Argentina y su oportunidad: Volver a ser parte del mundo

Argentina y su oportunidad de volver a ser parte del mundoAunque parezca contradictorio, hoy Argentina está ante una gran oportunidad: la de volver a formar parte del mundo. Ya sea por marketing preelectoral, necesidad o buena voluntad (las intenciones no interesan en este caso, sólo el resultado), el Gobierno le hizo un guiño a los mercados internacionales y éstos respondieron.

Dentro de los gestos de acercamiento, el Estado acordó el pago a cinco firmas que habían ganado juicios contra el país ante el CIADI (tribunal del Banco Mundial). Se comprometió a abonar US$ 506 millones a través de dos bonos: Boden 2015 y Bonar 2017. Con esta jugada no sólo se logró una quita del 25%, sino que además se pudieron destrabar créditos del BM por US$ 3.000 millones.

Si bien la Argentina todavía tiene pendiente demandas por cerca de US$ 20 mil millones -dentro de las cuales la mayor es la de Repsol por US$ 10 mil millones- la reciente jugada es una señal que fue bien tomada por los mercados.

Éste no es el único movimiento.

Si usted lee habitualmente esta columna, sabe bien lo que opino respecto de que el Gobierno esté elaborando un índice de inflación con asesoramiento del Fondo Monetario Internacional. Es innecesario desde el punto de vista técnico. Hasta que comenzó la intervención del INDEC en diciembre de 2006, con el primer dato irregular en 2007, éramos unos fenómenos calculándola y venían delegaciones de varios países para capacitarse y ver qué clase de mecanismos utilizábamos para tener estadísticas tan confiables.

En algún momento la ex directora del INDEC, desplazada con la intervención de Guillermo Moreno, Graciela Bevacqua, me dijo en la radio que el problema de las estadísticas oficiales hoy no era de método sino de los números que se cargan en los cálculos. Tiene sentido.

No obstante, el acercamiento con el Fondo puede ser visto con buenos ojos por los mercados internacionales. El mes que viene el INDEC presentará su último informe sobre las modificaciones al IPC y el FMI analizará si levanta la censura aplicada contra el país.

GIRO K

¿Actitud cipaya genuflexa por transar con los que brindaron “las recetas de 2001” o enfrentar los pagos de las demandas perdidas ante el BM?  No parece, más allá de lo que debería indicar la lógica del relato K. Al parecer, el pragmatismo comenzó a ganar espacio.

Veamos la consecuencia. En el último mes, el riesgo país cayó 18%, como se puede apreciar en el cuadro a continuación. De esta manera, nos ubicamos dentro de los referentes regionales que más retrocedieron en este índice, aunque seguimos siendo, detrás de Venezuela, los más complicados.

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En el camino, aparecieron otros datos que ayudaron.

“La venta de dólares por parte del Banco Central refleja la escasez de divisas, y la entidad sufre el impacto en una continua caída de reservas, que ya supera los US$ 9.000 millones en lo que va de 2013. Pero este desbalance tiene otro efecto: una fuerte absorción de pesos. (…) Las últimas cifras divulgadas por el BCRA muestran el efecto de esta situación. De hecho, la base monetaria crece sólo el 10% en lo que va de 2013 y un 28,3% interanual, cuando en la misma época del año pasado el aumento ya llegaba al 35% para superar el 40% a fines de 2012”, publicó ayer Ámbito Financiero.

Aunque coyuntural, el dato le quita algo de presión a la inflación, un flagelo que no sólo deteriora el poder de compra de los argentinos sino que disuade a los inversores extranjeros.

Por otra parte, ayer también se conoció una versión periodística que señala que los fondos buitre negociarían para asegurarse el pago.

“Negocian con bonistas amigos del Gobierno, que también resignarían parte de lo que están recibiendo; ambos temen un nuevo default; Economía todavía no respondió”, aseguraba una nota publicada ayer en La Nación.

Más allá de las leyendas que hablen de un país que triunfe económicamente a través del aislacionismo, la Unión Soviética demostró el fracaso de ese ideal y la China que despega es la que sale a través de sus puertos del Este.

Hoy los bonos locales rinden 11% (señal de riesgo), mientras que los de Ecuador -que tuvo su default hace 2 años- están en 8 puntos. Endeudarnos nos costaría cuatro veces y media más que Uruguay. No se alarme, no estoy proponiendo salir nuevamente a tomar deuda, aunque no es algo malo per se -si es bien estudiada la estrategia y sus objetivos- pero el indicador de riesgo país también es el que ven los inversores a la hora de desembarcar en un país, así como la solidez de las reglas de juego.

Si queremos volver a atraer un serio caudal de Inversión Extranjera Directa, bajar el riesgo es primordial.

En lo que respecta a las reglas de juego. Recientemente el INDEC anunció que modificará la base con la que se calcula el crecimiento de la economía a 2004 desde 1993. Por lo mismo, revisarán los números publicados desde 2012. Eso es crucial para aquellos inversores que están posicionados en Cupones atados al PBI. Este cambio podría poner en duda el pago de este título, rebajando la cifra esperada de crecimiento de 5,5%, a un número inferior al 3,22%, necesario para que se gatille la renta del instrumento. Éstos son los movimientos que hay que tratar de evitar.

A los que apostaron por bonos ajustados por inflación, también se los defraudó, pagándoles un rendimiento asociado al costo de vida oficial y no al real. Algo de eso podría empezar a cambiar.

Así se trate de un maquillaje preelectoral o de una realidad, la coyuntura nos puso ante la situación de volver a ser parte del mundo. ¿La aceptaremos?

Para seguir conversando sobre éste y otros temas de la economía argentina, lo invito a seguirme en Twitter: @IgnacioRos.

Saludos cordiales,

Ignacio.

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