El oro: el gran incomprendido

El ETF que replica el comportamiento del oro (GLD) aumentó considerablemente de precio el pasado 17 de octubre. Fue un incremento de alrededor de 3%, desde 1.282,70 dólares la onza hasta 1.320,10 la onza.

Ése fue el momento en el que el Congreso de Estados Unidos llegó a un acuerdo para elevar el techo de la deuda del país, semanas después de que el Gobierno de Barack Obama declarara el cierre.

Sin embargo, esta suba extrema no debe ser vista con mucho optimismo, relata Boris Mikanikrezai en un artículo del sitio web económico Seeking Alpha, ya que es necesario tener otras variables en cuenta, como ganancias sostenibles en el precio del metal amarillo y flujos entrantes en un determinado ETF para confirmar una tendencia alcista.

En las últimas semanas, tras los líos políticos y fiscales por los que ha atravesado Estados Unidos, los inversores pensaban que el oro iba a reaccionar de forma más marcada (lo que si sucedió en 2011 cuando el Gobierno de ese país casi entra en cesación de pagos nuevamente). No obstante, algo que contrasta fuertemente con una suba del precio del metal amarillo es el hecho de que, si los políticos se ponen de acuerdo en cuanto al aumento de la deuda, el metal doré dejaría de ser visto como una inversión de refugio.

Pero hay un hecho que contrasta con este principio, ya que existe una fuerte relación entre el precio del metal precioso y las expectativas de la Reserva Federal de Estados Unidos en cuanto al plan de estímulo monetario. Por ejemplo, el pasado 18 de septiembre, el oro subió notablemente justo después del anuncio de que continuaría la compra de bonos por 85 mil millones de dólares.

Y, un par de días después, James Bullard, presidente de la Reserva Federal de St. Louis dijo que un pequeño retiro del estímulo era “posible” que llegara en octubre. En ese instante, el mercado del metal se derrumbó, renunciando a todas las ganancias que había tenido.

Otro de los factores del aumento es la rebaja crediticia de Estados Unidos por la agencia de calificación crediticia que conduce China.

Dagon rebajó las calificaciones de crédito soberano de Estados Unidos desde A a A-. Argumentaron que el Gobierno del país aún está muy cerca de una crisis de cesación de pagos, además de considerar que no se ve una solución real en un futuro previsible.

“El banco Standard Chartered tiene un objetivo a largo plazo para el oro de 5.000 dólares la onza. En mi opinión, a mediano plazo podría estar en 2.500 dólares, basado en gran medida en la inflación. Es imposible inyectar tanta cantidad de liquidez en el sistema financiero, como lo ha hecho el programa de QE, sin que haya inflación. Y a esto se suman las compras masivas que ha hecho China (en marzo pasado el total de importaciones de oro ascendió a 223,5 toneladas)”.

Lo invitamos a suscribirse a nuestro Newsletter Gratuito para seguir informado con los últimos movimientos del mercado. Simplemente complete el formulario que se encuentra al terminar este artículo.

Deja tu respuesta