienta solo. Porque no lo está. Nosotros, desde Inversor Global, también estamos totalmente comprometidos en esta lucha. Juntos venceremos…

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore.
Para Inversor Global Argentina

Comments 2

  1. Robben
    • Paco Complot

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